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OSAKIDETZA (Sercicio Vasco de Salud) empieza hacer agua

Tema en 'Noticias de emergencias' comenzado por ABUELEITOR, 3 Jun 2007.

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  1. ABUELEITOR

    ABUELEITOR Super Moderator Miembro del Equipo

    La sanidad vasca es ya insostenible si no recibe una gran inyección económica

    La sanidad pública vasca se enfrenta a una demanda creciente, grandes inversiones y una plantilla sobrecargada

    CÉSAR COCA c.coca@diario-elcorreo.com/BILBAO
    Un traje al que ya no se le pueden hacer más arreglos. La sanidad pública vasca responde a ese modelo: el dueño de la prenda ha crecido a lo largo y a lo ancho, la usa cada vez más y ésta sigue dándole buen servicio, pero ya no hay margen para sacar las costuras ni puede pretender ponérsela más días a la semana porque se estropeará con rapidez. A la sanidad pública le pasa exactamente eso: se ha ampliado el catálogo de prestaciones, los pacientes han envejecido y tienen más achaques, el personal empieza a ser también mayor en una proporción alta, los equipos quedan desfasados a gran velocidad y deben ser renovados... La demanda de atención sanitaria crece a una velocidad mucho mayor que el gasto y ya no queda apenas margen para ganancias de productividad. Así se explica en parte la semana de conflictividad que se abre mañana para Osakidetza. Pero las concentraciones convocadas por las centrales para los días 4, 5 y 7, el llamamiento a la huelga del Sindicato Médico de Euskadi (SME) para el día 8 y el recién concluido conflicto de los MIR son un síntoma y no el problema. El problema es que la sanidad pública vasca no da más de sí: o se produce un gran aumento del gasto, lo que requiere de un decidido respaldo político, o deberá limitarse el catálogo de prestaciones. Las dos opciones tienen su coste y parece llegada la hora de reflexionar sobre el rumbo a seguir. Esa es la opinión generalizada en el sector.

    La demanda se dispara por múltiples razones, pero una de las más importantes es el envejecimiento. La población vasca envejece a un ritmo superior a la media española. El porcentaje de mayores de 65 años se ha doblado en un cuarto de siglo. Ello acarrea abundancia de males crónicos y un gran aumento de las visitas al médico, las pruebas diagnósticas, los tratamientos e intervenciones. La universalización de la atención médica, la preocupación por conseguir diagnósticos precoces en enfermedades de especial gravedad y la creciente exigencia de unos ciudadanos cada vez más preocupados por su salud hacen el resto. ¿El resultado? En veinte años se han duplicado las consultas externas en los hospitales y la atención en urgencias y las intervenciones quirúrgicas han crecido un 60%. En los ambulatorios y otros centros, las consultas parecían estabilizadas durante los noventa, pero desde 2000 han aumentado un 13%. Un repaso a las cifras básicas de la sanidad pública vasca permite comprobar que de forma paralela crecen las pruebas de diagnóstico, los análisis y el uso de nuevos equipos de terapia.

    Menor gasto

    ¿Se han puesto los medios necesarios para atender semejante crecimiento de la demanda? A juicio de los sindicatos de clase y profesionales y la Asociación Defensor del Paciente, no. Ni en inversiones ni en personal. Todas las fuentes consultadas por este periódico reconocen que Osakidetza hizo un extraordinario esfuerzo inversor y de innovación en la gestión en sus primeros tiempos. «Hasta hace unos ocho años, la Sanidad vasca era un ejemplo», comenta Carmen Flores, presidenta de Defensor del Paciente. Un ejemplo que se plasmaba en menores tiempos de espera y un número inferior de quejas y denuncias por parte de los pacientes. Pero ahora eso ya no es así. El Departamento de Sanidad se defiende mostrando los indicadores de salud de la población y asegurando que se trata de obtener los mejores resultados con los recursos que se les asignan.

