El hierro condiciona la eficacia de la trombolisis en ictus.

Víctor

e-mergencista experimentado
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El hierro condiciona la eficacia de la trombolisis tras un ictus

Un estudio multicéntrico español que se publica en el último número de Stroke ha hallado que unas concentraciones elevadas de hierro en el organismo reducen significativamente los beneficios del tratamiento trombolítico en personas que han sufrido un ictus.
Daniel Arbós. Barcelona
23/01/2007
Las personas con cantidades elevadas de hierro que han sufrido un ictus responden peor al tratamiento trombolítico que las que tienen concentraciones más moderadas del elemento. Así lo concluye un estudio español que se publica en el último número de Stroke.

En el trabajo, coordinado por el Hospital Germans Trias i Pujol, en Badalona, también han participado el Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela, el Josep Trueta, de Gerona, La Princesa, de Madrid, y la Universidad Complutense, también en Madrid.

El hierro es un elemento imprescindible para el organismo, ya que interviene en muchas reacciones metabólicas. En el ámbito neurológico su metabolismo es importante para el mantenimiento de las funciones del cerebro. No obstante, unos niveles elevados de hierro pueden tener efectos perniciosos. "Algunos estudios indican que un exceso del elemento aumenta el riesgo cardiovascular general, aunque no hay datos concluyentes sobre el tema. Otros sí que han apuntado que a mayor nivel de hierro peor evolución clínica en ictus", ha explicado Mònica Millán, primera firmante del trabajo.

Estudios previos han establecido su efecto neurotóxico. Cuando se produce una situación de hipoxia en el cerebro, a consecuencia de una isquemia, el hierro libera radicales libres, que son muy tóxicos para la neurona. Así, "cuanto más hierro hay, más radicales se generan y aumenta la toxicidad".

Niveles de ferritina
Para establecer si el nivel de hierro no sólo influye en el daño tras la hipoxia sino también en el efecto de la terapia, se seleccionaron 134 pacientes con ictus que habían sido tratados con activador tisular del plasminógeno. Se analizaron sus niveles de ferritina, una proteína que indica la cantidad de hierro almacenada en la célula, al inicio del tratamiento trombolítico, a las 24 horas y a las 72. También se llevó a cabo una tomografía al inicio y 24 y 36 horas después de administrar el fármaco. La gravedad del ictus y los resultados del tratamiento se evaluaron según la National Institute of Health Stroke Scale y la Modified Ranking Scale.

Los expertos determinaron que las concentraciones de ferritina eran superiores en los pacientes con peor evolución y en los que desarrollaron hemorragia cerebral y edema tras recibir el tratamiento.

Niveles normales
Según Millán, "para que haya daño no hace falta tener los valores por encima de lo habitual. Dentro del rango normal, las personas con una concentración de hierro más baja tienen mejor pronóstico que aquéllas con niveles más elevados". El aumento en la concentración puede deberse a una dieta rica en el elemento o por la presencia de una mutación en el gen de la hemocromatosis. Estas alteraciones son especialmente frecuentes en los países mediterráneos. A partir de ahora los científicos esperan analizar el fenómeno en un grupo más numeroso de pacientes. En el caso de confirmarse los resultados, se podrían impulsar iniciativas como recomendaciones dietéticas en personas de riesgo o la administración de (Stroke 2007; 38: 90).

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