Respuesta: Integración y Dinámica del equipo de reanimación avanzada
la recomendación AHA es que en el equipo de Reanimación Avanzada TODO el personal tenga las destrezas necesarias para el manejo SVB para profesionales, lo que incluye el manejo básico e intermedio de la vía aérea.
En eso creo que todos los modelos están de acuerdo. Las destrezas en SVB deben ser necesarias para todo el personal.
El hecho de que habitualmente en España sea el médico el que asume el control de la vía aérea (tanto en servicios que siguen al ERC como los que lo hacen con la AHA) es, no por el manejo básico, sino por el mayor dominio en técnicas avanzadas para su control, en concreto para la IOT.
Es por esto que los equipos con modelo americano pueden, en teoría, manejar el código con la recomendación de que el Lider solo supervise las maniobras básicas de RCP, pero no participe en ellas al menos que haya que implementar vías aéreas avanzadas.
El problema está en los equipos prehospitalarios, donde las manos no sobran y es complicado que alguien se limite a liderar sin actuar. Una persona se tiene que encargar exclusivamente de compresiones, otra de vía aérea y otra de vía venosa y medicación, sin contar que al menos se necesita una cuarta persona que prepare todo el material y lo vaya suministrando al resto del equipo y recambiando a quien realiza las compresiones.
En hospitales es más habitual que el líder se limite sólo a supervisar, pero hay que diferenciar el medio en el que estamos, o más que el medio, el número de reanimadores disponibles.
En el caso de tener paciente intubado, el disponer de un ventilador con modo para RCP ayuda a maximizar al recurso humano en otras acciones/maniobras/tareas (mas sobre este tema,
acá).
Efectivamente. Y por ello si tenemos sólo cuatro reanimadores, la tarea, que desde mi punto de vista, permite mayor visión de conjunto es la de control de vía aérea. La realización de compresiones es continua y agotadora físicamente, a la vez que no permite ocuparse de otros aspectos. La persona que se encarga de preparar el material (laringo, tubo, purgado de goteros, etc.) está mucho tiempo fuera del campo de visión sobre el paciente, y por tanto no puede controlar a éste. El acceso venoso y la carga y administración de medicaciones y control de tiempos también conlleva una dedicación exclusiva. Por ello, desde la cabeza, el reanimador puede controlar la escena, observar el trazado del monitor y dar las órdenes precisas. Además una vez establecida un dispositivo avanzado como el TET, le permite conectarlo a un respirador mecánico y quedar libre para suprevisar.
Esa es la razón por la que, generalmente, en los equipos prehospitalarios españoles es el médico quien se ocupa de la vía aérea, lo cual no implica que sea algo rígido y que en ocasiones las tareas de ventilación las realice otro miembro del equipo, aunque como el manejo avanzado se suele dejar en manos del médico, es éste el que desde el principio ocupa su lugar para favorecer una actuación ordenada.