Respuesta: Niño de 10 años con parálisis fláccida
¿Cómo se diagnostica la mielitis transversa?
Los médicos diagnostican la mielitis transversa tomando un historial médico y realizando un examen neurológico completo. Debido a que a menudo es difícil distinguir entre un paciente que padece una forma idiopática de la mielitis transversa y aquél que posee una condición subyacente, los médicos deben primero eliminar las causas potencialmente tratables de la condición. Si se sospecha una lesión de la médula espinal, los médicos intentan primero eliminar las lesiones (las áreas dañadas o con funcionamiento anormal) que podrían causar la compresión de la médula espinal. Tales lesiones potenciales incluyen tumores, hernias discales o deslizamiento de los discos, estenosis (estrechamiento del canal que contiene la médula espinal) y abscesos. Para eliminar tales lesiones y para comprobar si hay inflamación de la médula espinal, los pacientes a menudo se someten a una resonancia magnética (MRI por su sigla en inglés), un procedimiento que proporciona una imagen del cerebro y de la médula espinal. Los médicos también pueden realizar la mielografía, que involucra inyectar un colorante en la envoltura que rodea la médula espinal. Se inclina al paciente hacia arriba y hacia abajo para permitir que la solución fluya alrededor de la médula espinal mientras se toman las radiografías.
Se pueden realizar análisis de sangre para descartar varios trastornos tales como el lupus eritematoso sistémico, la infección por VIH y una deficiencia en la vitamina B12. En algunos pacientes con mielitis transversa, el líquido cerebroespinal que recubre la médula espinal y el cerebro contiene más proteínas de lo normal y un número creciente de leucocitos (glóbulos blancos), indicando una posible infección. Se puede realizar una punción espinal para obtener el líquido y estudiar estos factores.
Si ninguna de estas pruebas sugiere una causa específica, se presume que el paciente padece de mielitis transversa idiopática.
¿Cómo se trata la mielitis transversa?
Como ocurre con muchos trastornos de la médula espinal, no existe actualmente ninguna cura eficaz para los pacientes con mielitis transversa. Los tratamientos se establecen para manejar y aliviar los síntomas y dependen en gran parte de la severidad de la situación neurológica. La terapia comienza generalmente cuando el paciente presenta los primeros síntomas. Los médicos a menudo prescriben terapia de córticoesteroides durante las primeras semanas de la enfermedad para disminuir la inflamación. Aunque ningunas pruebas clínicas han demostrado si los córticoesteroides alteran el curso de la mielitis transversa, estas drogas se prescriben a menudo para reducir la actividad del sistema inmunológico debido a que se sospecha que mecanismos autoinmunes influyen en el trastorno. Los córticoesteroides que pueden ser recetados incluyen la metilprednisona o la dexametasona. Los analgésicos generales probablemente se prescribirán para cualquier dolor que el paciente pueda sufrir. A menudo se recomienda descanso total en los días y semanas iniciales del trastorno.
Después de terapia inicial, la parte más crítica del tratamiento de este trastorno consiste en mantener funcionando el organismo de los pacientes mientras se espera que ocurra una recuperación espontánea completa o parcial del sistema nervioso. A veces, esto puede requerir que el paciente sea conectado a un respirador. Los pacientes con síntomas agudos, tales como la parálisis, son tratados a menudo en un hospital o en un instituto de rehabilitación donde un equipo médico especializado puede prevenir o tratar los problemas que afectan a los pacientes paralizados. Incluso antes de que comience la recuperación, las personas que cuidan de los pacientes a menudo les ejercitan las extremidades manualmente para ayudar a mantener los músculos flexibles y fuertes y reducir la formación de llagas de presión que se generan en las áreas inmovilizadas. Más adelante, si los pacientes comienzan a recuperar el control de sus miembros, se comienza la terapia física para ayudar a mejorar la fuerza muscular, la coordinación y la amplitud del movimiento.
¿Qué terapias están disponibles para ayudar a los pacientes con discapacidades físicas permanentes?
Muchas formas de terapia rehabilitatoria están disponibles a largo plazo para los pacientes que poseen discapacidades físicas permanentes como consecuencia de la mielitis transversa. Los trabajadores sociales médicos, a menudo asociados a hospitales o clínicas ambulatorias locales, son las mejores fuentes de información sobre los programas del tratamiento y otros recursos que existen en su comunidad. La terapia rehabilitatoria proporciona a los pacientes las estrategias para realizar actividades en formas distintas a fin de superar, obviar o compensar las discapacidades permanentes. Hasta ahora la rehabilitación no puede revertir el daño físico producido por la mielitis transversa u otras lesiones de la médula espinal. Sin embargo, puede ayudar a los pacientes, incluso a aquellos con parálisis severa, a llegar a ser lo más funcionalmente independientes posible y así lograr la mejor calidad de vida posible.
Algunos de los déficits neurológicos permanente que comúnmente resultan de la mielitis transversa incluyen debilidad, espasticidad (rigidez o contracciones dolorosas de los músculos), o parálisis severas, incontinencia y dolores crónicos. Estos déficits pueden interferir sustancialmente con la capacidad de los pacientes de realizar actividades diarias tales como bañarse, vestirse y ocuparse de las tareas en el hogar.
