Víctor
Colaborador
Bases de éxito en
transporte perinatal "Revista Actualizaciones Pediátricas"
Ya en la década de los años 70, se demostró que aunque no es lo ideal, si por alguna circunstancia es necesario (y lo es relativamente frecuente) el transporte del neonato moderada o gravemente enfermo del lugar donde nace o se complica a una Institución de mayor nivel de complejidad para la atención en salud, los resultados son muy diferentes si se realiza de un modo improvisado, sin previa comunicación y sin personal y elementos adecuados, a los que se obtienen cuando lo realizan grupos especializados.
En el estudio de G. W. Matthew, publicado en la Revista N0 109 de la Asociación Médica Canadiense en 1973 y en la Revista N0 93 de Pediatría en 1978 en el que compara niños menores a 1500 grs. con y sin Enfermedad de Membrana Hialina trasladados por Grupo Convencional Vs.: Grupo de Transporte, encuentra diferencias significativas, a favor del último respecto al mantenimiento cercano a la normalidad en Ph, CO2, base déficit, y temperatura rectal; mayor requerimiento de temperatura ambiental en la incubadora, así como menor mortalidad durante el transporte y posterior a el, menos días en U.C.I. y en la hospitalización total.
Pero el éxito en el transporte de pacientes en general y del neonato en particular, no depende únicamente de contar con un excelente grupo humano, elementos y tecnología. Todo lo que revisaré a continuación debe funcionar adecuada y simultáneamente:
a) Regionalización de los niveles de Atención Médica: para que funcione bien, un sistema de transporte, es fundamental que en la práctica, exista una definición clara de los niveles de atención médica (llámense primario, secundario y terciario o básico, intermedio y complejo, etc.). Esto permitirá el uso racional de todos los recursos humanos y tecnológicos.
b) Cuidado Básico prenatal de óptima calidad desde el primer trimestre de gestación: permitirá la detección del mayor número de casos de Alto Riesgo para que sean remitidos muy temprano o a tiempo a centros de mayor nivel de atención, de acuerdo a la complicación esperada.
c) Mayor integración Obstétrico-Pediátrica: el cono-cimiento de los datos principales de un caso prenatal de riesgo, permite la anticipación en el manejo óptimo de la unidad materno- fetal y del niño de Alto Riesgo, evitando al máximo la repercusión de eventos tales como prematurez (cuando se puede), hipoxia-isquemia y todas sus consecuencias, hipotermia, hipoglucemia, acidemia, etc. durante la estabilización inicial y obviamente durante el transporte. Incluirá también la posibilidad del traslado del binomio madre hijo, cuando sea posible.
d) Remisión temprana de casos de Alto Riesgo: no solo es importante la remisión de la madre de Alto Riesgo durante el control prenatal, también lo es si se detecta algún factor de riesgo durante el período perinatal temprano que requiera mayor complejidad. Lo ideal es remitir la unidad materno-fetal. En general, la mejor "incubadora de transporte" sigue siendo la madre.
e) Estricta selección de las pacientes que se remiten: aunque en los Centros de Atención Terciaria, es bien sabido que hasta un 36% de los casos considerados de "Alto Riesgo" no dan origen a niños de riesgo, es decir a complicaciones, su remisión si está plenamente justificada. En la medida que se utilicen mejor los criterios y se obtenga la experiencia, el riesgo será más selecto y real.
f) Entrenamiento en el manejo en el lugar de nacimiento: al contrario del punto anterior, puede presentarse hasta 30– 35% de niños nacidos de madres consideradas sin riesgo que pueden requerir atención de mayor nivel por complicaciones inesperadas durante el trabajo de parto, el parto o el período neonatal inmediato. Es por esto que en todo lugar donde se atiendan partos, sea cual sea su nivel de complejidad deben existir personas entrenadas, equipos y elementos básicos para la reanimación y estabilización adecuada de la madre y el neonato. El cuidado deberá extenderse al transporte hasta el lugar a donde se remite.
g) Educación continuada a los profesionales dedicados al cuidado obstétrico- pediátrico: En los niveles I y II e idealmente por parte de la institución regional de nivel III o IV en lo que respecta a reanimación y estabilización de la madre y al recién nacido de Alto Riesgo durante el período transnatal y neonatal mientras son trasladados.
h) Central de Coordinación y Comunicación: es otro de los puntos clave en un sistema regional de transporte. En primer lugar debe tener la información de los recursos disponibles en los tres niveles de atención, así como del tipo de transporte que se requiere de acuerdo a la localización, circunstancias especiales (ejemplo: Orden público, estado del tráfico o del clima, etc.) y geografía de la región. Idealmente sistema satelital para localización y seguimiento de sus vehículos, teléfonos directos tipo "teléfono rojo", tanto en la central como en los diferentes niveles de atención y celulares, buscapersonas y radioteléfonos para el personal de las unidades móviles. En transporte aéreo puede ser necesario además de los celulares, la comunicación a través de la torre de control.
i) Personal entrenado, con conocimiento y experiencia para el transporte: se requiere entonces, algo más que buena voluntad para el transporte de un paciente crítico.
