Este sitio usa cookies, propias y de terceros.
Si se continúa con nosotros entendemos que se acepta el uso de cookies.

Desgaste emocional del personal de emergencias

Tema en 'Psicología de emergencias y desastres' comenzado por Alpe62, 10 Mar 2006.

  1. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

    El desgaste emocional de los sanitarios

    Cuatro de cada diez médicos y enfermeras españoles sufren elevados niveles de cansancio anímico

    GERARD BAGUÉ - Girona
    EL PAÍS - 07-03-2006

    El cansancio emocional de los trabajadores sanitarios está nueve puntos por encima de la media. Éste es el resultado más llamativo del mayor estudio realizado en España sobre el síndrome del desgaste profesional, en el que han sido encuestados 1.095 trabajadores de cinco hospitales de la provincia de Girona. Un 41,6% de los trabajadores sanitarios -principalmente médicos y enfermeras- presentaron un alto nivel de cansancio emocional, mientras que la media de otros colectivos profesionales de referencia se sitúa en torno al 33%. El cansancio emocional no repercute necesariamente sobre el usuario de la sanidad, aunque puede considerarse como el inicio del síndrome del desgaste profesional y puede derivar en otros dos componentes del burnout: la despersonalización y la baja realización personal.

    El estudio, titulado El desgaste profesional en el personal sanitario y su relación con los factores personales y ambientales, ha sido dirigido por Armand Grau, Rosa Suñer y María M. García y publicado en Gaceta Sanitaria. Los autores proponen que se instauren medidas que eviten que los profesionales sanitarios puedan verse inmersos en el futuro en estadios más graves del síndrome del desgaste profesional. Además, advierten de que hay que formar a los trabajadores en técnicas de autocontrol y gestión del estrés para reforzar su optimismo y autoestima.

    Mientras que el cansancio emocional limita la capacidad de iniciativa del trabajador, la despersonalización lleva aparejadas actitudes frías, déspotas o cínicas hacia los compañeros de trabajo o los usuarios de la sanidad. Este efecto todavía no se observa entre los sanitarios. El estudio ha detectado que la despersonalización es 10 puntos menor entre los trabajadores sanitarios que en otros colectivos. Eso significa que los profesionales sanitarios son conscientes de que tratan con personas en situación de dolor y no se deshumanizan. El tercero de los componentes del síndrome de desgaste profesional, la baja realización personal, se sitúa cinco puntos por debajo de la media que se ha tomado como referencia.

    Rosa Suñer, antropóloga y enfermera del hospital Josep Trueta, advierte de que el personal sanitario es el que sufre los mayores índices de desgaste profesional. "A los médicos les ha costado mucho esfuerzo llegar al puesto que ostentan y a menudo no se sienten reconocidos ni recompensados", asegura el doctor Armand Grau, del hospital de Figueres.

    La necesidad de prestigiar la sanidad y fomentar un mayor reconocimiento social de sus profesionales son una demanda constante de estos colectivos. "Una sociedad inteligente cuida a sus cuidadores", advierte Grau. Algunas de las encuestas denotaban situaciones graves, con profesionales sanitarios que tomaban ansiolíticos o antidepresivos, aunque a menudo resulta complejo discernir si las causas que originan estas situaciones tienen únicamente un origen laboral. Curiosamente, los más jóvenes son los más afectados por el desgaste. Los autores consideran que seguramente los más quemados ya han abandonado su puesto de trabajo. "Hemos pasado de un tiempo en que el médico era un Dios a otro en que abundan las exigencias y se dan a menudo casos de maltrato verbal e incluso físico", explica Suñer. Los autores del estudio constatan una apremiante necesidad de incentivar al personal sanitario, una tendencia que se está imponiendo en los principales hospitales de todo el mundo.

    Armand Grau no cree que este síndrome se haya incrementado en los últimos años, pero sí que existe una mayor sensibilidad y una mayor preocupación de las empresas por la salud laboral de sus trabajadores. "Parece que ahora tienen más claro que si un trabajador se encuentra bien será más productivo", indica Grau.

