El viento se ceba con el Pais Vasco. Embarranca un barco en mitad de la playa.

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Vientos de 120 km/h y olas de seis metros causan desperfectos en la costa guipuzcoana







Once vehículos resultaron con daños por el oleaje en San Sebastián y un arrastrero que rompió amarras en Ondarroa embarrancó en la playa Una mujer resultó herida de carácter leve tras ser alcanzada por una ola



Varias personas esperan la llegada de una gigantesca ola en el Paseo Nuevo donostiarra. [JAVIER ECHEZARRETA/EFE]

SAN SEBASTIÁN. DV. Embarcaciones varadas en la playa, árboles abatidos, semáforos derribados, motos por los suelos, contenedores desplazados, andamios medio sueltos... Son sólo algunas de las consecuencias del fuerte temporal marítimo y de viento que ayer se dejó sentir a lo largo del litoral vasco. En el observatorio del monte Igeldo la racha máxima de viento rozó los 120 kilómetros por hora.

La fuerza del viento se intensificó de manera especial a partir de las seis de la mañana. Las rafagas del oeste y noroeste hicieron saltar las alarmas. Los teléfonos comenzaron a sonar en la base de los bomberos de Donostia así como en los parques forales desplegados por el territorio, al igual que en las inspecciones de las guardias municipales y el centro de coordinación de emergencias. «No duró mucho tiempo, pero el viento que sopló lo hizo con muchísima intensidad», manifestó un portavoz de los bomberos donostiarras.

En San Sebastián se registró una racha máxima de 118 kilómetros por hora. En la estación meteorológica situada en la boya que el Centro de Investigación Marina y Alimentaria Azti-Tecnalia tiene en Pasaia se midieron 113, mientras que en el observatorio del aeropuerto de Hondarribia se alcanzaron los 95 kilómetros por hora.

El temporal derribó numerosos árboles, dos ellos de más de quince metros de altura, en la Avenida de Tolosa y en el paseo Árbol de Gernika de la capital guipuzcoana. Además, levantó tejas, rompió canalones de agua y chimeneas, arrancó claraboyas y celosías. Igualmente, derribó motos estacionadas en la vía pública y desplazó contenedores de basura. Asimismo, rompió varios semáforos.

El viento derribó a las ocho de la mañana una de las plataformas que protegen el tendido eléctrico ferroviario de Renfe en los puentes que se elevan sobre las vías. La plancha cayó sobre la catenaria entre Hernani y San Sebastián, lo que obligó a interrumpir la circulación de los trenes de cercanías. La medida afectó a cuatro servicios. El tráfico quedó restablecido a las nueve y media.

106 emergencias

Hubo instantes en los que la Guardia Municipal donostiarra y los bomberos apenas podían cubrir todas las urgencias. «Hemos atendido 106 emergencias», indicó un mando policial. Los bomberos donostiarras, por su parte, realizaron más de una treintena de intervenciones en tanto que los forales realizaron una docena.

Las fuertes rachas de viento coincidieron con la pleamar de las 6.23 horas. La combinación de ambos factores hizo que los embates del mar fueran especialmente virulentos. Con olas superiores a seis metros de altura, el Paseo Nuevo de San Sebastián fue repetidas veces bañado por el oleaje. Tres golpes de mar causaron desperfectos en siete vehículos que se hallaban estacionados en el Paseo de Salamanca, en la proximidades del hotel Parma. Los turismos fueron desplazados por el agua y chocaron contra otros que permanecían estacionados. Otros cuatro coches aparcados en el Paseo Nuevo y junto a la Sociedad Fotográfica también sufrieron daños. El oleaje rompió casi cuarenta metros de barandilla en los paseos Nuevo y de Salamanca.

Debido al temporal, tanto el Paseo Nuevo como el Peine de los Vientos permanecieron cerrados. La prohibición, sin embargo, no fue óbice para que decenas de personas se acercaran a observar las embestidas del mar, muchas a través de Urgull. Una de ellas, una mujer de 40 años, resultó herida leve tras ser alcanzada por una ola en el Paseo Nuevo, cerca de la calle Aldamar. La mujer sufrió un traumatrismo costal.

Amarres rotos

El temporal rompió los amarres de varias embarcaciones en diferentes puertos. El arrastrero Michel, de bandera inglesa, encalló en la playa mutrikuarra de Saturraran, tras romper amarras en el puerto de Ondarroa. El suceso ocurrió sobre las cinco y de media de la madrugada cuando, debido al estado de la mar, el pesquero, que permanecía en la dársena de Egidazu, rompió las ataduras y quedó a la deriva. Debido a las corrientes internas del puerto, el barco fue arrastrado al exterior del muelle y finalmente quedó varado en la playa mutrikuarra.





El pesquero, que en origen fue bautizado como Akarlanda, se encontraba, al parecer, a la venta, aunque otras fuentes indicaron que se hallaba a la espera de ser desguazado. Se espera que en las próximas horas el barco pueda ser retirado del arenal. El Michel apenas lleva combustible en sus tanques, por lo que, según parece, no existe riesgo de contaminación. La presencia del arrastrero concitó a decenas de curiosos en la playa.

El temporal, asimismo, motivó la rotura de las sujeciones de varias embarcaciones de recreo que permanecían fondeadas en la bahía de Txingudi, en Hondarribia y Hendaya.
 
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