¿quien cuida a las personas que cuidan personas?

mebpsicosocial

e-mergencista novel
Autor #1
Inicio este tema pensando en cuales podrían ser las formas, de generar dispositivos en que el trabajador de la salud puedan ser cuidados para poder cuidar. “Espacios donde darle tiempo a que la idea de que las personas que cuidan personas deben y merecen ser cuidados” (Juan Díaz)
Parto de la lectura de un articulo publicado por Juan Díaz ( Psicólogo Social- Lic. Educación) en el que intenta pensar sobre esto luego de una experiencia.
Muchas veces vemos como aquellos que trabajan con personas terminan desbordados, quisiera que pensemos juntos en esto. Transcribo dos párrafos del articulo:
“ He aquí nuestra apuesta. Trabajar para transformar los efectos de la realidad laboral de carpeta siquiátrica, adicción, automedicación, desánimo, desaliento u omnipotencia en la valoración de la profesión elegida, en posibilidad de salud y potencia para vivir.
Dicho en dos palabras. De síndrome de burn out a salud, sabiendo que lo que va de uno a otra es el desafiante y creativo esfuerzo para que la realidad de nuestra vida profesional no nos rompa el alma”
 

evola

e-mergencista experimentado
#2
Que le vamos hacer la parte de prevención de riesgos laborales perteneciente a la ergonomía y psicosociología aún es una utopía en España.
 

daikiri

e-mergencista experimentado
#3
Que le vamos hacer la parte de prevención de riesgos laborales perteneciente a la ergonomía y psicosociología aún es una utopía en España.
es una utopía en este país TODO lo concerniente a Riesgos Laborales en EMERGENCIAS incluso la parte de seguridad laboral y de riesgos químicos/biológicos, pues no digamos la ergonomía y la psicosociología (si las tuviésemos en cuenta habría que cerrar las mayoría de servicios o cuadriplicar las plantillas).
 

Dr. Skawman

rcp-mexico.com
Miembro del equipo
#4
Que le vamos hacer la parte de prevención de riesgos laborales perteneciente a la ergonomía y psicosociología aún es una utopía en España.
es una utopía en este país TODO lo concerniente a Riesgos Laborales en EMERGENCIAS incluso la parte de seguridad laboral y de riesgos químicos/biológicos, pues no digamos la ergonomía y la psicosociología
Veo que nuestros paises no solo son hermanos por historia y lenguaje... En todo lo malo, somos como gemelos caray... ::((::
 
#5
son personas que por depronto no tienen un curso de Socorrismo, como antiguamente se decia, hay gente que no tiene hecha ni siquiera la EGB, y todo eso lo se porque me ha solido contar una de las que cuidan a personas mayores
 

Mc Graner

e-mergencista experimentado
#6
...y todo lo que acabais de citar es muy bonito pero encarece los costes, y.... ay amigos... "Poderoso caballero es D. Dinero".
Como decia el capitan Furillo en "Hill Street Blues". Tengan cuidado ahi afuera...
 

mebpsicosocial

e-mergencista novel
Autor #7
Veo que nuestros paises no solo son hermanos por historia y lenguaje... En todo lo malo, somos como gemelos caray... ::((::


Valla!!! No esperaba encontrarme con esto! ¿Lo de las utopías lo dicen porque creen que no hay nada por hacer? Pues yo creo que éstas están para generar algún impulso! De ahí en más a lo que se llegue es otra cosa! El Capitalismo impera, eso es cierto y... los costos se encarecen ¿ Para quien?.
¿A quien sirve este tipo de ideas?. Yo Sostengo que el sufrimiento, reclama un testigo, Y para que la subjetividad actual ( fragmentada por exceso de información, y desligada por fetichización de nuestro deseo – trabajo exclusivo del capitalismo-) pueda ser testigo de eso, necesita espacios en los que se pueda pensar sobre esto. Sigo apostando a nuestra capacidad de escuchar, mas allá de un costo económico. Saludos meb.;)
 

Belladonna

Super Moderator
Miembro del equipo
#8
Hace unos pocos meses asistí a un curso de Psiquiatria, nos dieron las charlas varios profesores, psiquiatras y psicólogos, todos hablaron de como tratar a las víctimas de una catástrofe, de la atención al duelo y al dolor de las personas,........., pero apenas se dijo nada de cómo afrontamos nosotros las situaciones de estrés :sad: , en fín.
 

mebpsicosocial

e-mergencista novel
Autor #9
De eso trataba de hablar Bella, del dolor de quien tiene que afrontar esa situaciones. Cómo vos decís no hay lugares en el que se los escuche o se los tenga en cuenta. “ El sufrimiento de las personas que cuidan personas pide un testigo y hay que trabajar en eso” Y yo apuesto a que se puede. ¿ Cómo? Charlemos y veamos cómo! Cariños a todos meb.
 

