Simulacro terremoto en Granada

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Preparados para afrontar un terremoto

Escolares del colegio Tierno Galván de Granada participan en un simulacro de prevención ante posibles catástrofes

Viernes, 15/02/13 13:20 Pilar Arjona
Foto: Álex Cámara

Suena una estridente sirena. Es el aviso de que un terremoto ha sacudido Granada. En treinta segundos, cien alumnos de 3º y 4º de Primaria salen de clase y bajan la escalera rápida pero ordenadamente, cubriéndose la cabeza con las manos. “¡A la pared! ¡Por la línea blanca!”, grita una de las profesoras. Algunos niños están heridos. Todos se dirigen hacia un punto seguro: el patio del colegio Tierno Galván. Comienza el simulacro.
Afortunadamente, la secuencia no es real. Pero cada uno de los pasos que se dan va encaminado a preparar en lo posible a escolares y profesores a la hora de afrontar una situación como ésta. Nervios, miedo y también algunos heridos es lo que se podría encontrar en un centro escolar si se produjese un fuerte seísmo.
Existe incluso el riesgo de derrumbe del edificio, previsto también en este tipo de simulaciones. Cada uno tiene bien aprendido cuál es su papel. Los niños se dividen en grupos en la zona segura, los profesores tratan de tranquilizarles mientras llegan las asistencias y el centro de Emergencias 112 coordina a los distintos medios que participan en el rescate.
ATENCIÓN PSICOLÓGICA
Entra en escena el equipo de psicólogos, encargado de atender a los menores y también a los profesores. Su tarea es detectar los diferentes niveles de gravedad que pueden darse en cada uno. Desde los nervios normales en estos casos, hasta cuadros de ansiedad. Les enseñan que hay que respirar por la nariz y soltar el aire por la boca, una técnica para tranquilizarse. Atienden también a los profesores, que temen por el estado de los heridos.
Foto: Álex Cámara

Esta atención psicológica es muy importante en este tipo de situaciones, pues no sólo se trata de calmar los ánimos en el momento de tensión, sino de preparar a las víctimas para lo que pueda suceder después. Los expertos se encargan de identificar emociones en situaciones límite como un grave terremoto y preparan a menores y adultos ante posibles secuelas y trastornos posteriores como pesadillas. Así, sabrán qué hacer y cuándo pedir ayuda.
Veinte minutos después de producirse el temblor, una vez que los psicólogos han empezado a actuar, llegan al centro escolar el resto de unidades de atención. En este caso, Protección Civil y los servicios sanitarios acuden para evacuar a los heridos. Unos más graves y, otros, leves. En ese momento, vuelven a desatarse los nervios entre niños y profesores. El equipo psicológico continúa con su labor mientras los sanitarios atienden primero a los heridos de mayor gravedad.
Sacan a una niña de 4º de Primaria en ambulancia, herida en la cabeza. Durante la evacuación, intentan que el resto de niños se interponga lo menos posible en las labores de los sanitarios. De nuevo los psicólogos, con ayuda de los profesores, tratan de tranquilizar a los compañeros de los heridos. Posteriormente, los servicios sanitarios evacuan a heridos menos graves, con fracturas de huesos, por ejemplo.
PREPARACIÓN PREVIA
Durante todo este proceso, los escolares hacen preguntas, se encuentran en estado de nerviosismo y, en muchos casos, los propios profesores están alterados. De ahí la importancia de la asistencia psicológica en una situación de catástrofe como ésta. Y, por eso, se realizan estos simulacros en colegios granadinos. Para llevarlos a cabo, se les imparten previamente a profesores y alumnos las nociones básicas para afrontar un caso similar.
Foto: Álex Cámara

Un total de 23 centros de la capital participan en este programa de prevención organizado por el Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental y el Ayuntamiento de Granada. Se trata de acciones formativas contempladas en un convenio firmado entre ambos organismos y con las que tratan de aportar los conocimientos y materiales necesarios para actuar ante un terremoto.
Consiste en educar emocionalmente ante una posible catástrofe y así afrontarla de la manera menos traumática posible, según explica Marisol Uceda, la responsable del proyecto de prevención en colegios granadinos. Unos recursos de los que, como apunta el concejal de Educación, Jorge Saavedra, “ojalá nunca haya que hacer uso”.


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Se trató de un simulacro organizado por el colegio de psicólogos de Andalucía Oriental (COPAO) en el que colaboró el grupo de intervención social de Protección Civil Granada (UISE)
 
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