Respuesta: Cesárea perimortem en Madrid
No He Tenido Tiempo Para Decidir...
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'No he tenido tiempo para decidir, he pensado: hay que hacerlo y adelante' | Madrid | elmundo.es
"SUCESOS | Un hombre mata a una mujer embarazada en Madrid
'No he tenido tiempo para decidir, he pensado: hay que hacerlo y adelante'
Clara González | Madrid / Actualizado viernes 30/09/2011 04:48 horas
Cuando Ceferina Cuesta López escogió la carrera de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, seguramente imaginó que algún día salvaría vidas. Veinte años después de su trayectoria profesional en el Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate (SAMUR), del que hoy es Jefa de Guardia, el día le lleva a una iglesia, tras un tiroteo.
En el templo un hombre, antes de suicidarse, ha herido de muerte a una mujer embarazada. Podría ser motivo de una novela de terror, o de una "broma", como confiesan haber creído en un principio testigos del suceso. Pero es la realidad, y tras el daño ya causado, Ceferina y su equipo son quizás los únicos en poder repararlo.
La práctica de las cesáreas no es desconocida para Ceferina, la ha realizado otras veces en los quirófanos de un hospital. Pero precisa, "a mujeres vivas". "En estas circunstancias, es la primera vez", añade serena.
No hay tiempo de preguntarse cómo ese lugar de fe se ha convertido en un escenario de muerte. No hay tiempo de pensar, simplemente actúa. "No he tenido tiempo de decidir, he pensado 'hay que hacerlo' y adelante, sobre todo por el bebé". Tras tratar de reanimar sin éxito a la mujer gestante, de 36 años, la prioridad era "la otra vida".
"Las condiciones eran claras, la mujer estaba a término, de 40 semanas, el bebé ya no era prematuro", cuenta la médico. Y como en una reencarnación, un hálito de vida, se abandona la reanimación de la madre para practicar la cesárea. "La técnica no es difícil en una persona fallecida porque la estética no importa, vale con hacer una gran incisión y sacar al bebé lo antes posible”, explica. Entonces, un bisturí, un aspirador y la sangre fría son los instrumentos que en cinco minutos, "como mucho", traen al niño a la vida.
Al salir del vientre de su madre, el corazón del pequeño varón, cuyo nombre se desconoce, no latía. La UVI móvil que acompañaba a Ceferina intervino entonces y logró hacerle recobrar el pulso, tras lo que fue trasladado de gravedad a la UVI de Neonatos del Hospital de la Paz.
"Aún es pronto para determinar su situación", explica la médico. Ahora, en una incubadora se someterá a un proceso de hipotermia por el cual se le bajará la temperatura para preservar su estado neurológico. A las 72 horas podrá determinarse mejor el estado de este bebé de 2 kilos de peso.
Al preguntarle por su reacción una vez que el niño ha recuperado el pulso, responde "mucha satisfacción", "lo he cogido". Y no es difícil imaginar que, en ese momento, ella también ha respirado. En la conversación, con las cámaras ya apagadas, no podemos evitar felicitarle: "Se va a la cama habiendo salvado una vida". Sonríe, se coloca la tirita que tiene en la mano, mira a los ojos y pronuncia la palabra que devuelve la esperanza a esta dolorosa noche de otoño: "Ojalá"
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https://www.abc.es/20110930/madrid/a...a-20110930.html
"Madrid - Tiroteo en misa de ocho asesina a una embarazada y salvan al bebé
TATIANA G. RIVAS / M. J. ÁLVAREZ / MADRID / Día 30/09/2011
Sin mediar palabra, un hombre de 34 años de edad, con un sombrero de paja en la cabeza irrumpió ayer, antes de la misa ordinaria de las ocho de la tarde, en el interior de la parroquia de Santa María del Pinar, enclavada en el Pinar de Chamartín, en la calle Jazmín, 7. Había medio centenar de personas en la iglesia. Cuando todo el mundo tomaba su asiento, sacó un revólver de una bolsa de pádel y abrió fuego cuando se encontraba situado en el penúltimo banco del templo. Caminaba por el pasillo del medio. Descerrajó un tiro en la sien a una mujer embarazada que tenía a su derecha. Continuó tres bancos más adelante y disparó, según los testigos «sin apuntar a nadie en concreto», a la bancada de la izquierda, alcanzando a otra fiel. Sin inmutarse, avanzó tres metros más y «mirando al altar», se arrodilló, se introdujo el arma en la boca y disparó, quitándose la vida en el acto. El arma de la tragedia cayó al suelo.
