el fallecido estaba desayunando

Estado
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tanidya

e-mergencista experimentado
El muerto estaba desayunando
Sus familiares velan el cadáver, lo entierran y, al final, comprueban que el muerto era otro. En una residencia de Zaragoza confundieron el nombre del fallecido con el de otro interno.

ZARAGOZA. La rocambolesca historia ocurrió hace un par de semanas en la capital aragonesa, aunque se ha conocido ahora. Los familiares de dos ancianos no salen de su asombro ante lo sucedido. Unos, porque velaron y enterraron a alguien que no era su pariente; otros, porque no se enteraron de que su familiar había muerto hasta después de su entierro. Ahora queda la duda de si esto va a conllevar acciones legales por alguna parte, bien por las familias o por las gestiones que puedan promover las administraciones públicas. De momento, nada hay confirmado al respecto. Lo que sí está claro es el malestar de las respectivas familias.

Y todo por un error, pero de calibre grueso. En la residencia confundieron el nombre de dos internos e identificaron como fallecido al que estaba vivo. Ambos fueron bautizados con el nombre de Santiago. Los apellidos, lógicamente, les diferenciaban. Hace un par de semanas, los familiares de Santiago Giménez, que viven en el pueblo oscense de Hoz de Jaca, recibieron la llamada de la residencia en la que les comunicaban que había fallecido. Santiago Giménez vivía en la capital aragonesa, pero había ingresado en este centro geriátrico privado, después de que una caída le obligara a recibir asistencia para realizar las tareas cotidianas.

Los familiares, lógicamente, se movilizaron para darle su último adiós, sin saber que poco después le iban a dar los buenos días. El caso es que acudieron a velar el cadáver y al posterior funeral y entierro que tuvo lugar en el zaragozano cementerio de Torrero.

«Resucitarlo» ante la Administración

A todo esto, a Santiago Giménez, siguiendo los trámites administrativos habituales tras una defunción, se le dio de baja en la Seguridad Social. Así que ahora habrá que «resucitarle» ante la Administración. Entre otras cosas, para que siga cobrando su pensión con normalidad.

Unos días después del entierro, un familiar de Santiago Giménez, en concreto un hermano, acudió a la residencia de tercera edad en cuestión para recoger las pertenencias del supuesto fallecido. Y al llegar allí, se lo encontró desayunando, ajeno al revuelo, a su anunciada muerte y al entierro de Torrero. Al familiar que fue allí le tuvieron que atender por la impresión que le dio encontrarse a su hermano vivo y disfrutando de su café con leche matinal.

Ahora dicen que, al margen de que puedan decidir acciones legales por lo ocurrido, lo que tienen claro los familiares es que van a sacar a Santiago Giménez de esta residencia de ancianos.
 

IAE120

e-mergencista activo
Lo que no entiendo es cómo no se dieron cuenta antes ¿no se supone que en el velatorio tendrían que ver que no era su familiar?
 

hacha

e-mergencista experimentado
Vamos que entierran a un familiar y nadie le ve la cara antes, o estaban todos mu despistaos o el parecido era increible... :shock:
 

Slash

e-mergencista experimentado
Si es que.... no puede ser :?
Tengo que imaginarme la cara del hermano al ver a Santiago tan felizmente vivito y coleando.

UN SALUDO
 

Beta12

e-mergencista experimentado
:shock: Vaya película!! anda que la familia del "cádaver"...que es que no lo vieron antes de enterrarlo??? :shock: no lo entiendo... al que si que casi matan es al hermano! pobre, vaya impresión al ver el "fantasma" de su hermano desayunando tan ricamente!! ^eeek^
 

Tolosa

e-mergencista experimentado
HERALDO.es Edición del día 07-03-2006



ZARAGOZA
Una residencia confunde a dos internos y da por muerto al que sigue vivo
La familia, de Hoz de Jaca, había asistido al entierro del presunto fallecido, y cuando fue a por sus ropas lo encontró en la habitación.

M. LLORENTE. Zaragoza | Torrero fue testigo el pasado 20 de febrero del entierro de Santiago Giménez Giménez, un hombre de 59 años, natural de Hoz de Jaca, al que se le hizo misa y ataúd, pero que sigue vivo. En su lugar, se metió bajo tierra el cuerpo de otro Santiago que compartía habitación con él en una residencia de asistidos de Zaragoza. Ramón, el único hermano que vive todavía en la localidad oscense, se desplazó ese día a la capital aragonesa para asistir al sepelio de su hermano y cuál sería su sorpresa al acudir un día después a la residencia a recoger la ropa y demás pertenencias de su hermano y ver que estaba vivo. Ni Vicente Giménez, policía local ya jubilado en Zaragoza, ni Ricardo, ni Mari Cruz, ni tampoco Jesús ni los otros dos hermanos de esta familia numerosa podían dar crédito a lo que les estaba pasando. Los siete hermanos han estado reunidos estos días para ver qué acciones legales emprenden. Ramón dijo que "de momento no descartamos interponer denuncia". Si bien, aseguró que cuestiones como la pensión que cobraba, que se suspende al tener conocimiento de que alguien ha fallecido, "ya está solucionado". Por su parte, otro de los hermanos, el policía jubilado manifestó a Radio Zaragoza, que dio a conocer la noticia, que "hemos consultado a algún abogado, ya que en tu mente no entra algo así". No es fácil para una familia asimilar la comunicación de una muerte que no se ha producido. Santiago está internado en la residencia zaragozana desde hace dos años. Vivía soltero en Zaragoza y trabajaba en una fábrica, hasta que un festivo se cayó al bajar por la escalera de su casa: "Desde entonces no coordina y tienen que hacerle todo", según explicó Emilia, la esposa de Ramón: "Por eso, lo tenemos en la residencia". La familia de Santiago Giménez, a quien la residencia dio por fallecido y que no es consciente de lo que ocurre, aseguró no conocer los apellidos ni la familia del otro Santiago a quien verdaderamente han enterrado, aunque no fueron los suyos los invitados al funeral. De momento, no hay ninguna denuncia presentada ante la policía, ni han llegado quejas al Gobierno de Aragón por el presunto error cometido al intercambiar las dos identidades.

