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Maquina "resucitacion" visceras para transplantes

Tema en 'Noticias de emergencias' comenzado por tanidya, 30 Sep 2006.

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  1. tanidya

    tanidya e-mergencista experimentado

    Ancianos, portadores de virus, afectados de tumores y enfermedades raras, fallecidos por parada cardiaca o por intoxicación, familiares vivos... Es el perfil del nuevo donante de órganos español. Con 35 donaciones por millón de habitantes, España es la principal potencia del mundo en trasplantes.

    A pesar del hito que representa esta cifra, no es suficiente. Unas 5.000 personas viven pendientes de que alguien les preste un órgano y un 10% fallece a la espera de un pulmón o un corazón. El país presume de no perder a ningún donante tradicional, el fallecido de muerte cerebral, y apenas el 16% de las familias rechaza regalar las vísceras de su ser querido, un porcentaje de negativas que es la envidia del planeta. Pero el actual sistema de donación ha tocado techo y la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) ensaya nuevas fuentes para recuperar vísceras que hasta hace poco se consideraban desechables.

    El pasado marzo dos hospitales alemanes y otros dos británicos empezaron a probar en humanos un nuevo dispositivo de conservación de órganos que 'resucita' las vísceras una vez que se extraen del donante y las mantiene vivas y en funcionamiento hasta que se implantan en el receptor. Hasta hoy, 12 enfermos cardiacos han recibido corazones latientes gracias al 'Organ Care System', nombre con el que la empresa estadounidense TransMedics ha bautizado a su ingenio.

    España empezará en breve a probar la nueva tecnología, cuyo diseño permite mantener los órganos en estado funcional gracias a un sofisticado circuito que les perfunde la sangre caliente, oxigenada y enriquecida con nutrientes del propio donante. «Esta circulación extracorpórea mantiene el corazón como si estuviera en el organismo o, incluso, en mejores condiciones, ya que su estado de salud se controla de forma más estricta mediante un monitor inalámbrico», afirma Blanca Miranda, jefe de servicio de la ONT.

    De momento, los ensayos en humanos se limitan al trasplante cardiaco, pero el sistema ha sido probado con otros órganos procedentes de animales. Además de mantener el latido del corazón, los riñones conservados en el dispositivo expulsan orina y los hígados producen bilis.


    RESCATE


    La preservación de las funciones vitales que se logra con la nueva máquina evita que el tejido de las vísceras sufra daños y se deteriore rápidamente, una de las limitaciones que presenta el procedimiento de conservación convencional, vigente desde hace 25 años: la isquemia fría.

    En las tradicionales neveras, equivalentes a las que se utilizan para transportar bebidas, el órgano se preserva a baja temperatura y se mantiene sumergido en una solución conservante pero no recibe flujo sanguíneo (isquemia). En unas horas caduca y queda inservible. Se ha demostrado, por ejemplo, que los corazones trasplantados transcurridas más de cuatro horas desde que fueron extraídos ofrecen peores resultados tras el implante. Este problema dificulta, además, su traslado a largas distancias y favorece que se malogren algunas donaciones.

    Pero los especialistas españoles no se limitarán a ensayar el dispositivo como sofisticado medio de preservación y transporte de órganos. Esperan sacarle un rendimiento adicional. «Calculamos que podríamos incrementar en 50 la cifra anual de donaciones de corazón», adelanta Blanca Miranda.

    La ONT ha acordado con TransMedics la puesta en marcha de un protocolo que estudiará la utilidad de este sistema para recuperar corazones que hasta ahora se desechan en los hospitales. Se trata de los afectados por un fenómeno conocido como disfunción miocárdica. Este trastorno es el motivo de que la extracción cardiaca no se lleve a cabo en el 32% de los donantes menores de 40 años, es decir, los óptimos para este tipo de implante.

    «Las causas de este fracaso cardiaco agudo, secundario a la muerte encefálica, no están suficientemente claras, «pero se cree que puede ser reversible si se deja descansar al corazón el tiempo suficiente para que se recupere», aclara Blanca Miranda.

