tanidya
e-mergencista experimentado
Re: Cómo evitar trampas mortales en piscinas
EN LA PISCINA
Si bien los usuarios son más o menos conscientes del riesgo de ahogamiento y lesión medular, de lo que no están tan al tanto es de la contaminación del agua por parte de virus, bacterias, hongos y demás microorganismos que, en la mayoría de las ocasiones, introducen los propios bañistas en el vaso de la piscina.
- Higiene.
«El usuario es el principal agente contaminador del agua», resume Figueras. Por eso es especialmente importante que todo el mundo se duche antes de zambullirse. Aún hay quien piensa que este proceso se aconseja para aclimatarse a la temperatura del agua y evitar cortes de digestión o sensaciones desagradables al iniciar el baño. «En realidad es una cuestión de higiene», aclara la microbióloga. Las guías de la OMS recuerdan que el sudor, las epiteliales que se desprenden de la propia piel, los pelos que se caen, los restos de cosméticos o de bronceador... son elementos que acaban por enturbiar el agua en el que todos se bañan... y que muchos tragan.
- Niños.
En este sentido hay que prestar especial importancia al comportamiento de los pequeños. En estas edades son muy frecuentes los escapes de heces y orina, así como los cuadros diarréicos y de vómitos. En estos casos, es necesario poner en marcha un plan de choque que incluye el desalojo inmediato de todos los bañistas, el vaciado de la pileta y la desinfección del vaso.
Si el volumen de agua es demasiado grande para drenarlo por completo hay que iniciar un ciclo de seis filtrados con los agentes químicos apropiados. Si la materia contaminante no es lo suficientemente consistente para recogerla inmediatamente (como es el caso de los vómitos o la diarrea) previamente habrá que aplicar un agente químico coagulante que frene la diseminación de microorganismos y facilite su retirada.
Por lo complejo de este proceso es aconsejable que los críos tengan su propia pileta, más pequeña y fácil de desalojar y vaciar cuando ocurren estos 'accidentes'.
- Mantenimiento.
Otro de los puntos en los que hacen hincapié los autores de las guías es en la necesidad de conservar las instalaciones adecuadamente para evitar accidentes, traumatismos y heridas (ver gráfico) y de seguir escrupulosamente los procesos de desinfección recomendados para evitar que éstas se conviertan en un 'acogedor lecho' para otro tipo de agentes que pueden dañar la salud de los bañistas, tales como hongos, pseudomonas y la temible 'Legionella', un patógeno que prolifera en los conductos húmedos y que puede llegar a ocasionar la muerte del afectado.
- Desinfección.
Es esencial que los animales no ronden por las zonas cercanas a la piscina y que después de, por ejemplo, una tormenta de verano o una jornada de viento se retiren todos los insectos, hojas y material que hayan podido caer al vaso, así como limpiar concienzudamente el fondo.
También es conveniente guardar a buen recaudo los productos empleados para la limpieza y desinfección de las instalaciones (cloro, algicidas y detergentes) ya que muchas veces éstos son los causantes de intoxicaciones por inhalación de sus vapores, ingestión accidental o de irritaciones por contacto (dermatitis, conjuntivitis...). En cualquier caso, los expertos recuerdan que una buena guía acerca de la limpieza del agua se obtiene a través de la simple observación. La transparencia indica 'luz verde' para el baño, pero si está turbia (como suele suceder al final de la jornada) no es aconsejable meterse porque hay exceso de restos orgánicos.
- Educación.
El documento propone tener en cuenta todas las recomendaciones para la
planificación y construcción de los recintos acuáticos; así como de la articulación de medidas de seguimiento y control para asegurarse de que la normativa se cumple. Además, los especialistas insisten en que también se debe prestar especial atención a la educación y formación de los bañistas ya que, al fin y al cabo, son los beneficiarios de las instalaciones, pero también los principales responsables de su deterioro.
EN LA PISCINA
Si bien los usuarios son más o menos conscientes del riesgo de ahogamiento y lesión medular, de lo que no están tan al tanto es de la contaminación del agua por parte de virus, bacterias, hongos y demás microorganismos que, en la mayoría de las ocasiones, introducen los propios bañistas en el vaso de la piscina.
- Higiene.
«El usuario es el principal agente contaminador del agua», resume Figueras. Por eso es especialmente importante que todo el mundo se duche antes de zambullirse. Aún hay quien piensa que este proceso se aconseja para aclimatarse a la temperatura del agua y evitar cortes de digestión o sensaciones desagradables al iniciar el baño. «En realidad es una cuestión de higiene», aclara la microbióloga. Las guías de la OMS recuerdan que el sudor, las epiteliales que se desprenden de la propia piel, los pelos que se caen, los restos de cosméticos o de bronceador... son elementos que acaban por enturbiar el agua en el que todos se bañan... y que muchos tragan.
- Niños.
En este sentido hay que prestar especial importancia al comportamiento de los pequeños. En estas edades son muy frecuentes los escapes de heces y orina, así como los cuadros diarréicos y de vómitos. En estos casos, es necesario poner en marcha un plan de choque que incluye el desalojo inmediato de todos los bañistas, el vaciado de la pileta y la desinfección del vaso.
Si el volumen de agua es demasiado grande para drenarlo por completo hay que iniciar un ciclo de seis filtrados con los agentes químicos apropiados. Si la materia contaminante no es lo suficientemente consistente para recogerla inmediatamente (como es el caso de los vómitos o la diarrea) previamente habrá que aplicar un agente químico coagulante que frene la diseminación de microorganismos y facilite su retirada.
Por lo complejo de este proceso es aconsejable que los críos tengan su propia pileta, más pequeña y fácil de desalojar y vaciar cuando ocurren estos 'accidentes'.
- Mantenimiento.
Otro de los puntos en los que hacen hincapié los autores de las guías es en la necesidad de conservar las instalaciones adecuadamente para evitar accidentes, traumatismos y heridas (ver gráfico) y de seguir escrupulosamente los procesos de desinfección recomendados para evitar que éstas se conviertan en un 'acogedor lecho' para otro tipo de agentes que pueden dañar la salud de los bañistas, tales como hongos, pseudomonas y la temible 'Legionella', un patógeno que prolifera en los conductos húmedos y que puede llegar a ocasionar la muerte del afectado.
- Desinfección.
Es esencial que los animales no ronden por las zonas cercanas a la piscina y que después de, por ejemplo, una tormenta de verano o una jornada de viento se retiren todos los insectos, hojas y material que hayan podido caer al vaso, así como limpiar concienzudamente el fondo.
También es conveniente guardar a buen recaudo los productos empleados para la limpieza y desinfección de las instalaciones (cloro, algicidas y detergentes) ya que muchas veces éstos son los causantes de intoxicaciones por inhalación de sus vapores, ingestión accidental o de irritaciones por contacto (dermatitis, conjuntivitis...). En cualquier caso, los expertos recuerdan que una buena guía acerca de la limpieza del agua se obtiene a través de la simple observación. La transparencia indica 'luz verde' para el baño, pero si está turbia (como suele suceder al final de la jornada) no es aconsejable meterse porque hay exceso de restos orgánicos.
- Educación.
El documento propone tener en cuenta todas las recomendaciones para la
planificación y construcción de los recintos acuáticos; así como de la articulación de medidas de seguimiento y control para asegurarse de que la normativa se cumple. Además, los especialistas insisten en que también se debe prestar especial atención a la educación y formación de los bañistas ya que, al fin y al cabo, son los beneficiarios de las instalaciones, pero también los principales responsables de su deterioro.