Los pacientes que viven con discapacidades permanentes pueden sentir una gama de emociones incluyendo miedo, tristeza, frustración y rabia. Dichas sensaciones son respuestas naturales, pero pueden comprometer a veces la salud y el potencial de recuperación funcional. Los pacientes con discapacidades permanentes con frecuencia presentan casos de depresión clínica. Afortunadamente, la depresión es tratable gracias al desarrollo de una amplia gama de medicamentos que se pueden utilizar en los tratamientos psicoterapéuticos.
Hoy en día, la mayoría de los programas de rehabilitación procuran tratar las dimensiones emocionales y los problemas físicos causados por las discapacidades permanentes. Típicamente, los pacientes consultan con varios especialistas de rehabilitación, que pueden incluir fisiatras (médicos que se especializan en medicina y rehabilitación físicas), fisioterapistas, terapistas ocupacionales, terapistas vocacionales y profesionales del campo de la salud mental.
Terapia Física: Los fisiatras y los terapistas físicos tratan las discapacidades que resultan de las deficiencias motoras y sensoriales. A través de varios tipos de ejercicios, su objetivo es ayudar a los pacientes a aumentar su fuerza y resistencia, a mejorar la coordinación, a reducir la espasticidad y el desgaste muscular en los miembros paralizados y a recuperar mayor control de la vejiga y del intestino. Los fisiatras y los terapistas físicos enseñan a los pacientes paralizados las técnicas para usar los dispositivos de asistencia, tales como las sillas de ruedas, bastones y soportes, con la mayor eficacia posible. Los pacientes paralizados también aprenden maneras de evitar llagas por la presión en las partes inmovilizadas del cuerpo, las cuales pueden conducir a mayores dolores o infecciones sistémicas. Además, los fisiatras y los terapistas físicos se involucran directamente en el manejo del dolor. Actualmente existe una amplia variedad de drogas que pueden aliviar el dolor ocasionado por lesiones de la médula espinal, tales como los que causa la mielitis transversa. Dichos medicamentos incluyen las drogas anti-inflamatorias no esteroides, como por ejemplo el ibuprofeno o naproxeno; drogas antidepresivas como la amitriptilina (tricíclica) y la sertralina (un inhibidor selectivo de la serotonina); y drogas anticonvulsivas tales como la fenitoina y gabapentina.
Terapia Ocupacional: Los terapistas ocupacionales ayudan a los pacientes a aprender nuevas formas de realizar tareas rutinarias (ocupaciones) significativas, auto-dirigidas, precisas y orientadas, como por ejemplo bañarse, vestirse, preparar la comida, limpiar la casa, realizar manualidades, artes plásticas o jardinería. Les enseñan a los pacientes a desarrollar estrategias compensatorias, a realizar cambios en sus hogares para mejorar su seguridad (como por ejemplo instalar barras de apoyo en los cuartos de baño), a vencer obstáculos en su ambiente que interfieren con su actividad normal y a utilizar los dispositivos asistenciales.
Terapia Vocacional: Además de hacer conocer a los pacientes sus derechos según lo especifica la Ley para Personas con Discapacidades de 1990 (Americans with Disabilities Act of 1990, por su nombre en inglés) y de ayudar a la gente a desarrollar y promover capacidades de trabajo, los terapistas vocacionales identifican empleos potenciales, ayudan a los pacientes en la búsqueda de trabajo y actúan como mediadores entre los empleados y los empleadores para asegurar que existan instalaciones razonables en el ambiente de trabajo.
¿Cuál es el pronóstico?
La recuperación de la mielitis transversa comienza de 2 a 12 semanas después de los síntomas iniciales y puede generalmente continuar durante 2 años. Sin embargo, si no hay mejora en los primeros 3 a 6 meses, la recuperación significativa es poco factible. Cerca de una tercera parte de las personas afectadas con mielitis transversa presenta una recuperación buena o completa de sus síntomas; recuperan la capacidad de caminar normalmente y presentan pocos problemas urinarios o del intestino y parestesias. Otra tercera parte sólo muestra una recuperación regular y quedan con secuelas como un caminar espástico, problemas sensoriales y urgencia o incontinencia urinaria prominente. La tercera parte restante no muestra ninguna señal de recuperación, quedando limitados a una silla de ruedas o postrados en cama con una marcada dependencia en terceros para realizar las funciones básicas de su vida diaria. Desafortunadamente, es difícil predecir los resultados en casos individuales. Sin embargo, la investigación ha demostrado que un inicio acelerado de los síntomas generalmente da lugar a una recuperación menos alentadora.
La mayoría de las personas con este trastorno sufre solamente un episodio aunque en muy raros casos puede ocurrir una mielitis transversa recurrente. Algunos pacientes se recuperan totalmente y después sufren una recaída. Otros comienzan a recuperarse, los síntomas empeoran y luego la recuperación continúa. En todos los casos de recaída, los médicos generalmente investigan las posibles causas subyacentes, tales como esclerosis múltiple o lupus eritematoso sistémico, ya que la mayoría de la gente que sufre recaídas tiene un trastorno subyacente.
https://espanol.ninds.nih.gov/trastornos/mielitis_transversa.htm
Bien, nos vemos en el próximo caso... un gran