    La hipótesis es que, tras la muerte cerebral, se desata una 'tormenta' química (se liberan neurotransmisores masivamente) que afecta de forma temporal al funcionamiento normal del corazón. «La idea es que con un manejo médico y farmacológico mínimo pueda recuperarse, pero este tratamiento no puede realizarse mientras el órgano está en el donante porque requiere un tiempo y podría mermar las posibilidades de extracción del resto de los órganos», puntualiza la experta de la ONT.

    Y en este punto entra en juego el 'Organ Care System'. La organización de trasplantes española será la primera a nivel internacional que evaluará la utilidad del dispositivo para rescatar esos corazones. El objetivo es utilizarlo para estudiar su evolución funcional durante un periodo máximo de 12 horas, un margen impensable si el órgano se mantiene en el cuerpo del donante, ya que inutilizaría el resto de las vísceras, especialmente los pulmones.

    «Permitirá no sólo conocer los mecanismos que acontecen tras la muerte cerebral y que guardan relación con la disfunción cardiaca, sino averiguar si es una situación reversible y, además, saber qué factores pueden ayudarnos a predecir si el corazón se va a recuperar o no», agrega.

    ¿Cómo? El sistema incorpora un monitor inalámbrico que controla todas las funciones del corazón (frecuencia cardiaca, flujo y presión sanguínea y arterial, temperatura...). Además, el profesional puede acceder directamente al órgano, que está protegido en un envoltorio estanco y estéril, y aplicar una sonda de ecocardiografía para comprobar si bombea adecuadamente.
    Igualmente, puede administrar fármacos para estabilizar la situación, a través del flujo sanguíneo. Es decir, el problema se trata como si el órgano estuviera vivo, aunque en este caso palpite fuera del cuerpo.

    El artilugio tiene dos formas de funcionamiento: un modo trabajo y otro de descanso. En este último, la víscera late pero no bombea y «se piensa que podría ser especialmente útil para acelerar la recuperación de los corazones con aturdimiento miocárdico», subraya Miranda.

    Si el estudio, cuyo inicio es inminente, arroja un resultado positivo, ofrecerá importantes ventajas. La primera, recuperar los órganos de donantes jóvenes que actualmente se están perdiendo.

    España trasplanta cada año entre 250 y 300 corazones y la lista de espera para este injerto es la que más se ha reducido en los últimos tiempos. Rafael Matesanz, director de la ONT, destaca que en 2005 fue un 27% inferior a 2004, «gracias fundamentalmente a cómo ha mejorado el tratamiento de la insuficiencia cardiaca». Aún así, el pasado año los candidatos a este implante tuvieron que aguardar una media de 63 días para encontrar un donante y un 10% falleció antes de conseguirlo.

    A pesar del esfuerzo realizado por los 147 hospitales españoles acreditados para el trasplante por no perder ni una donación, tarea que ha propiciado el liderazgo mundial en este área, no se está cubriendo la lista de espera.

    José Ramón Nuñez, coordinador de trasplantes del Hospital Clínico de Madrid, subraya que «el aumento de la esperanza de vida favorece que se incremente el número de indicaciones de implante y que paralelamente crezca la edad de los potenciales receptores. Actualmente, una persona de más de 60 años es candidata a esta intervención». Sin embargo, los donantes han de ser más jóvenes: el límite está en los 45 años.


    EVITAR PÉRDIDAS


    Aparte de poder incrementar el número de corazones válidos, la nueva tecnología ofrece beneficios adicionales. La posibilidad de aumentar el tiempo entre la extracción y el injerto, al estar el órgano perfundido, permitirá emparejar mejor al donante y al receptor y reducir el riesgo de rechazo, a la vez que mejora los resultados de la intervención. El objetivo es evitar a toda costa pérdidas de un material que ya de por si es escaso.

    Otra de las virtudes del innovador sistema es su potencial contribución a la hora de relajar la factura sanitaria. En opinión de los especialistas, los costes asociados al trasplante cardiaco podrían disminuir al bajar la lista de espera: se ahorrarían algunos de los complejos y costosos tratamientos que requieren los pacientes en esta situación. Por otro lado, si mejora la calidad del implante, se reduciría la estancia hospitalaria posoperatoria, así como las complicaciones asociadas y la necesidad de retrasplantes.

    Todo ello, si los cálculos de la ONT no fallan y el nuevo 'cántaro' de órganos de TransMedics cumple lo prometido.
     