Belladonna

Super Moderator
Miembro del equipo
#11
He encontrado un articulo muy interesante, publicado en El Médico Interactivo, relacionado con el tema:

TRIBUNA ABIERTA Y ANÁLISIS


Cuidadores en riesgo: cómo detectarlos

Maria Crespo. Universidad Complutense de Madrid






En los últimos años se ha constatado reiteradamente que el hecho de cuidar a un familiar mayor dependiente en casa (atender a sus necesidades físicas, controlar sus problemas de conducta, y proporcionar una vigilancia casi constante) puede tener unas muy relevantes repercusiones emocionales. Los cuidadores presentan elevados niveles de ansiedad y de depresión, y con mucha frecuencia consumen psicofármacos, en ocasiones “auto-medicados”, para poder afrontar la situación (Crespo y López, 2004). Por todo ello, los cuidadores parecen estar en una situación de vulnerabilidad, que les hace especialmente susceptibles de experimentar problemas emocionales e incluso trastornos psicopatológicos bien definidos (problemas de ansiedad y depresión, principalmente).

Manifiestan, además, una peor salud percibida que la población general, importantes problemas de salud (especialmente problemas osteomusculares muchas veces relacionados con las tareas de movilización del mayor), baja asistencia a los profesionales de la salud para sus propias dificultades y un decremento significativo de conductas saludables (duermen menos, hacen menos ejercicio físico, ven disminuido su tiempo de ocio, etc.) (Crespo, López, Gómez y Cuenca, 2003).

Pero si bien esto es cierto cuando hablamos de los cuidadores en general, puede no serlo cuando aludimos a un cuidador concreto. Cada cuidador vive su situación de forma distinta: experimenta sus propios pensamientos, cuenta con más o menos apoyos y recursos, actúa de una u otra forma para hacer frente a las numerosas tareas, decisiones y problemas que ha de afrontar cada día,… Porque los cuidadores, como todos los seres humanos, son diversos. Así, mientras algunos ven afectada su salud y su estado emocional, otros pueden experimentar también satisfacción y gratificación en su experiencia (López, López-Arrieta y Crespo, 2005).

No obstante, prestar atención a aquellos cuidadores que se encuentran peor, a los que están en riesgo, resulta esencial. En primer lugar, porque se trata de personas que sufren. En segundo lugar, porque solo un cuidador saludable está en disposición de seguir desempeñando su función, algo que con frecuencia es fundamental para el propio cuidador y para el mayor que recibe su cuidado. Pero también es importante por el efecto que su estado tiene en el mayor a su cargo. Un cuidador agotado, desanimado, ansioso, puede suponer un riesgo adicional para el mayor dependiente, que se ve así expuesto a estresores continuados, a eventuales estallidos de ira, a posibles descuidos y negligencias, e incluso en algunos casos a malos tratos.

La principal dificultad para identificar a estos cuidadores en riesgo estriba en que, habitualmente, tan ocupados y preocupados como están por atender a las necesidades del mayor, olvidan cuidarse, atenderse, y más aun buscar ayuda por sus propios problemas. No es raro observar entre los cuidadores comentarios en los que se relaciona el reconocimiento de las dificultades y problemas propios con deseos del abandono de las funciones de cuidador. Es más, en ocasiones se tiende a negar esas dificultades propias por temor a lo que pueda sucederle al mayor en caso de no poder seguir atendiéndole (“¿quién se hará cargo de mi madre si a mí me sucede algo?”).

Precisamente por ello los profesionales sanitarios son los que están en una mejor disposición para identificar al cuidador en riesgo; cuidadores que muy probablemente no busquen ayuda para sí mismos, pero que, sin embargo, acuden, y habitualmente con bastante frecuencia, a los servicios de salud como acompañantes del mayor al que atienden.

