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Cruz Roja pone a prueba su operatividad con un simulacro en Megapark
30 voluntarios y bomberos tomaron parte en los actos organizados en favor de varias ONG
HELENA RODRÍGUEZ/BARAKALDO


Izaskun caminaba a mediodía de ayer por la acera, junto a la gasolinera del complejo comercial Megapark de Barakaldo, cuando un coche la arrolló. Tamara, la conductora, perdió el control de su viejo 'Ibiza' rojo al tomar una curva e invadió la zona de paseo. La víctima quedó tendida en el suelo con graves heridas en las piernas y la cadera rota. La conductora, semiinconsciente, estaba atrapada en el interior del automóvil con un fuerte traumatismo, una costilla rota y diversas contusiones.

Por fortuna, nada de lo anterior es real. Forma parte de un simulacro organizado por Cruz Roja de Margen Izquierda y los responsables del parque comercial, dentro del fin de semana 'Megasolidario', organizado en favor de varias ONGs. «La intención de este tipo de ejercicios es mostrar a la gente cómo trabajamos en casos como éste», desveló una portavoz de la entidad.

El realismo fue tal que algunos de los curiosos que pasaban por la zona tuvieron sus dudas. «Oye, perdona. ¿Esto es un simulacro, verdad? Es que impresiona bastante ver a toda este gente correr y a esa chica ahí tirada», preguntaba una mujer a uno de los voluntarios.

Gritos de dolor

Cruz Roja movilizó a una treintena de sus miembros. Ellos desempeñaron su labor como habitualmente lo hacen en las calles y carreteras de la comarca. Primero llegó una ambulancia con dos sanitarios. Tras valorar la situación de los heridos, avisaron a otra unidad de apoyo, así como a los Bomberos del parque de Urioste. No faltó de nada. Carreras, collarines, oxígeno, gasas, aparatos de nombre impronunciable, heridas simuladas de apariencia casi real, gritos de dolor, y la oportunidad de ver cómo trabajan los equipos de desencarcelación del servicio foral de extinción de incendios.

«Levantan el techo del coche como si fuese una lata de sardinas. Y todo sin que salten ni chispas ni nada», comentaba impresionado Luis, un vecino de Portugalete que acudía a Megapark «a comprar una cosillas para la casa». A su lado, Leire, su mujer, elogiaba la labor de los voluntarios, que «están ahí día y noche». Cuarenta minutos después del accidente, Tamara fue liberada de entre los hierros.


ATROPELLO. Sanitarios atienden a uno de los heridos
http://www.elcorreodigital.com/vizcaya/pg060625/prensa/noticias/Vizcaya/200606/25/VIZ-VIZ-071.html
 
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