El templo se tiñó de sangre, gritos y drama en cuestión de segundos. La primera bala acabó con la vida de la mujer gestante, de 36 años, quien esperaba su primer hijo y se encontraba en la 40 semana de embarazo. La bala perdida hirió a una segunda mujer, de 52 años, herida en el tórax. La misma tuvo que ser trasladada de urgencia al hospital de La Paz. Al cierre de esta edición su estado era grave.
«¡Mi hija, mi hija! ¡Está fuera de cuentas!», gritaba, horrorizada, la madre de Rocío, presa de pánico y manchada de sangre por el impacto de bala de su hija. Mientras, la mayoría de los parroquianos permanecían inmóviles, incapaces de reaccionar. Dos personas no dudaron en socorrer a las heridas. Jesús Herráiz fue uno de ellos. «La chica estaba delante de mí. Vi que estaba embarazada y avisé a Emergencias».
El bebé salió sin pulso
«Después, me fui hacia la señora, que pedía auxilio. Vi que tenía todo manchado de sangre y ella decía: “Tengo frío, quiero vomitar. Me noto humedad en la espalda ¿qué tengo?”. Estaba empapada de sangre, pero yo no se lo quería decir. Le taponé la herida con un guante de látex que me habían dado», relataba aún con rastros de sangre este testigo.
A los pocos minutos llegaron las ambulancias del Samur y del Summa.Centraron todos sus esfuerzos en la embarazada (salía de cuentas el sábado) y durante treinta minutos eternos, el Summa intentó salvarle la vida sin conseguirlo. Su marido, Ricardo, que acudió al lugar de inmediato, avisado por su suegra, tuvo que ser atendido al sufrir una crisis de ansiedad por las unidades del Samur.
Con la mujer ya en parada cardiorrespiratoria, los médicos del Samur lograron el milagro: le practicaron una cesárea de urgencia en el interior del templo y lograron sacar a la criatura y estabilizarla. El bebé, un varón, fue trasladado en una ambulancia al Hospital de La Paz. Ceferina Cuesta fue la responsable de esta maniobra a vida o muerte. Duró cinco minutos. Según explicó la facultativa, el niño salió en parada, se le reanimó, se le estabilizó y fue llevado con carácter de urgencia a la Unidad de Recuperación de Neonatología. Su estado era muy grave y, según Cuesta, hasta pasadas las 72 horas no se sabría cómo evolucionaría si continuaba con vida. «Habrá que ver las secuelas neuronales», especificó.
En medio de la consternación, algunos vecinos aseguraron que el agresor se había estado tomando una consumición en una cafetería situada junto a la iglesia. Allí preguntó sobre la hora a la que empezaba la misa y antes de las ocho se dirigió al templo a toda prisa. Un portero de la zona indicó que el asesino pululaba por la zona desde por la mañana. Era un hombre alto. Llevaba una camiseta verde y unos pantalones pirata azul y blanco, según los testigos. Nadie lo conocía.
«Estaba perturbado»
El panorama que ayer se dibujó en la calle Jazmín era inenarrable. «Debe ser obra de un perturbado», indicaban en el lugar de los hechos los aterrorizados testigos presenciales. Según informó un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, no había ninguna relación, ni familiar ni sentimental, entre las víctimas y el agresor. Las víctimas eran españolas. El asesino, tenía rasgos occidentales, pero según los testigos, cuando preguntó por la hora de la misa no pronunciaba bien el castellano."
Enlace Video:
https://www.rtve.es/alacarta/videos/...madrid/1210661/