Simulación, una herramienta de formación médica cada vez más indispensable
Pedro Artigas.12 Mayo 2010.
En 1929 el ingeniero estadounidense Edwin A. Link creó el primer simulador de vuelo. En la actualidad, ningún aspirante a esta profesión se pone a los mandos de un avión real sin haber pasado cientos de horas practicando en un simulador. La misma idea es aplicable en el campo de las ciencias médicas, donde la simulación ha tardado varias décadas más en establecerse, aunque lo hace cada vez con más fuerza.
A Séneca se atribuye aquello de que “errar es humano, pero volver a caer en el mismo error es diabólico”. “Errar es humano” es también el título de un informe hecho público por el Instituto Nacional de Medicina de Estados Unidos en 1999 en el que se denunciaba que cada año morían en el país más de 100.000 pacientes debido a errores médicos. El comité que elaboró el documento concluía que “las organizaciones de asistencia sanitaria deberían establecer programas de formación en equipo para el personal en áreas de cuidados críticos (servicios de emergencias, unidades de cuidados intensivos, quirófanos, etc.), empleando métodos probados como las técnicas de manejo de recursos de equipo que se utilizan en la aviación, entre ellas la simulación”.
En este contexto, el Prof. Amitai Ziv, director del Centro para la Simulación Médica de Israel y uno de los mayores expertos internacionales en este campo, destaca que la educación médica basada en la simulación ha sido reconocida como una poderosa herramienta para preservar la seguridad del paciente y proporcionar entrenamiento de calidad a los profesionales. “Ofrece un entorno seguro donde se perdonan los errores y en el que los alumnos pueden aprender de sus propias equivocaciones sin riesgo de dañar a pacientes reales”, añade.
El Dr. Ramón López-Cuervo, subdirector del Complejo Multifuncional Avanzado de Simulación e Innovación Tecnológica, de Granada, recuerda que “la primera vez que hice un abordaje para canalizar una vía central, tuve que hacerlo con un paciente real. Hoy en día eso ya no es necesario, ya que el aprendizaje puede llevarse a cabo con un maniquí o robot y uno se puede equivocar múltiples veces sin hacer daño a nadie, así como perfeccionar la técnica repitiéndola todas las veces que sea necesario. Hoy día ya va calando la idea de que determinadas técnicas deben aprenderse siempre mediante simulación”.
El Dr. Josep Maria Nicolás, director académico del Laboratorio de Simulación Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, define la simulación médica como “el uso de un instrumento o una serie de instrumentos (simulador) para emular una situación realística del cuidado de un enfermo o del entorno, con el propósito de entrenamiento o evaluación”.
Para este especialista, son múltiples los factores que han impulsado el uso de la simulación. Entre ellos cita los movimientos por la seguridad en la atención de los pacientes para mejorar la formación y reducir los riesgos innecesarios; las demandas de responsabilidad médico- legal, que van en detrimento del modelo...................................
Resto del texto aquí:
https://www.jano.es/jano/actualidad...pensable/_f-303+iditem-4105+idtabla-4+tipo-27
Pedro Artigas.12 Mayo 2010.
En 1929 el ingeniero estadounidense Edwin A. Link creó el primer simulador de vuelo. En la actualidad, ningún aspirante a esta profesión se pone a los mandos de un avión real sin haber pasado cientos de horas practicando en un simulador. La misma idea es aplicable en el campo de las ciencias médicas, donde la simulación ha tardado varias décadas más en establecerse, aunque lo hace cada vez con más fuerza.
A Séneca se atribuye aquello de que “errar es humano, pero volver a caer en el mismo error es diabólico”. “Errar es humano” es también el título de un informe hecho público por el Instituto Nacional de Medicina de Estados Unidos en 1999 en el que se denunciaba que cada año morían en el país más de 100.000 pacientes debido a errores médicos. El comité que elaboró el documento concluía que “las organizaciones de asistencia sanitaria deberían establecer programas de formación en equipo para el personal en áreas de cuidados críticos (servicios de emergencias, unidades de cuidados intensivos, quirófanos, etc.), empleando métodos probados como las técnicas de manejo de recursos de equipo que se utilizan en la aviación, entre ellas la simulación”.
En este contexto, el Prof. Amitai Ziv, director del Centro para la Simulación Médica de Israel y uno de los mayores expertos internacionales en este campo, destaca que la educación médica basada en la simulación ha sido reconocida como una poderosa herramienta para preservar la seguridad del paciente y proporcionar entrenamiento de calidad a los profesionales. “Ofrece un entorno seguro donde se perdonan los errores y en el que los alumnos pueden aprender de sus propias equivocaciones sin riesgo de dañar a pacientes reales”, añade.
El Dr. Ramón López-Cuervo, subdirector del Complejo Multifuncional Avanzado de Simulación e Innovación Tecnológica, de Granada, recuerda que “la primera vez que hice un abordaje para canalizar una vía central, tuve que hacerlo con un paciente real. Hoy en día eso ya no es necesario, ya que el aprendizaje puede llevarse a cabo con un maniquí o robot y uno se puede equivocar múltiples veces sin hacer daño a nadie, así como perfeccionar la técnica repitiéndola todas las veces que sea necesario. Hoy día ya va calando la idea de que determinadas técnicas deben aprenderse siempre mediante simulación”.
El Dr. Josep Maria Nicolás, director académico del Laboratorio de Simulación Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, define la simulación médica como “el uso de un instrumento o una serie de instrumentos (simulador) para emular una situación realística del cuidado de un enfermo o del entorno, con el propósito de entrenamiento o evaluación”.
Para este especialista, son múltiples los factores que han impulsado el uso de la simulación. Entre ellos cita los movimientos por la seguridad en la atención de los pacientes para mejorar la formación y reducir los riesgos innecesarios; las demandas de responsabilidad médico- legal, que van en detrimento del modelo...................................
Resto del texto aquí:
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