Arte y Medicina. La muerte

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Ahora otra obra, como podeis ver bastante particular, de la fotografa mexicana Daniela Edburg, se llama Muerte por pastel. :mrgreen:


Arte y Medicina. La muerte
 
Original obra Belladona, de verdad.

Pues cada vez es más difícil encontrar obras sobre el tema. He tropezado con una serie de cuadros sobre la muerte de Lincoln. Supongo que habrá más obras o dibujos sobre su muerte. Estas son las que he encontrado hasta ahora.

Arte y Medicina. La muerte


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Arte y Medicina. La muerte
 
Esta es una obra que retrata la muerte de Jacinto el amante de Apolo, fue pintada por Jean Broc, y está basada en la historia de amor de Jacinto y Apolo de la mitología griega:
Jacinto era el joven hijo de Amiclas, rey de Esparta (y, según antiguas fuentes, su madre era la Musa Clío). Era, pues, un semidios. Su belleza y hermosura hacía palidecer a la de los más hermosos dioses del Olimpo. Apolo, la deidad más hermosa de todas, se enamoró perdidamente del muchacho... y a menudo quedaba con él en el río Eurotas, en Esparta, para pasar el mayor tiempo posible con su joven amado, enseñándole a disparar ora el arco, ora el disco, ora a tocar la cítara (pues el adolescente era especialmente sensible y capacitado para la música -no en vano su madre era Clío-, amén de otras muchas cualidades innatas en él).
«Un día, a la hora de la siesta, el joven Jacinto, queriendo jugar con Apolo, le pidió a éste que se prepararan para el ejercicio, aligerándose de ropa y untándose todo el cuerpo con aceite.

Apolo tira el primero su flecha con tanta destreza y fuerza que se eleva sobre las nubes y retumba al caer sobre la tierra. Jacinto, enajenado por el ardor del juego, pone todo su ímpetu en lanzar la suya. Pero lo hace con tanta torpeza y mala fortuna que el hierro, soltado bruscamente, le va a dar en pleno rostro, haciéndole caer bañado en sangre.

Apolo, palidísimo, acude a auxiliarle, le lava la herida, le aplica hierbas aromáticas para detener la hemorragia y prolongar la vida del muchacho... pero en vano. Ya su alma esta en otro mundo.

"¡Mueres en la flor de la juventud, y he sido yo, amado Jacinto, el culpable por atender a tus ruegos! La muerte te ha tomado entre sus brazos, amado mio... Habiendo muerto por mi propia mano. Y he de pagar el crimen de encontrarme contigo para jugar. Veo la sangre y veo mi mano en ella. ¿Qué puedo hacer para que vivas siempre? ¿Que puedo hacer para seguirte? ¡Mi único consuelo es el pensar que me ha movido el amor inmenso que te tengo! ¡Ojalá pudiera dar mi existencia por la tuya o morir contigo!"

Las lagrimas de Apolo caían enlazándose con los ensangrentados cabellos del muchacho. Hyakinthos muere y su alma viaja al Reino de Hades. El dios se inclina sobre el oído del joven y le susurra. "En mi corazón vivirás para siempre, pero tu memoria vivirá siempre hermosa entre los hombres".

Y apenas pronunciadas estas palabras, una fragante flor apareció desde la sangre derramada.

"La llamaré Hyakinthos..."

... y en sus pétalos apareció el signo de las letras "Ay", como señal del dolor que el dios sufría.»



https://virgae.zoomblog.com/archivo/2006/11/11/un-amor-mitico-Apolo-y-Jacinto.html
 

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Una de las locuras de GOYA, titula, los atropos o Las Parcas, segun el mito, encargadas del hilo de la vida.:mrgreen: :mrgreen:

Arte y Medicina. La muerte
 
Otra obra, Muerte sobre caballo pálido (1830), de Joseph William Turner, uno de mis pintores favoritos.