Como orientación para esos profesionales, y sin perder de vista la idiosincrasia de los cuidadores, se pueden señalar una serie de indicadores que sirven de alerta sobre el posible riesgo de que ese cuidador presente dificultades emocionales (Crespo, López y Zarit, 2005):

– Que se sienta sobrecargado, abrumado,… manifestándolo en expresiones del tipo “ya no puedo más”, “no tengo tiempo para nada”, “esto es superior a mis fuerzas”,…
– Que muestre poco aprecio por sí mismo, con expresiones del tipo “soy un fracasado”, “me siento un inútil”, “no sirvo para nada”,…
– Que tienda a contar a los demás lo mal que se siente y a centrar en ello sus conversaciones.
– Que se sienta muy molesto por las dificultades de memoria y los problemas de conducta que puede presentar el mayor al que atiende.
– Que se sienta poco satisfecho con el apoyo y la ayuda que recibe de los demás, y en especial de sus personas más cercanas.
– Que dedique mucho tiempo semanal al cuidado, de manera que su vida esté centrada única y exclusivamente, o casi, en el cuidado.

Es cierto que en la mayoría de estos casos no es posible el cambio de la situación; algo, por otra parte, no deseable y no deseado por la mayoría de los cuidadores. Sin embargo, sí que se puede hacer algo para evitar que el cuidador “se queme” y para permitir que desarrolle su labor en las mejores condiciones posibles, tanto para él mismo, como para la persona a la que cuida. Para conseguirlo se puede recurrir a asociaciones, servicios sociales, de atención psicológica,… que puedan proporcionarles acciones específicas.

Un cuidador agotado, desanimado o ansioso puede suponer un riesgo adicional para el dependiente que se ve expuesto a estresores continuados, eventuales estallidos de ira, e incluso, en algunos casos, a malos tratos

Estas son heterogéneas, e incluyen servicios de apoyo formal que proporcionan al cuidador periodos de descanso o de “respiro”, intervenciones psicoeducativas que informan y forman sobre las distintas facetas del cuidado, grupos de ayuda mutua en los que se proporciona al cuidador un foro de encuentro y apoyo por parte de otros cuidadores, e intervenciones psicoterapéuticas que abordan de manera directa los problemas emocionales del cuidador y le ayudan a manejar el estrés al que ha de hacer frente (López y Crespo, 2007).

Pero más allá de la posible derivación a alguno de estos programas, los profesionales que están en contacto directo con los cuidadores han de ayudar a transmitirles la idea de que aun siendo cuidadores, no son sólo cuidadores; de que siguen siendo madres o padres, pareja, compañeros, amigos, trabajadores,… y muchas cosas más. Hay que intentar hacerles presentes, en todo momento, lo que nosotros en nuestro quehacer clínico hemos denominado “Los derechos del cuidador”, algo que no sólo los propios cuidadores, sino también muchos de los que les rodean, incluidos los profesionales, a veces olvidamos. De acuerdo con ellos se reconoce explícitamente que el cuidador tiene derecho a (Crespo y López, 2007):

• Cuidarse a uno mismo(a).
• Buscar ayuda.
• Hacer sus cosas.
• Enfadarse ocasionalmente.
• No dejarse manipular por su familiar.
• Recibir cumplidos y afecto.
• Reconocer sus logros.
• Y, en definitiva, a ser otras cosas además de cuidador.

Referencias bibliográficas
Crespo, M. y López, J. (2004). Los costes de cuidar: análisis del estado emocional de cuidadores informales de ancianos dependientes. JANO, 1511, 78-79.
Crespo, M. y López, J. (2007). El estrés en cuidadores de mayores dependientes. Cuidarse para cuidar. Madrid: Ed. Pirámide.
Crespo, M., López, J., Gómez, M.M. y Cuenca, T. (2003). ¿El cuidador descuidado? JANO, 1485, 54-55.
Crespo, M., López, J. y Zarit, S.H. (2005). Depression and anxiety in primary caregivers: a comparative study of caregivers of demented and nondemented older persons. International Journal of Geriatric Psychiatry, 20, 591-592.
López, J. y Crespo, M. (2007). Intervenciones con cuidadores de familiares mayores dependientes: Una revisión. Psicothema, 19, 72-80.
López, J., López-Arrieta, J. y Crespo, M. (2005). Factors associated with the positive impact of caring for elderly and dependent relatives. Archives of Gerontology and Geriatrics, 41, 81-94.

Nota de la autora
Los datos en los que se basa este artículo proceden del proyecto para cuidadores no profesionales de mayores dependientes “Cómo mantener su bienestar”, que se ha venido desarrollando en los últimos años en el Departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, y que ha sido financiado con un proyecto de Investigación I+D+I del Ministerio de Educación (2004-2007).
 