    El gasto en sanidad medido en términos de PIB está por debajo de la media española. Ahora es del 4,2%, frente al 5,7 de España y cuantías superiores al 8% en Francia y Alemania. El consejero de Sanidad ha dicho en varias ocasiones que la comparación con España no es adecuada porque la mayor parte de las autonomías han debido hacer recientemente el esfuerzo inversor que Euskadi hizo en los ochenta y primeros noventa. «Un argumento que no vale para la comparación con Francia», comenta con ironía Kepa Urigoitia, secretario del Sindicato Médico de Euskadi (SME). A su juicio, si el esfuerzo inversor inicial se hubiese mantenido constante en el tiempo, no serían precisos ahora gastos tan elevados.

    Porque la sensación que transmite el personal que trabaja en hospitales y ambulatorios es la de que muchas infraestructuras se han quedado viejas. Sanidad asegura que los grandes equipos de diagnóstico y tratamiento se han revisado de forma adecuada, pero reconoce que hace falta un esfuerzo inversor tanto de renovación como para hacer frente a las nuevas necesidades. El recientemente anunciado plan de modernización contempla una inversión de 600 millones de euros en material e infraestructuras hasta 2012. Unos 100 millones por año, frente a los más de 62 anuales del período anterior, siempre en euros corrientes; es decir, sin descontar el efecto de la inflación. Al personal sanitario y a Defensor del Paciente le parecen inversiones escasas. Algunos, como Encarna de la Maza, del sindicato Satse, desconfían incluso del compromiso, anunciado cuando se ha traspasado ya el ecuador de la legislatura.

    Desde hace años, y en eso coinciden casi con las mismas palabras los representantes de ELA, Satse y SME, el mantenimiento de la calidad de las prestaciones ha recaído en el personal sanitario. Sanidad habla de mejoras en la gestión, pero los restantes interlocutores lo califican de otra forma. Nere Urrestarazu, de ELA, asegura que los centros se organizan «como si fueran empresas privadas y se piden resultados. La consecuencia es que incluso hay bajas que no se cubren y el trabajo recae en el resto de la plantilla». «Sin pago adicional ni reconocimiento de ningún tipo», añade Urigoitia refiriéndose a los médicos. Un indicador puede servir para ilustrar ese aumento de la productividad: se atiende a la misma población que hace dos décadas con un 22% menos de camas de hospital, porque se ha recortado mucho el tiempo medio de estancia.

    Lo que ELA denomina política neoliberal aplicada a la salud se traduce, según todos los implicados, en aumentos irracionales de las guardias, ritmos de trabajo cada vez más rápidos que empeoran la calidad de la atención y colapso final de los servicios de urgencias de los hospitales, a los que acuden cada vez con mayor frecuencia los pacientes, hartos de los retrasos en atención primaria.

    Las opciones

    El diagnóstico de los males de Osakidetza incluye también a los pacientes. La Administración y los médicos, sobre todo, creen que un comportamiento más racional aliviaría algo la situación. No se trata de limitar la demanda de atención sanitaria, sino de encaminarla de forma adecuada. Pero lo que sucede es lo contrario: las urgencias se colapsan con pacientes de gravedad menor, que debían haber esperado a una consulta convencional. Hay enfermos, explican las fuentes consultadas, que van a urgencias a última hora de la tarde para no tener que salir del trabajo (o perder un tiempo de ocio) para ir a la consulta del ambulatorio a la mañana siguiente. El comentario puede parecer una frivolidad, pero el brutal aumento de las consultas en urgencias parece avalarlo.

    Problemas de inversión, demanda creciente -en algunos casos injustificada desde el punto de vista médico, pero a la que tiene derecho cada paciente- en términos de progresión geométrica, plantillas sometidas a una tensión de trabajo excesiva, un Departamento de Sanidad obligado a optimizar los recursos. Son las piezas de un puzzle que, según todas las fuentes consultadas, sólo se resuelve a medio plazo con un profundo cambio de planteamiento.

