Mariano J.
e-mergencista experimentado
Falta previsión.
Empezó a nevar y, a muchos, les trajo sin cuidado porque era una buena forma de presumir de todo terreno y del buén ABS que todo lo consigue y todo lo arregla.
En Astorga, la Guardia Civil, en la noche del domingo, 26, al lunes, 27, no tuvo más remedio que llegar a cortar la carretera, interrumpiendo la circulación hacia el Puerto del Manzanal, estableciendo la linea de control a la altura del polígono industrial del mismo Astorga.
El termometro, en aquel momento del inicio del dispositivo de carretera, marcaba 6 grados bajo cero y la capa de hielo era notable.
Hubo conductores que venían circulando sin cadenas y que pretendían aventurarse en dirección a Manzanal sin cadenas por entender que los vehículos contaban con medidas de seguridad que hacían innecesarias las cadenas.
Mantenían que una velocidad de 10 ó 20 kilómetros por hora era suficiente para evitar que el vehículo quedara cruzado en la vía y afirmaban que, disponiendo de ABS, la seguridad era todavía mayor y suplementaria.
¡Claro!. En estas afirmaciones había una cosa que no se decía pero se pensaba y este pensamiento de todos era, en definitiva:
"¡Bueno!. Si pasa algo que venga a ayudarme la Guardia Civil que, llamándoles por el móvil al 062, han de venir a donde me encuentre aislado".
Una forma de pensar la de estos conductores que será muy legítima pero que constituye no sólo una imprudencia y una temeridad sino, también, un egoismo y egocentrismo.
Si cae una nevada habrá que ser consecuentes y no hemos de aventurarnos en utilizar el coche ni por casco urbano ni por despoblado y, si la nevada nos pilla por sorpresa, habrá que esperar que las distintas administraciones públicas, a través de los planes en las distintas Subdelegaciones de Gobierno, y mancomunidades de municipios, tengan medios materiales y humanos con los que salir a socorrernos en el menor tiempo posible.
Hubo irresponsabilidad por parte de muchos conductores y hubo irresponsabilidad en los dispositivos a cargo de la Administración pero:
1º.- La Guardia Civil estuvo donde pudo gracias a la coordinación de los distintos Comandante de Puesto con el respectivo COS de Comandancia.
2º.- El ejercito, además de estar donde pudo, hizo lo que pudo y un poco más. En los camiones se transportaron equipos con los que se llegó a despejar, y abrir, importantes vías de acceso.
En este 2004 tuvimos la experiencia de la nevada de finales de febrero y, ahora, en diciembre, hemos vuelto a ver que se han caido en los mismos errores y en las mismas imprevisiones con lo cual, todo ello, deja entrever que los planes de contingencia son "papel mojado" y, en un mismo año, hemos tropezado dos veces en la misma piedra.
Empezó a nevar y, a muchos, les trajo sin cuidado porque era una buena forma de presumir de todo terreno y del buén ABS que todo lo consigue y todo lo arregla.
En Astorga, la Guardia Civil, en la noche del domingo, 26, al lunes, 27, no tuvo más remedio que llegar a cortar la carretera, interrumpiendo la circulación hacia el Puerto del Manzanal, estableciendo la linea de control a la altura del polígono industrial del mismo Astorga.
El termometro, en aquel momento del inicio del dispositivo de carretera, marcaba 6 grados bajo cero y la capa de hielo era notable.
Hubo conductores que venían circulando sin cadenas y que pretendían aventurarse en dirección a Manzanal sin cadenas por entender que los vehículos contaban con medidas de seguridad que hacían innecesarias las cadenas.
Mantenían que una velocidad de 10 ó 20 kilómetros por hora era suficiente para evitar que el vehículo quedara cruzado en la vía y afirmaban que, disponiendo de ABS, la seguridad era todavía mayor y suplementaria.
¡Claro!. En estas afirmaciones había una cosa que no se decía pero se pensaba y este pensamiento de todos era, en definitiva:
"¡Bueno!. Si pasa algo que venga a ayudarme la Guardia Civil que, llamándoles por el móvil al 062, han de venir a donde me encuentre aislado".
Una forma de pensar la de estos conductores que será muy legítima pero que constituye no sólo una imprudencia y una temeridad sino, también, un egoismo y egocentrismo.
Si cae una nevada habrá que ser consecuentes y no hemos de aventurarnos en utilizar el coche ni por casco urbano ni por despoblado y, si la nevada nos pilla por sorpresa, habrá que esperar que las distintas administraciones públicas, a través de los planes en las distintas Subdelegaciones de Gobierno, y mancomunidades de municipios, tengan medios materiales y humanos con los que salir a socorrernos en el menor tiempo posible.
Hubo irresponsabilidad por parte de muchos conductores y hubo irresponsabilidad en los dispositivos a cargo de la Administración pero:
1º.- La Guardia Civil estuvo donde pudo gracias a la coordinación de los distintos Comandante de Puesto con el respectivo COS de Comandancia.
2º.- El ejercito, además de estar donde pudo, hizo lo que pudo y un poco más. En los camiones se transportaron equipos con los que se llegó a despejar, y abrir, importantes vías de acceso.
En este 2004 tuvimos la experiencia de la nevada de finales de febrero y, ahora, en diciembre, hemos vuelto a ver que se han caido en los mismos errores y en las mismas imprevisiones con lo cual, todo ello, deja entrever que los planes de contingencia son "papel mojado" y, en un mismo año, hemos tropezado dos veces en la misma piedra.