Belladonna

Super Moderator
Miembro del equipo
#12
Número 2070 - 19 junio 2008




Alrededor del 20 por ciento de las mujeres entre 45 y 60 años cuidan de una persona dependiente

A. Villajos

Así lo pone de manifiesto el libro “Aspectos Económicos de la Dependencia y el Cuidado Informal en España” cuyo tema central es el impacto de la dependencia en los cuidadores informales y aboga por la conciliación de la vida laboral y el cuidado dependiente


Madrid,13-6-2008.- La Universidad Pompeu Fabra junto con la Fundación de Estudios de Economía Aplicada y la Fundación AstraZéneca han elaborado el libro “Aspectos Económicos de la Dependencia y el Cuidado Informal en España”. El coordinador de este proyecto, Sergi Jiménez-Martín, y Julio Sánchez Fierro, patrono de la Fundación, han sido los encargados de su presentación, señalando que el contenido de la obra abarca los temas más relevantes en el cuidado del paciente dependiente y sus consecuencias económicas, junto con datos extraídos de estudios de población.

El foco central de este trabajo, tal y como ha explicado el coordinador, es “el impacto de la dependencia en los cuidadores informales”, los no profesionales, que suelen ser familiares, y pretende ser “un paso al frente, una reflexión en el análisis de aspectos claves de la dependencia y de los cuidados, como la elección del tipo de apoyo, las consecuencias de la carga sobre los cuidadores y los costes”.

El coordinador también ha señalado que son las mujeres las principales encargadas del cuidado de los mayores o de aquéllos que no pueden valerse por sí mismos, ya que “entre el 15 y el 23 por ciento de las mujeres entre 45 y 60 años cuidan de una persona dependiente”, siendo los porcentajes en el caso de los hombres de entre el 5 y el 7 por ciento. Muchas de estas cuidadoras al no poder conciliar la vida laboral con esta labor, abandona su carrera profesional pasado el primer año. Sergi Jiménez-Martín, ha defendido la posibilidad de “la conciliación de la vida laboral y el cuidado dependiente, ya que cuando acaban estos episodios, las posibilidades de trabajar de las mujeres sigue siendo las mismas”. Esto debe llevar a los gobiernos, según él, a encargarse, de la mejor manera posible, “de este periodo de tránsito”.

En lo referente a la calidad de vida de los cuidadores informales, aproximadamente la mitad de las personas dependientes sólo recibe apoyo de un cuidador informal lo que repercute sobre la calidad de vida de estos últimos. El coordinador ha señalado que “sólo el 7 por ciento de los cuidadores mantienen una calidad de vida alta, un 20 por ciento tienen calidad de vida media y un 72 por ciento han visto reducir considerablemente su estándar de calidad de vida”, ya que la labor de cuidador es muy absorbente, y suele ocupar una media de 10 horas diarias y el número medio de años de cuidado es de 6,5.

Por su parte, Julio Sánchez Fierro ha explicado que la aprobación en noviembre de 2006 de la Ley de Dependencia ha sentado las bases para el desarrollo “de un nuevo Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD) que se prevé que esté totalmente implantado en el año 2015”. El desarrollo de este sistema va a suponer cambios importantes en la manera en la que la sociedad atiende las necesidades asistenciales de las personas dependientes, aproximándose a los del centro y norte de Europa.

Costes de los cuidados

Según datos procedentes de la Encuesta de Discapacidades, Deficiencias y Estado de Salud (EDDES) del Instituto Nacional de Estadística, tomando como referencia el año 2002 y aplicando como método de valoración el del coste de sustitución o reemplazo, se estima que los costes de los cuidados informales oscilan entre los 9.087,4 y los 14.100,3 millones de euros. Por tanto, los costes estimados de los cuidados informales representarían una cifra equivalente a entre el 23,9 por ciento y el 37,1 por ciento del gasto sanitario del Sistema Nacional de Salud español del año 2002 y entre el 1,25 y el 1,93 por ciento del Producto Interior Bruto del mismo año.
 

vivianavalenzuel

e-mergencista nuevo
#13
QUISIERA SABER SI ALGUIEN TIENE REFERENCIAS, ARTICULOS PARA LEER RELACIONADO A ESTE TEMA. EN PARTICULAR ME INTERESA LA AYUDA PSICOLÓGICA A PERSONAL DE AMBULANCIAS. MUCHAS GRACIAS
 
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