Arte y Medicina. La muerte
 
Estamos viendo el momento en que Isabel la Católica dicta su testamento el 12 de octubre de 1504. Se aprecia un escribano sentado en su pupitre recibiendo órdenes de su última voluntad. A la izquierda, aparece su esposo Fernando abatido con mirada ausente; a su lado su hija Juana; la acompañan el Cardenal Cisneros y los marqueses de Moya. Poco después, el 26 de noviembre del mismo año, fallece en el Palacio Real Testamentario ubicado en la Plaza Mayor de la Hispanidad de Medina del Campo.

Eduardo Rosales. Óleo sobre lienzo 287 x 398 cm. Museo del Prado - Madrid
Arte y Medicina. La muerte
 
Empieza a ser cada vez más difícil encontrar obras en referencia a la muerte. Podríamos fijarnos también en la fotografía, que no deja de ser un arte, evitando siempre las fotografías desagradables, lógicamente.

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Juan, ¿podrias poner el autor de esa foto tan tenebrista, y el título, si lo tiene?

Un saludo ;)
 
Hans Baldung (Grien). Las tres edades y la muerte.
 

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Ok, gracias, esta bitacora es buena. Y el tema, es uno de los que siempre tratamos de esquivar. Mas sin embargo, es si no me equivoco, la unica cosa SEGURA que tenemos.
Gracias, saludos desde México.
 
Ahora, una impactante obra pictórica del Romanticismo, se trata de La muerte de Chatterton (1856), de Henry Wallis, que podemos admirar en la Tate Galery de Londres.

El retratado en tan triste situación es Thomas Chatterton, poeta del prerromanticismo inglés, que se suicidó a la edad de 17 años, al parecer con arsénico, aunque otras fuentes hablan de una sobredosis de opio.


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Respuesta: Arte y Medicina. La muerte

En nuestra profesión nos enfrentamos cotidianamente con la muerte de las personas a las que nos toca asistir, es parte de ella; pero cuando la persona que muere, es la persona que amamos y a la que nos hubiera gustado ver envejecer, la cosa es distinta, bueno para no cansar, esta poesia surgió de ese momento de dolor y de amor. Agradezco a los moderadores permitirme incluirla

La física del amor




Para Marcela Lencina que esta dentro de mi
y yo estoy dentro de ella , donde quiera que ella éste.



En el vacío de tu ausencia
se dibujó la silueta traslucida de tu cuerpo
que veía a contra luz de la ventana en la cama,
extendí mi brazo para rodear tu cintura,
y ésta se desvaneció como en un ensueño.
Me levanté carente de tu presencia,
y fui a limpiar las lágrimas de tu recuerdo.
Mientras me miraba en el espejo,
intuí tu presencia, no en el reflejo, si no en mi cuerpo.
Como desafiando las leyes más elementales
te sentí en mí, dentro de mi, como fisionada en mi materia,
sin que yo dejara de ser yo, sin que tú dejaras de ser tú.
Sentí tu mirada desde mis ojos, y sentí que te miraba.
Sequé una lágrima en mi mejilla con el revés de mi mano
y sentí que me acariciabas y sentí que te acariciaba.
Soplé suave en el cuenco de mi mano, sentí tu aliento,
y percibí que tu piel se erizaba y te estremecías.
Pero, cómo podía ser, no había fundamento, sólo la locura.
Pero no estaba loco, y había fundamento, el del amor.
Porque cada vez que nos amábamos, cada vez que nos uníamos,
cuando tu boca mordía mi aliento y mis labios besaban tu respiración,
cuando mi cuerpo estaba dentro del tuyo y éste me rodeaba protector,
cuando nuestras transpiraciones se mezclaban en un cóctel de amor,
allí, en cada momento, en cada instante se producía la fisión.
Por eso desafiando toda ley de la naturaleza, ahora,
en cada intersticio de mi cuerpo están los poros de tu piel,
en cada gota de mi sangre hay una gotita de la tuya,
en cada suspiro de mi respiración está el perfume de tu aliento,
y yo estoy contigo y tú estás (para siempre) en mí, fisionados
por una nueva física, la física del amor.




Nito Biassi
 
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