[FONT="]La evidencia de los beneficios de otras drogas como la atropina, aminofilina y calcio, administradas rutinariamente durante la parada cardíaca humana, es limitada. Las recomendaciones sobre el uso de estas drogas se basan en lo que sabemos de sus propiedades farmacodinámicas y en la fisiopatología de la parada cardíaca.[/FONT]
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[FONT="]Atropina[/FONT][FONT="]. La atropina antagoniza la acción del neurotransmisor parasimpático acetilcolina sobre los receptores muscarínicos. Por tanto, bloquea el efecto del nervio vago tanto en el nodo sinoauricular (NS) como en el auriculoventricular (AV), aumentando el automatismo sinusal y facilitando la conducción del nodo auriculoventricular.[/FONT]
[FONT="]Los efectos secundarios de la atropina están relacionados con la dosis (visión borrosa, boca seca y retención urinaria); no son relevantes durante una parada cardíaca. Estados confusionales agudos pueden darse tras la inyección intravenosa, particularmente en los pacientes ancianos. Tras la parada cardíaca, las pupilas dilatadas no deberían atribuirse sólo a la atropina.[/FONT]
[FONT="]La atropina está indicada en:[/FONT]
- [FONT="]Asistolia[/FONT]
- [FONT="]Actividad eléctrica sin pulso (AESP) con una frecuencia <60 lat/min[/FONT]
- [FONT="]Bradicardia sinusal, atrial o nodal cuando la condición del paciente es hemodinámicamente inestable[/FONT]
[FONT="]La dosis de atropina recomendada en el adulto para asistolia o AESP con una frecuencia <60 lat/min es de 3 mg intravenosos en un bolo único. Su uso en el tratamiento de la bradicardia se cubre en la Sección 4f. Muchos estudios recientes han fracasado en demostrar algún beneficio de la atropina en paradas cardíacas intrahospitalarias y extrahospitalarias
174, 206-210; sin embargo, la asistolia conlleva un pronóstico grave y existen algunos casos anecdóticos de éxito tras dar atropina. Es poco probable que sea peligrosa en esta situación.[/FONT]