    El síndrome de desgaste profesional fue introducido por Freudenberguer en la década de 1960 y desarrollado en la de 1980 con un instrumento de valoración denominado Maslach Burnout Inventory, que mide las tres dimensiones comentadas anteriormente. Algunos de los síntomas del síndrome se asocian con psicopatologías como la depresión, la ansiedad o los trastornos adaptativos o de personalidad.
     
    Etiquetas:
  2. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

    LLevo casi 9 años trabajando como operador de emergencias, en este tiempo he tenido que superar momentos de crisis y agotamiento. Me ha costado bastante irme adaptando a este trabajo, al politiqueo, al corporativismo de todos los que intervenimos en las emergencias.

    Me he acostumbrado a escuchar muchas tonterías mezcladas con circunstancias realmente trágicas... A coger cada dia 250 a 300 llamadas, el 70 % de ellas son basura.

    Pero me gusta este trabajo y por eso voy tirando.

    Creo que me he despersonalizado bastante, eso es cierto. Para mi, trabajar como operador de emergencias es como jugar un video-juego.

    No veo a la gente, solo oigo las circunstancias en las que se encuentran, sigo las normas y los protocolos, manejo el ordenador y el teléfono para cumplir el objetivo del juego, que es informar a los servicios de emergencia de lo que pasa. Me doy mucha prisa, todo se desarrolla "contrareloj". Intento hacer todo lo mejor que puedo. Cuando pasan las 8 horas de cada jornada, me voy a casa y santas pascuas.

    ¿Qué otra cosa puedo hacer?
     
  3. ABUELEITOR

    ABUELEITOR Super Moderator Miembro del Equipo

    Con el permiso de Alpe62 , os dejo un trabajo realizado , por el Maestro Marcelo Muro, que ya tiene su tiempo pero no pierde actualidad
    LAS TRAMPAS DE LA MEDICINA DE EMERGENCIAS.

    Dr. Marcelo R. Muro.
    Médico Cirujano, Departamento de Urgencias del Hospital Teodoro Alvarez. Buenos Aires, Argentina.


    Introducción.
    Cuando en los distintos manuales de capacitación en emergencias encuentro la palabra pitfall, (del inglés: trampa), vinculada con algunos temas, me pregunto cuán amplia sería su aplicación en nuestra actividad.
    Después de 20 años de trabajo permanente en distintos roles en la asistencia de pacientes en servicios de emergencias prehospitalarios y hospitalarios encuentro al menos media docena de situaciones sobre las que me gustaría reflexionar junto a ustedes.
    No es mi intención brindar una visión ejemplificadora al respecto, ni enunciar sentencias universales. Se trata solo de aportar, reflexión mediante, una serie de cartas más para jugar este juego apasionante de la emergencia disminuyendo el riesgo de perder en el intento, tanto para el paciente como para el rescatador en sentido amplio.

    La trampa de la motivación.
    En todos los congresos de emergencias de los últimos 20 años se ha descripto el uso inadecuado de los diferentes recursos de respuesta de alta especialización en emergencias para resolver un número elevado de situaciones o pacientes que muchas veces no requerían urgencia alguna.
    Hemos presenciado largas exposiciones acerca del incremento de los costos con curvas ascendentes y la dificultad que ello implica en el mantenimiento y modernización del sistema. ¿Pero en quién recae finalmente la presión de este conflicto?.
    Los inversores de los sistemas privados y los políticos sanitarios de turno en los públicos siguen propiciando el uso del sistema y la valencia social de la respuesta. Mientras tanto, se intenta que los despachadores categoricen cada vez más fino, enfrentando muchas veces el enojo de la gente que ha recibido otro mensaje al contratar el servicio. Y en la calle o en el departamento de emergencias, personal entrenado para cuidados avanzados en cualquier situación médica, asiste solo el 15% de auxilios de ese tipo. Originan desconcierto y enojo, reclamo a los despachadores por una mala categorización y ocasionalmente la falta de motivación a la hora de salir. Hasta el riesgo de un cambio del estado de alerta, que determina que aún en los casos más críticos se actúe sin la importancia que el paciente requiere: “No bajemos todos los elementos a las pérdidas de conciencia, si total son todas recuperadas”. “Otra vez el linyera ese”. ¿No puede estar enfermo el homeless que le molesta al vecino del 2º A?.
    ¿Soluciones?. Difícil, pero habría que empezar porque la población reciba un mensaje claro y coherente en cuanto al uso de recursos de emergencias, y que a la vez se establezcan sistemas de atención primaria que den respuesta a la demanda que resulta inespecífica y desmotivante para el personal de los sistemas.
    Justamente, quienes trabajamos diariamente en los sistemas de emergencias, no deberíamos sorprendernos de esta realidad. Somos los menos indicados para resolver este dilema asistencial, sin caer en alguna de las trampas que perjudique nuestras acciones y por ende a los enfermos que asistimos.

