Factores ambientales: hay que vigilar el estado del mar, el viento, las corrientes (son las zonas más peligrosas, se detectan porque el color del agua se oscurece y aparecen turbulencias) y las tormentas (alteran la formación de las olas y el perfil del fondo marino arenoso).
Factores accidentales: el riesgo lo puede constituir la presencia de animales potencialmente peligrosos (como las medusas), de manchas contaminantes (marea negra, aceites, aguas residuales, productos químicos, etc.) o de objetos flotantes (embarcaciones o restos de estas, etc.).
Olas: son un elemento esencial en el mar. Pueden ser motivo de diversión, pero también pueden llegar a producir situaciones de riesgo. Varían según la velocidad del viento y la profundidad del fondo. Si la orilla tiene pendiente en descenso poco pronunciado, rompen con suavidad y no entrañan peligro. Pero si el fondo marino baja bruscamente y se hace rápidamente profundo (como ocurre en las Islas Canarias, por ejemplo), las olas rompen en un corto espacio y lo hacen con violencia, empujando hacia el suelo a quien se encuentra en la cresta y pudiendo producir traumatismos.
Resaca: Es una corriente de agua formada en la proximidad de la orilla. Contiene el agua de las olas que ya han roto y fluye mar adentro en dirección perpendicular u oblicua a mayor velocidad cuanto más cerca se está de la orilla. Adopta una forma triangular con el vértice hacia la orilla.
Es una zona de mucho peligro potencial. Cuantas más olas haya mayor será la fuerza de la resaca. También es mayor su fuerza cuando baja la marea, sobre todo en la época de mareas vivas. La resaca excava el fondo marino: ¡ojo! porque el lugar donde un día hacemos pie puede convertirse al día siguiente en un lugar donde no lo hagamos.
Para reconocer una corriente de resaca debemos observar la cresta de una ola de lado a lado. Si en un punto o zona concreta de la cresta hay un descenso de la misma, haciéndose más plana la forma de la ola, debajo suele haber una corriente de resaca. El agua de esta zona pierde color y aparece turbia debido a la arena que arrastra. También pueden aparecer remolinos de espuma en la superficie. Cuando la resaca tiene mucha fuerza puede llegar a oírse desde la orilla.