Generalmente, puedes encontrar dos tipos de collarines cervicales, los rígidos o semirrígidos (en cada lugar los llaman de un modo) y los
blandos o anatómicos, cuyo porcentaje de inmovilización es mínimo, el material de fabricación generalmente es la espuma y el uso suele estar limitado a lesiones menores a nivel de la musculatura cervical.
Para un paciente traumático haremos, por norma general, uso de los
collarines semirrígidos como complemento de la inmovilización espinal, sin olvidar que este tipo de collarines, inmovilizan en un 90% aproximadamente la flexo-extensión pero la lateralización queda únicamente inmovilizada en un 50% aproximadamente, por lo que debemos complementar también con inmovilizadores laterales (
tipo dama de Elche).
(El
Ferno-ked o férula de Kendrich, que comenta el compañero, se trata de otro tipo de inmovilizador, para extricación, independiente de los collarines cervicales y que no entra dentro de esta categoría, aunque también, dentro de sus funciones, se encuentre la inmovilización a nivel cervical)
Lo importante a la hora de elegir el tipo de collar cervical, va a ser la elección del tamaño adecuado para el paciente.
Dentro de los semirrígidos puedes encontrar gran variedad pero todos cumplirán las mismas funciones, tienes algunos que son regulables, de modo que un mismo collarín, puedas regularlo en función de la anatomía del cuello del paciente. Otros con una apertura en la parte delantera, para tener acceso a la zona de punción cricoidea, en caso de necesidad de realización de esa técnica. Otros en dos piezas, con una pieza delantera y otra trasera. Otros con puntos de fijación a nivel mentoniano y occipital y otros con los puntos de inmovilización que abarquen también la articulación temporo-mandibular. Los últimos modelos más nuevos, tienen el punto de apoyo inferior por delante a nivel del manubrio esternal y por detrás baja por la zona interescapular hasta cubrir todas las cervicales y las primeras vértebras torácicas.
En fin, que existe una gran diversidad de modelos, pero lo importante sigue siendo una buena inmovilización bimanual previa a la colocación, una elección adecuada del tamaño, una técnica adecuada de colocación, una técnica correcta de movilización y el uso de otros complementos de inmovilización.
Te dejo varias imágenes adjuntas, en ella observarás las diferencias de unos y otros modelos.
Collarines blandos:
Collarines semirrígidos/rígidos:
Tipo Philadelphia: En dos piezas.
Stifneck con apertura delantera, tamaño adulto, regulable en cuatro posiciones:
Marca ambú, pediátrico, regulable:
Semirrígido, tipo Morrison, de vinilo lavable:
Semirrígidos tipo stifneck, de una sola pieza, sin montar:
Espero que te sea de utilidad.
Un saludo.