Simulacro CR Hondarribia

Tema en 'Noticias de emergencias' comenzado por tanidya, 30 Jul 2006.

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  1. tanidya

    tanidya e-mergencista experimentado

    Rescate simulado del naufragio de un bote en el espigón

    Esta actividad forma parte de los ejercicios marítimos de la Cruz Roja
    XABIER GALARTZA/

    [​IMG]



    [​IMG]HONDARRIBIA. DV. La mar está picada y las condiciones para la navegación no son las más idóneas. Dentro de este contexto una pequeña embarcación con dos personas a bordo se ve sorprendida por el temporal que arrecia nuestras costas hasta el punto de perder el control de la nave cuando navega cerca de la playa. Los intentos por enderezar el bote resultan baldíos y la fuerte corriente lo arrastra hasta precipitarse en las rocas del espigón.

    Este es el punto de partida del ejercicio de salvamento que ayer desarrollaron en el entorno de la playa los socorristas y sanitarios de la Cruz Roja de Hondarribia. Muchos de los bañistas se vieron gratamente sorprendidos por este tipo de ejercicios marítimos que se suelen realizar con cierta periodicidad. «No sabía que en plena temporada se hicieran este tipo de rescates. La verdad es que nunca había visto nada parecido y me ha parecido muy interesante. Me ha dado la impresión que actuaban con mucha profesionalidad, a pesar de tratarse de un simulacro», comentó Luis Mari que se acercó junto con su familia para pasar una apacible jornada matutina playera.

    Salta la alarma

    La voz de alarma salta en el momento en que el vigilante situado en la torreta central avista lo ocurrido y comprueba cómo tras volcar la embarcación uno de los tripulantes logra subirse a una de las piedras y mantenerse a salvo, mientras que su compañero se queda inerte boca abajo al capricho de las olas que le acercan paulatinamente hacia la orilla.

    El vigilante pone en conocimiento de lo sucedido al responsable, que pasa a asumir la coordinación del ejercicio de rescate.

    En primer lugar decide activar la zodiac de más de cuatro metros de eslora, que suele estar siempre varada en la playa con todo a punto para atender este tipo de emergencias. Sus ocupantes llegan en unos pocos segundos hasta la víctima que se encuentra flotando a la deriva y certifican que ha sufrido una parada respiratorio. Le suben a la Zulu 15.1 y le realizan los primeros ejercicios de reanimación, posteriormente inmovilizan al herido y lo evacuan hasta donde se encuentra aguardando el vehículo todoterreno que le trasladará hasta el botiquín.

    La persona que aguarda en las rocas del espigón también fue trasladado en primera instancia al botiquín, pero en este caso se contó con la ayuda de la embarcación Aita Mari de 7,3 metros de eslora que suele estar fondeada junto a la sede de la Cruz Roja en la dársena del Puntal. Una vez inmovilizado dentro de la embarcación fue trasladado hasta el puerto deportivo y posteriormente por tierra hasta el botiquín.

    En este punto las dos víctimas fueron examinadas por el facultativo de la Cruz Roja, que acabó por ordenar su evacuación al Hospital Comarcal, dando de este modo por finalizado el ejercicio.

    El vicepresidente de la delegación local y coordinador de las labores de simulacro, René Sagarzazu, terminó altamente satisfecho por el comportamiento que tuvieron los dieciséis sanitarios, ya que para gran parte de ellos significaba su estreno en este tipo de ejercicios. «No es por nada, pero debo de reconocer que todo ha salido muy bien, mejor de lo que esperaba. Habitualmente solemos hacer cuatro simulacros al año en alta mar, es una especie de examen que nos ayuda para ver en qué fallamos. El caso es que esta vez lo único que puedo decir en este sentido es que todo ha salido prácticamente a la perfección y que si en algo se tiene que mejorar es en las formas, ya que la coordinación entre los equipos y la actuación ha sido la correcta». Un ejemplo concreto sobre algo que a su juicio se debe corregir es «el empleo de una cuerda para trasladar al herido en la roca una vez situado en la camilla nido al agua, ya que esto hubiera facilitado el manejo», apunta.

    Rapidez y eficacia

    La rapidez con la que han actuado ha sido todo un acierto, ya que han completado en treinta minutos un ejercicio que estaba calculado para cubrirlo en tres cuartos de hora. La velocidad con la que han intervenido no ha ido en detrimento de la eficacia.

    René Sagarzazu felicitó al equipo por su correcta disposición y por el «acierto que ha tenido a la hora de manejar los materiales y el equipamiento de rescate, así como por la rapidez con la que se ha movido». Asimismo, hizo extensivo el agradecimiento al Gobierno Vasco «por su estrecha colaboración a través de la cesión de materiales tan valiosos como la embarcación Aita Mari».
     
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