Los vecinos de Hoz de Jaca se mostraban ayer asombrados al conocer la noticia del falso entierro pero nadie quería dar más datos, al haber pedido la familia que no se comentase nada, mientras se depuran posibles responsabilidades. Mientras tanto, quedan por resolver muchos interrogantes: ¿el facultativo que firmó el certificado de defunción no vio al paciente?, ¿fue un error por parte de los trabajadores de la residencia? ¿cómo no se pidió a la familia ver el cuerpo del fallecido antes de que fuera enterrado? Según fuentes cercanas al sector de las funerarias, a veces, los fallecimientos en residencias, "como lamentablemente son tan comunes y se hacen varios al día, las residencias los tramitan rapidamente, en ocasiones, a petición de las propias familias, y ni siquiera, se contrastan los datos y luego pasa lo que pasa".
Otro lamentable error

No es la primera vez que sucede sino que hace ahora más de diez años, en diciembre de 1995, hubo otro caso en Zaragoza.Un error de identificación en el hospital Miguel Servet hizo que unos familiares enterraran sin darse cuenta otro cadáver en el cementerio de Torrero.

La equivocación fue descubierta después de que los familiares de la persona que ya había sido inhumada el día anterior, José A. F., de 79 años, acudieran al tanatorio de la Residencia General del mismo centro sanitario para realizar la conducción del difunto. Cuando los trabajadores de Pompas Fúnebres de Zaragoza se disponían a hacer el traslado, comprobaron que la persona que buscaban no se encontraba en el depósito. Según explicó el abogado de la familia, que presentó una denuncia por un presunto delito de inhumación ilegal contra el Insalud, la funeraria se había llevado el día anterior al finado sin que ningún trabajador de la empresa ni del hospital detectara la grave equivocación.
 

Tolosa

e-mergencista experimentado
EL PRESUNTO FALLECIDO CONTINUARÁ VIVIENDO EN EL GERIÁTRICO

Ningún familiar denunciará el caso del ´falso´ entierro

Nadie se explica por qué el acta de defunción se firmó en el tanatorio y no en la residencia.
JORGE HERAS PASTOR (10/03/2006)

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Ninguna de las dos familias implicadas en el insólito caso en el que se enterró en el cementerio de Torrero a un fallecido con la identidad de un vivo, debido a un error en cadena originado en la residencia donde ambos compartían habitación, tienen previsto denunciar o demandar judicialmente al centro geriátrico. Así lo aseguró ayer a este periódico la hija de la propietaria de la residencia privada del barrio de Miralbueno donde ocurrió todo.

Según su testimonio, los allegados tanto del verdadero difunto --Santiago Pérez Milián-- como del hombre vivo con el que se confundió su identidad --Santiago Giménez Giménez-- han aceptado las disculpas de la dirección del centro, que asume toda la responsabilidad en lo sucedido. Manifestó asimismo que están satisfechos con el trato dispensado desde el centro.

Así lo demuestra, dijo, el hecho de que Santiago Giménez, que a sus 59 años sufre un deterioro cognitivo, continúe alojado en la residencia por deseo de la familia, al igual que el gesto de agradecimiento mostrado por los parientes del fallecido Pérez Milián, de 80 años, que pasó los siete últimos en este centro.

No obstante, fuentes jurídicas y de medicina legal consultadas por este periódico, así como del sector de las residencias, no se explican cómo el médico forense del registro civil realizó el reconocimiento del cadáver en el tanatorio de Torrero, en lugar de en la residencia donde se produjo el fallecimiento, tal y como lo establece el protocolo mortuorio pertinente, aún siendo el fallecimiento en fin de semana. No se sabe si esta circunstancia hubiera servido para subsanar el error, pero podría suponer una presunta irregularidad administrativa.

Con más de 24 años funcionando y cerca de medio centenar de residentes en la actualidad, la hija de la dueña aseguró que el geriátrico cuenta en su haber con un historial "ejemplar": "Nunca hemos tenido ningún problema con nadie". El equívoco, prosiguió, fue fruto de un "error de papeleo", al que siguieron la confusión en la identificación del personal del centro que evidenció la muerte, el médico forense que reconoció el cadáver y los familiares que lo velaron.

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Aragón corroboraron que por el momento no hoy constancia de ninguna denuncia o demanda.
 

Tolosa

e-mergencista experimentado
El nicho del difunto cuenta ya con su correcta placa de identificación
(10/03/2006)

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Al margen de la confusión de identidades, el cuerpo sin vida de Santiago Pérez Milián descansa en paz en el nicho del Cementerio de Torrero donde fue enterrado el pasado 20 de febrero por los familiares de su tocayo y compañero de habitación de la residencia. Su muerte fue un día antes, el domingo 19.


Según explicaron fuentes del complejo funerario, a los tres días del enterramiento la funeraria encargada del sepelio solucionó el error burocrático al presentar la orden del registro civil que correspondía a la identidad del cadáver.


En principio, la familia del difunto no tiene intención de exhumar el cuerpo sin vida de su familiar para celebrar un nuevo funeral rodeado de sus amigos y parientes.


Tanto el personal del cementerio como del registro civil de Zaragoza mostraron su perplejidad por todo lo ocurrido.
 
Estado
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