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Nuevos datos hacen que se replantee la forma de tratar a los enfermos tras el infarto

Tema en 'Charlemos sobre urgencias y emergencias' comenzado por tanidya, 18 Nov 2006.

  1. tanidya

    tanidya e-mergencista experimentado

    Tras dos décadas de intentar abrir las arterias coronarias de un infartado con angioplastia o colocando un «stent», un estudio constata que esta técnica no beneficia a todos. la novedad se ha presentado en la reunión de la asociación americana del corazón[​IMG]PATRICIA MATEY[​IMG]

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    La cita se produce todos los años, pero las expectativas que suscita el encuentro nunca decaen. La reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA, siglas en inglés) que se ha celebrado esta semana en Chicago (EEUU), ha vuelto a centrar la atención de los especialistas y de los medios de comunicación especializados. Precisamente, la revista 'The New England Journal of Medicine' ha adelantado esta semana la publicación de varios trabajos que se presentaron durante este encuentro y que replantean la terapia tradicional de los pacientes infartados.

    ANGIOPLASTIA

    Abrir '' las arterias coronarias porque están obstruídas o sufren un estrechamiento para tratar de restaurar rápidamente el flujo sanguíneo tras producirse un infarto no sólo salva vidas si no que, además, minimiza los daños asociados al ataque cardiaco.
    Para lograr este objetivo, y a lo largo de dos décadas, los expertos han recurrido a la angioplastia [procedimiento médico que consiste en introducir un catéter con un globo hinchable en la punta que se infla alrededor de medio minuto para ensanchar la parte ocluída] o los 'stent' [endoprótesis metálica que se coloca en el interior del vaso].
    Estas acciones terapéuticas son realmente beneficiosas si se realizan en las 12 primeras horas tras producirse el ataque. Sin embargo, un 30% de los enfermos que sufre un evento cardiaco acude al médico transcurrido más tiempo.

    Pese a ello, los expertos han defendido la ejecución de angioplastias en pacientes con arterias obstruidas que han sufrido un evento cardiaco días antes bajo la creencia de que disminuye la mortalidad y la posibilidad de nuevos infartos. Ahora, una nueva investigación con 2.166 pacientes de 217 centros hospitalarios de distintos países ha puesto en duda este 'acto de fe'.

    El trabajo, publicado en la última edición del 'New England' y que ha estado dirigido por la doctora Judith Hochman, de la Universidad de Nueva York (EEUU), constata que la medicación es igual de eficaz que la angioplastia practicada entre los tres y los 28 días después del infarto a la hora de reducir la posibilidad de fallecimiento, nuevos eventos cardiovasculares o fallo cardiaco en un futuro.

    «La conclusión es clara: aplicar el método invasivo de forma rutinaria no conlleva beneficios. Es más, existen indicios que hacen pensar que la reapertura de los vasos con la angioplastia eleva el riesgo de un segundo infarto», declaró la doctora Hochman durante la presentación de su trabajo en la AHA.


    «STENTS»


    Otro de los estudios presentados en la reunión, y que también se recoge en la revista científica, hace referencia a las ventajas de utilizar el catéter con balón en la punta recubierto con un fármaco, el paclitaxel para tratar la reestenosis de los 'stents' que no van recubiertos de medicación.

    La incidencia de este problema tras su colocación en el interior de la arteria se sitúa entre el 5% y el 35%. Para tratarlo, los especialistas suelen recurrir a varias estrategias, como la colocación de un nuevo 'stent'.

    Ahora, un equipo de científicos de la Universidad Homburg/Saar (Alemania) ha llevado a cabo un ensayo piloto con 52 pacientes que constata que el tratamiento de la reestenosis de la malla con un catéter con balon recubierto de paclitaxel, reduce significativamente la incidencia de este efecto adverso.

    Pese a que tanto en las conclusiones del trabajo como en el editorial que acompaña al estudio en la misma publicación, se reconoce que los datos obtenidos en el ensayo resultan bastante prometedores, se recuerda la necesidad de que se lleven a cabo más investigaciones ya que la muestra de participantes en este primer trabajo es pequeña. Uno de los trabajos más llamativos relatados en la convocatoria ha sido el coordinado por Harlan Krumholz, del Departamento de Epidemiología y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven (EEUU). Este especialista y su equipo han analizado e identificado cuál de las 28 estrategias recomendadas en la Guía de Aplicación Práctica [un programa destinado a reducir el tiempo de atención y mejorar la calidad asistencial del paciente infartado en los hospitales] son las que se ponen en práctica y obtienen mejores resultados.


    GUÍA PRÁCTICA


    Otro de los estudios En este documento se recomienda que el intervalo de tiempo que transcurre desde que se produce el evento cardiaco y la llegada al hospital no sea superior a los 90 minutos si se quiere lograr buenos resultados terapéuticos. Para llevar a cabo la investigación, los autores contaron con la participación de 365 centros sanitarios.

    Al parecer, y tal y como se recoge también en la publicación 'New England,' seis de las 28 medidas se asocian especialmente a la reducción del tiempo entre que se produce el infarto y el acceso al tratamiento. Contar con especialistas en las unidades de urgencias que sean capaces de activar el laboratorio de cateterización (donde se inserta un tubo en el corazón a través de una vena o arteria, generalmente en el brazo o pierna, para detectar problemas en el corazón y en la provisión de sangre al mismo) mientras se produce el traslado del paciente al hospital es una de ellas. Entre las otras cinco destacan poder tener conexión directa y en una única llamada entre dicho laboratorio y la sala de emergencias, contar con un cardiólogo de guardia o tener realmente listo en 20 o 30 minutos el laboratorio y el equipo que va a trabajar en el mismo.

    CÉLULAS PORCINAS


    La búsqueda de fórmulas que ayuden a regenerar el corazón 'golpeado' por el infarto, se ha convertido en el 'Santo Grial' de los cardiólogos. En este sentido, un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore (EEUU), ha logrado que un gran número de células troncales de tejido cardiaco porcino sean capaces de reparar el daño causado por el infarto.

    Los científicos se basaron en datos de estudios previos llevados a cabo por ellos mismos para recoger las células, obtenidas de biopsias, y al mes las implantaron en los corazones de los cerdos. Con la ayuda de un sistema de tinción han demostrado que en dos meses se han transformado en células cardiacas maduras y en células endoteliales.

    Tal y como explicó Eduardo Marbán, director de la investigación, durante su ponencia en la AHA: «Ahora tenemos que confirmar que podemos conseguir en humanos la misma reparación cardiaca que hemos tenido con los animales. La primera fase del estudio con pacientes podría llevarse a cabo a finales de 2007 si conseguimos restaurar la función cardiaca, algo que todavía nos queda por demostrar».
     
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