El personal es el componente más valioso en un sistema de transporte. Los miembros del grupo además de contar con la legislación y con los conocimientos, experiencia y destrezas que se verán adelante, debe tener las siguientes actitudes y aptitudes: motivación, entusiasmo, compromiso, tacto y sensibilidad para manejar las necesidades del paciente y de la Institución remisora y receptora, capacidad de liderazgo, para trabajar en grupo, enseñar, evitar y/o y resolver conflictos, óptimas condiciones de salud y destreza físicas, respuesta favorable a las situaciones de estrés, no cinetopatía y habilidad para contrarrestar la fatiga.
La meta del grupo de transporte es funcionar como una extensión de la Unidad de Cuidado Intensivo, suministrando seguridad y la misma calidad en el cuidado que se da en dicha unidad, bien sea que se encuentre en la Institución de referencia o en el vehículo de transporte terrestre, aéreo o acuático.
El grupo completo de transporte debería incluir: director médico, coordinador de transporte y médico, médicos de transporte (en neonatos, estos dos últimos deberán ser neonatólogos o pediatras con entrenamiento en neonatología), enfermeras neonatales de transporte, paramédico, terapeutas respiratorios, pilotos, conductores y despachadores.
Todos los componentes del grupo deben ser entrenados formalmente en Medicina del Transporte y si pertenece a un grupo relacionado con la vía aérea, debe incluir conocimiento sobre los cambios fisiológicos que suceden en grandes altitudes (ver adelante).
j) Prolongación o extensión de la Unidad de Cuidado Intermedio o Crítico: Conocimientos y Prácticas: Le corresponde a quienes son responsables del paciente en la Institución que remite y al grupo de transporte y aplica desde la reanimación y durante la estabilización y el traslado hasta su llegada al centro requerido de mayor atención, de acuerdo a la intensidad de su enfermedad.
Puesto que se tiene mayor experiencia en el manejo del paciente adulto crítico, a continuación me referiré a los principales conocimientos teóricos y prácticos para obtener mayor éxito en transporte neonatal.
No sobra insistir en que para tener éxito en el Transporte, es fundamental que quienes ejercen esta especialidad y específicamente los que tendrán en sus manos el cuidado de la salud del neonato, además de los conocimientos de la medicina y del cuidado crítico en sí, entiendan completamente la fisiología en esta etapa de evolución, las condiciones amenazantes o de riesgo y su principal patología. Así mismo, las condiciones adversas que pueden darse durante el transporte.
transporte perinatal "Revista Actualizaciones Pediátricas"
Ya en la década de los años 70, se demostró que aunque no es lo ideal, si por alguna circunstancia es necesario (y lo es relativamente frecuente) el transporte del neonato moderada o gravemente enfermo del lugar donde nace o se complica a una Institución de mayor nivel de complejidad para la atención en salud, los resultados son muy diferentes si se realiza de un modo improvisado, sin previa comunicación y sin personal y elementos adecuados, a los que se obtienen cuando lo realizan grupos especializados.
En el estudio de G. W. Matthew, publicado en la Revista N0 109 de la Asociación Médica Canadiense en 1973 y en la Revista N0 93 de Pediatría en 1978 en el que compara niños menores a 1500 grs. con y sin Enfermedad de Membrana Hialina trasladados por Grupo Convencional Vs.: Grupo de Transporte, encuentra diferencias significativas, a favor del último respecto al mantenimiento cercano a la normalidad en Ph, CO2, base déficit, y temperatura rectal; mayor requerimiento de temperatura ambiental en la incubadora, así como menor mortalidad durante el transporte y posterior a el, menos días en U.C.I. y en la hospitalización total.
Pero el éxito en el transporte de pacientes en general y del neonato en particular, no depende únicamente de contar con un excelente grupo humano, elementos y tecnología. Todo lo que revisaré a continuación debe funcionar adecuada y simultáneamente:
a) Regionalización de los niveles de Atención Médica: para que funcione bien, un sistema de transporte, es fundamental que en la práctica, exista una definición clara de los niveles de atención médica (llámense primario, secundario y terciario o básico, intermedio y complejo, etc.). Esto permitirá el uso racional de todos los recursos humanos y tecnológicos.
b) Cuidado Básico prenatal de óptima calidad desde el primer trimestre de gestación: permitirá la detección del mayor número de casos de Alto Riesgo para que sean remitidos muy temprano o a tiempo a centros de mayor nivel de atención, de acuerdo a la complicación esperada.
c) Mayor integración Obstétrico-Pediátrica: el cono-cimiento de los datos principales de un caso prenatal de riesgo, permite la anticipación en el manejo óptimo de la unidad materno- fetal y del niño de Alto Riesgo, evitando al máximo la repercusión de eventos tales como prematurez (cuando se puede), hipoxia-isquemia y todas sus consecuencias, hipotermia, hipoglucemia, acidemia, etc. durante la estabilización inicial y obviamente durante el transporte. Incluirá también la posibilidad del traslado del binomio madre hijo, cuando sea posible.
