martita dijo:
polvora_PC dijo:
¿pero quie complicado es que no te afecte sin volverte frio?
Efectivamente, ¿cómo puedes enfrentarte al sufrimiento de los demás sin deshumanizarnos, sin sentir que no va con nosotros, como si nos diera igual? (Lo que ya expliqué en un mensaje anterior?) No necesariamente tiene que ocurrir en situaciones graves, como una parada, me refiero también a casos que no conllevan muerte pero sí que requieren de asistencia...
No es lo mismo que nos dé igual un paciente que el hecho de desligarse emocionalmente de la asistencia. De hecho, que sigamos haciendo cada día esta actividad ya es un claro indicativo de que los pacientes no nos dan igual. Y si seguís leyendo, veréis que en mi opinión, establecer una barrera emocional puede incluso entenderse como que sí nos importa ese paciente (y los demás que podamos tener).
En lo que respecta a desligarse emocionalmente, yo lo entiendo desde la perspectiva de que, si dejamos que la situación de un paciente nos afecte, no podremos suministrarle los cuidados necesarios de una forma eficaz, y lo que es peor, podemos reducir nuestra capacidad asistencial hacia los demás pacientes.
En una actividad asistencial sanitaria, cuando lo que nos importa es prestarle los mejores cuidados al paciente, tenemos que pensar también en como nuestras propias condiciones afectan a esa calidad asistencial. Por ejemplo, en el ámbito fisiológico, si llevamos una tasa de alcohol en sangre elevada, está claro que no vamos a proporcionar una buena asistencia.
En ese caso somos capaces de ver que hay una acción física (la bebida) que no se debe desempeñar previo a una asistencia sanitaria para así garantizar la mejor intervención posible. Pues lo mismo sucede en el ámbito emocional. Si por ejemplo estamos sufriendo una fuerte depresión por los motivos que sean, es muy probable que no prestemos la mejor de nuestras ayudas a esos pacientes que tanto la necesitan.
Por ese motivo es deseable buscar las formas de equilibrio físico y emocional.
Siguiendo con los ejemplos, en el apartado físico procuramos estar resueltos (una respuesta física aceptable según nuestra posición, un entrenamiento acondicionado), y a la vez, empleamos métodos de protección cada vez que atendemos a un paciente. Ponemos métodos de barrera (guantes, mascarillas, etc.), que nos sirvan para aislarnos de cualquier posible contagio con el paciente (lo que nos podría ocasionar perjuicios personales, y a la vez, evitar que pudieramos seguir atendiendo a más pacientes), a la vez que esos mismos métodos de barrera protegen al paciente de que nosotros le ocasionemos esos mismos perjuicios.
Adaptándolo a la parte emocional, si cuando vamos a atender un paciente no ponemos esa barrera, no solo sus problemas pueden afectarnos de forma que no podamos continuar con nuestra capacidad asistencial, sino que además, podemos ocasionarle al paciente más daños que beneficios. Imaginaos a un paciente depresivo al que vais a atenderle por una simple lesión, y le acabáis machacando con que os ha abandonado la novia...
En resumidas cuentas, aplicar esas barreras no son un signo de deshumanización, sino un signo de calidad en nuestra asistencia, y una garantía de salud para nosotros mismos y para nuestros pacientes. Y no debemos confundir la aplicación barreras emocionales con la carencia de trato humano al paciente.
Se me olvidaba una cosita. Jamás olvidéis que sois seres humanos. Digo esto porque por muchas barreras emocionales que pongáis, siempre habrá casos que os afecten. Y lo más importante en esos casos es aceptarlo, pues es normal que nos ocurra.