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  2. tanidya

    tanidya e-mergencista experimentado

    Los donantes «límite»
    Es el nombre con que se conocen a los nuevos proveedores de órganos en la jerga trasplantadora. También se les denomina como donantes 'expandidos' o 'subóptimos'. Estos términos enlazan con la estrategia de búsqueda de donaciones marginales de vísceras a la que se han lanzado los países desarrollados para hacer frente a la escasez de material disponible por la vía tradicional. Éstas son algunas de las fuentes más prometedoras de nuevos órganos:

    ÓRGANOS VETERANOS. La edad de los donantes ha ido aumentando con los años. Prácticamente, el 40% de la cantera nacional de órganos procede de personas que habían superado los 60 años en el momento de su muerte y la mitad de éstos pasaba de los 70. La víscera más longeva es el hígado. En España se ha llegado a trasplantar el de un varón de 93 años. Los riñones son válidos hasta los 65 y detrás van los pulmones, cuyo límite son los 50, y el corazón y el páncreas, que se 'jubilan' para el implante a partir de los 45. No representan el óptimo, pero sí son útiles, especialmente para receptores entrados en años. De hecho, la edad de éstos también ha aumentado considerablemente.

    REGALOS EN VIDA. El trasplante de órganos donados por una persona viva crece en España pero aún es una opción minoritaria. En 2005 se implantaron 87 riñones de este tipo (lo que representó un 4% del total de donaciones renales) y 25 hígados, procedentes de familiares, parejas y, en ocasiones, amigos de los receptores. En lugares como EEUU, donde la tasa de donaciones de cadáver es muy inferior a la española, esta fuente propicia el 49% de la actividad de implante renal. También se ha empezado a realizar trasplantes de pulmón de vivo, sobre todo en niños, algo no autorizado por la ONT. «No hay necesidad de meterse en este lío. Exige tres cirugías. Hay que extraer un lóbulo a dos personas distintas para implantarlos a un sólo receptor», explica Matesanz.

    VÍSCERAS «ENFERMAS». Padecer ciertas dolencias ya no es motivo para ser excluído de la donación. Ahora se aceptan las vísceras de afectados por algunos procesos infecciosos (meningitis, citomegalovirus...) que son reversibles mediante tratamiento farmacológico sin que el receptor corra riesgo. También la de los portadores de patógenos, como los virus B y C de la hepatitis o el del sida. Si sus órganos están intactos se destinan a personas igualmente afectadas por estos microorganismos que figuran en la lista de espera. El cáncer tampoco es impedimiento, al menos, en el caso de ciertos tumores cerebrales y renales que se sabe que no van a causar metástasis en el destinatario. Y el inventario crece día a día. España lidera el proyecto europeo DOPKI, en el que participan 12 países, para definir nuevas fuentes de donaciones. Uno de los objetivos es acumular experiencias para averiguar, por ejemplo, qué enfermedades raras no contraindican la posibilidad de legar algunos órganos.

    PARADA CARDIACA. Los órganos de fallecidos de parada cardiaca constituyen la alternativa a la donación tradicional (muerte cerebral) más prometedora. Cuando el corazón deja de bombear sangre, el resto de órganos muere en poco tiempo. Pero con un masaje torácico puede mantenerse artificialmente un flujo sanguíneo suficiente para preservarlos hasta llegar a un hospital donde, con otros medios, pueden sobrevivir unas horas. El hospital Clínico de Madrid es el centro con mayor cantidad de donaciones del mundo y el que más donantes de riñón e hígado en asistolia (denominación que indica la ausencia de actividad eléctrica del corazón y con la que se conoce esta opción) obtiene, así como el primero en demostrar la validez de este procedimiento para obtener una de las vísceras más deficitarias, el pulmón. Mientras la media nacional de donantes anuales por hospital ronda la veintena, la del Clínico asciende a 65 gracias al dispositivo de emergencia que, en 1995, puso en marcha en colaboración con los servicios de urgencia, para identificar a posibles candidatos entre las víctimas de muerte súbita atendidas en la calle. El éxito de este sistema, reproducido en Barcelona, radica en la celeridad de la respuesta: los órganos dejan de ser válidos si no llegan antes de hora y media.
     
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