ANDRÉS REDONDO JEFE DEL PARQUE DE BOMBEROS DE PALENCIA
«Mi primera impresión fue que habían bombardeado la calle»
Llegó a la zona de la explosión cuando solo habían pasado unos minutos y tuvo que superar el caos para organizar los primeros dispositivos de rescate
JOSÉ MARÍA DÍAZ/PALENCIA
Con 25 años de profesión a sus espaldas, el jefe del parque de Bomberos de Palencia, Andrés Redondo, fue uno de los primeros en llegar a la calle Gaspar Arroyo en la fatídica madrugada del Primero de Mayo. Llegaba desde su casa y no podía esperarse el panorama desolador que se encontró. Pero supo reaccionar a tiempo para poner en funcionamiento en unos pocos minutos un operativo de emergencias que consiguió sacar con vida de entre los escombros a un buen número de personas. Redondo, que solo tiene palabras de elogio para el trabajo desarrollado por sus hombres, quiere expresar su agradecimiento al Servicio de Protección Civil de Palencia, que desde los primeros momentos se puso a sus órdenes.
-¿Cómo recibió usted el aviso de la explosión?
-La llamada en el parque de bomberos se recibió a las 5.47 horas, y salió el personal que estaba de servicio, y a las 5.55 llegaron al lugar del siniestro. El mando que iba al frente del equipo reconoció lo que había pasado, e inmediatamente llamó al parque pidiendo que enviasen nuevos bomberos porque se había producido un desastre. A mí, me llamaron inmediatamente después.
-Cuando se dirigía hasta el lugar de la explosión, ¿se esperaba encontrar algo semejante?
-No. En otras ocasiones hemos tenido explosiones en edificios, incluso con algún fallecido y con un grado de destrucción más o menos grande, pero no pensaba que pudiera ocurrir esto.
-Es algo que nunca se espera...
-Nunca. Yo además vivo bastante cerca, así que me vestí y fui andando. Y cuando bajaba por Asterio Mañanós empecé a pensar que aquello iba a ser más grave de lo que me había imaginado, porque comencé a ver muchas roturas de lunas y mucha gente en la calle. Y me dije, esto no es una explosión solo en un piso, y cuando doblé la esquina, y vi Gaspar Arroyo la primera impresión que me dio fue la de que habían bombardeado la calle. Me vinieron a la memoria las imágenes de Bagdad. Todavía no había amanecido y estaba bastante oscuro. Se veía la silueta de los edificios, pero se podía ver que uno no estaba. Había muchos escombros encima de los coches, otros que caían de los pisos; barandillas que llegaban desde el tercer piso hasta abajo. La gente corriendo, muchos en pijama, chillando. Total, que cuando llegué, me encontré con el cabo que estaba junto al vehículo autobomba y nos dirigimos hacia la parte del patio de la grúa para ver lo que había pasado, y rápidamente entré en contacto con la central, reclamando que se presentaran todos los bomberos y que se avisara al jefe de Protección Civil.
-En esos primeros momentos, ¿cuáles fueron sus decisiones?
-Lo que necesitábamos en principio era más personal y también medios de desescombro, porque nosotros no disponemos de camiones ni palas retroexcavadoras ni grúas. No son medios habituales. Esto ha ocurrido una vez, y esperemos que no lo volvamos a ver en muchos años.
-¿Está satisfecho de la reacción inicial de sus hombres?
-Sí, sí. En la primera media hora se presentó casi toda la plantilla. Salvo tres o cuatro bajas, y alguno que estaba fuera de Palencia, todo el mundo llegó en media hora o tres cuartos de hora, con todos nuestros vehículos. Y yo inmediatamente pedí al técnico de Protección Civil que comenzara a localizar camiones, máquinas retroexcavadoras, palas, grúas para retirar los elementos más pesados, y también me dirigí al responsable de la Policía Local para que comenzaran a retirar los coches de la calle Gaspar Arroyo y poder entrar con la maquinaria, para retirar los primeros escombros y poder acceder al montón de escombros que era el edificio.
-¿Cree que los sistemas de emergencia respondieron adecuadamente desde los primeros momentos?
-La respuesta ha sido en todo momento excelente. Además de los bomberos, numerosos policías locales. Inmediatamente se presentaron los voluntarios de Protección Civil y la Unidad Canina de Burgos, que a las 8 de la mañana ya estaba allí. Al poco llegó el personal sanitario del 112, Cruz Roja. Posteriormente, comenzaron a llegar los vehículos de la Junta de Castilla y León.
-¿Respondieron también inmediatamente las empresas de la ciudad?
-Todo el mundo ha respondido de manera fabulosa. No hay más que palabras de agradecimiento para todas estas empresas. Pusieron todo su esfuerzo en trabajar, en orientarnos en las cosas que conocen mejor que nosotros.
-Pero sin duda su primera misión fue coordinar el rescate de las personas heridas y atrapadas...
-Por supuesto. Pero para rescatar a algunas personas había que retirar escombros. Por eso, mientras se hacían los rescates de las primeras personas, hubo tiempo para que pudieran llegar las máquinas.
-¿Usted esperaba que hubiera más heridos o muertos de los que finalmente ha habido?
-Sí. La verdad es que sí. Yo hice un primer tanteo de cómo era la estructura de la casa, y los vecinos me dijeron que eran diez viviendas solo en ese edificio, más las afectadas de los otros dos, con lo que había alrededor de 17 viviendas muy dañadas. Y si en una vivienda normal hay del orden de dos o tres personas, pues podían estar implicadas casi cincuenta personas.
-Y a pesar del enorme destrozo, la mayoría de las personas rescatadas estaban vivas...
-Sí, la mayoría de las personas que rescatamos en los primeros momentos estaban vivas. A las 9 habíamos rescatado nueve víctimas, en su mayoría vivos, aunque alguno murió poco después.
-Dos de las personas quedaron despedazadas por la explosión y sus restos fueron retirados con los primeros escombros, ¿no pudo evitarse esta circunstancia?
-Lo importante en aquellos momentos era rescatar a quienes estuvieran vivos. Y hubo que hacerlo con mucho cuidado, porque no se podía meter la maquinaria para no aplastar a nadie.
-Pero hay quien se pregunta cómo es posible que dos cadáveres terminaran en la escombrera...
-Pues porque se hacía lo más deprisa posible, porque sabíamos que había personas sepultadas, pero también con cuidado para no aplastarlas nosotros mismos.
-¿Esta ha sido la tragedia más dura que ha vivido como bombero?
-Sí, desde luego. Es la más importante. He participado en otras, pero nunca de esta consideración.