d) Remisión temprana de casos de Alto Riesgo: no solo es importante la remisión de la madre de Alto Riesgo durante el control prenatal, también lo es si se detecta algún factor de riesgo durante el período perinatal temprano que requiera mayor complejidad. Lo ideal es remitir la unidad materno-fetal. En general, la mejor "incubadora de transporte" sigue siendo la madre.
e) Estricta selección de las pacientes que se remiten: aunque en los Centros de Atención Terciaria, es bien sabido que hasta un 36% de los casos considerados de "Alto Riesgo" no dan origen a niños de riesgo, es decir a complicaciones, su remisión si está plenamente justificada. En la medida que se utilicen mejor los criterios y se obtenga la experiencia, el riesgo será más selecto y real.
f) Entrenamiento en el manejo en el lugar de nacimiento: al contrario del punto anterior, puede presentarse hasta 30– 35% de niños nacidos de madres consideradas sin riesgo que pueden requerir atención de mayor nivel por complicaciones inesperadas durante el trabajo de parto, el parto o el período neonatal inmediato. Es por esto que en todo lugar donde se atiendan partos, sea cual sea su nivel de complejidad deben existir personas entrenadas, equipos y elementos básicos para la reanimación y estabilización adecuada de la madre y el neonato. El cuidado deberá extenderse al transporte hasta el lugar a donde se remite.
g) Educación continuada a los profesionales dedicados al cuidado obstétrico- pediátrico: En los niveles I y II e idealmente por parte de la institución regional de nivel III o IV en lo que respecta a reanimación y estabilización de la madre y al recién nacido de Alto Riesgo durante el período transnatal y neonatal mientras son trasladados.
h) Central de Coordinación y Comunicación: es otro de los puntos clave en un sistema regional de transporte. En primer lugar debe tener la información de los recursos disponibles en los tres niveles de atención, así como del tipo de transporte que se requiere de acuerdo a la localización, circunstancias especiales (ejemplo: Orden público, estado del tráfico o del clima, etc.) y geografía de la región. Idealmente sistema satelital para localización y seguimiento de sus vehículos, teléfonos directos tipo "teléfono rojo", tanto en la central como en los diferentes niveles de atención y celulares, buscapersonas y radioteléfonos para el personal de las unidades móviles. En transporte aéreo puede ser necesario además de los celulares, la comunicación a través de la torre de control.
i) Personal entrenado, con conocimiento y experiencia para el transporte: se requiere entonces, algo más que buena voluntad para el transporte de un paciente crítico.
El personal es el componente más valioso en un sistema de transporte. Los miembros del grupo además de contar con la legislación y con los conocimientos, experiencia y destrezas que se verán adelante, debe tener las siguientes actitudes y aptitudes: motivación, entusiasmo, compromiso, tacto y sensibilidad para manejar las necesidades del paciente y de la Institución remisora y receptora, capacidad de liderazgo, para trabajar en grupo, enseñar, evitar y/o y resolver conflictos, óptimas condiciones de salud y destreza físicas, respuesta favorable a las situaciones de estrés, no cinetopatía y habilidad para contrarrestar la fatiga.
La meta del grupo de transporte es funcionar como una extensión de la Unidad de Cuidado Intensivo, suministrando seguridad y la misma calidad en el cuidado que se da en dicha unidad, bien sea que se encuentre en la Institución de referencia o en el vehículo de transporte terrestre, aéreo o acuático.
El grupo completo de transporte debería incluir: director médico, coordinador de transporte y médico, médicos de transporte (en neonatos, estos dos últimos deberán ser neonatólogos o pediatras con entrenamiento en neonatología), enfermeras neonatales de transporte, paramédico, terapeutas respiratorios, pilotos, conductores y despachadores.
Todos los componentes del grupo deben ser entrenados formalmente en Medicina del Transporte y si pertenece a un grupo relacionado con la vía aérea, debe incluir conocimiento sobre los cambios fisiológicos que suceden en grandes altitudes (ver adelante).
j) Prolongación o extensión de la Unidad de Cuidado Intermedio o Crítico: Conocimientos y Prácticas: Le corresponde a quienes son responsables del paciente en la Institución que remite y al grupo de transporte y aplica desde la reanimación y durante la estabilización y el traslado hasta su llegada al centro requerido de mayor atención, de acuerdo a la intensidad de su enfermedad.
Puesto que se tiene mayor experiencia en el manejo del paciente adulto crítico, a continuación me referiré a los principales conocimientos teóricos y prácticos para obtener mayor éxito en transporte neonatal.
No sobra insistir en que para tener éxito en el Transporte, es fundamental que quienes ejercen esta especialidad y específicamente los que tendrán en sus manos el cuidado de la salud del neonato, además de los conocimientos de la medicina y del cuidado crítico en sí, entiendan completamente la fisiología en esta etapa de evolución, las condiciones amenazantes o de riesgo y su principal patología. Así mismo, las condiciones adversas que pueden darse durante el transporte.