    «El mejor sistema sanitario es siempre aquel que cuenta con más recursos. Pero los recursos nunca son ilimitados», dice gráficamente un gestor del sector privado que prefiere no ser citado. Aquí se abre el debate sobre el uso de los recursos públicos. Dos ejemplos pueden servir para comparar. Primero: los 36 kilómetros de la autopista llamada 'Supersur', de circunvalación de Bilbao, están presupuestados en 720 millones, poco más que el plan de inversión de Sanidad para los próximos seis años. Segundo ejemplo: el gasto previsto para infraestructuras y equipamiento sanitario es notablemente inferior año a año al capítulo que el Gobierno vasco destina a financiar EITB (en 2007 supera los 126 millones de euros).

    Cuestión de prioridades, por tanto. Si se quieren mantener las prestaciones y la calidad de la atención al nivel de mediados de los noventa -quizá cuando la sanidad pública vasca obtuvo su mayor reconocimiento- hace falta que el gasto crezca hasta porcentajes de PIB similares a los de países del entorno europeo, porque no cabe contar con que se harán más cosas con menos dinero gracias a una mejor gestión. Decir que los recursos se emplean aquí mejor que en otros lugares es propaganda hueca, apuntan los portavoces del sector. Y si no hay más dinero, «si se han pillado los dedos a la hora de hacer el catálogo de prestaciones», explica Urigoitia, habrá que redefinir el modelo. Ahora bien, partiendo, como dice el secretario general del SME, de que la sanidad no da votos pero puede quitarlos. ¿Quién se atreve a poner el cascabel al gato?

    http://www.elcorreodigital.com/vizc...nidad-vasca-insostenible-recibe_20070603.html
     
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  2. Skrei

    Skrei e-mergencista experimentado

    OSAKIDETZA empieza hacer agua

    Bueno, no está mal que alguien haga agua. Sobretodo en esta época del año que dicen además que va a ser de las más calurosas. Si además la hace potable, mejor que mejor.

    El problema de los servicios de salud y las prestaciones sanitarias no es exclusivo de Osakidetza, sino que forma parte de una estrategia generalizada tendente, en mi opinión, a LIQUIDAR el ESTADO DEL BIENESTAR.

    Los pilares básicos sobre los que se sustentaba esta idea ( Educación, Sanidad, Protección Social ) están en crisis. Pero NO por la superación de valores ó la adscripción a una idea romántica, utópica y esteril. Sino por la CODICIA de los mandatarios.

    El articulo que refieres... describe el panorama, pero no profundida en las causas. Es INADMISIBLE considerar el aumento de las prestaciones, el envejecimiento de la población, el aumento de la demanda, etc, etc como CAUSAS del problema, sino como las CONSECUENCIAS del mismo.

    Yo.. ya estoy viejo y no voy a ver ningún cambio. Pero Ustedes que podrán, estén atentos y exijan a sus proceres un comportamiento más digno.
     
  3. ABUELEITOR

    ABUELEITOR Super Moderator Miembro del Equipo

    Re: OSAKIDETZA empieza hacer agua

    Lo mas triste , es que aquellos que conocimos los avances de los 80 y 90 , ahora solo nos queda como mínimo quedarnos ojiplaticos y sobretodo valorar el esfuerzo que realizan los trabajadores para continuar remando , mientras el capitán esta en vías de abandonar el barco
     
  4. ABUELEITOR

    ABUELEITOR Super Moderator Miembro del Equipo

    Al menos le pondremos un poco humor al tema;)

     
  5. Skrei

    Skrei e-mergencista experimentado

    " Lo mas triste , es que aquellos que conocimos los avances de los 80 y 90 , ahora solo nos queda como mínimo quedarnos ojiplaticos y sobretodo valorar el esfuerzo que realizan los trabajadores para continuar remando.."

    Que razón tienes, amigo.
     
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