    La trampa de la seguridad.
    Mucho antes del fatídico 11 de septiembre en Nueva York, quienes tenemos a cargo operaciones de emergencias y programas de entrenamiento con situaciones simuladas opinábamos que era un error concebir la seguridad de la escena como un absoluto y la falta de precisiones en ese tema.
    Se trata en realidad de aprender a administrar el riesgo del escenario. Para ello hay que conocer los distintos peligros actuales y potenciales, entender lo ocurrido y actuar en consecuencia. Lo hemos llamado: Semiología de la escena en alguna publicación.
    Ahora bien, ¿En qué libro de texto, de los principales protocolos de entrenamiento ha hallado usted una descripción completa de cómo se realiza el estudio de un escenario previo a entrar en él?. ¿Cree usted que alcanza con la información recibida?.
    “Esto lo hacen los bomberos”, dicen algunos. Bien, y ¿Qué pasa si llegamos primero? ¿Dónde se describe los distintos modelos de violencia?, o ¿Qué hacer en un auxilio en una disco con 2000 espectadores y 30% excitados, con poca luz y la música a fondo?.
    ¿Es igual para un policía detener a un ladrón que a un padre que está viendo morir a su hijo pequeño?. ¿Cuántas veces han chequeado si su linterna funciona?. ¿Cómo puedo hacer una evaluación de la escena si no veo?. ¿Tiene usted disponible un larga vistas para ver el rótulo del camión de sustancias peligrosas al cual se dice acertadamente en los protocolos que no debe acercarse?
    Finalmente, ¿Han visto alguna descripción de cómo entrar a una villa miseria, como las que existen en gran parte de América?.
    La prioridad de la seguridad es del rescatador. Claro que sí. Pero no caigamos en la trampa de creer que estamos adecuadamente entrenados para evaluarlo, o que otro integrante del grupo o de alguna institución que interviene ya lo hizo.
    Agreguemos a nuestros modelos de entrenamiento más información práctica para realizar adecuadamente la semiología de la escena e incorporemos el escape como un concepto genuino en algunos lugares y situaciones.
    No se trata de héroes muertos en sus banderas, se trata de hombres y mujeres comunes que deben volver a casa a bañar a su bebé.

    La trampa de los algoritmos.
    La utilización de protocolos en la atención de pacientes de emergencias ha permitido normalizar la atención y comparar los resultados de modo estadísticamente válido. Se practican en modelos de entrenamiento que buscan ofrecer al paciente de manera standard la mejor respuesta posible.
    ¿Cubre todo el algoritmo?
    El Manual para Proveedores de Cuidados Cardíacos Avanzados del American Heart Association al explicar el uso de algoritmos menciona en alguno de sus párrafos:
    “Los algoritmos son simplemente guías de las mejores conductas para los pacientes, que en ningún caso reemplazan el criterio del personal actuante quienes en muy poco tiempo deberán determinar cuál algoritmo usar, si lo podrán practicar y cómo evaluar los resultados parciales de lo que va sucediendo”.
    Si tomamos como ejemplo el manejo de la vía aérea, impresiona que se suele poner más esfuerzo y atención al manejo avanzado de la misma que el mantenimiento de la ventilación con una cánula orofaríngea.
    ¿Agotan los protocolos todas las situaciones encontrables?. ¿Existen diferentes maneras de interpretar los algoritmos?.
    En muchos lugares del mundo con sistemas medicalizados se entrena con manuales destinados a personal no médico. ¿Da igual que quien preste la atención sean médicos o no. ¿Toman las mismas decisiones?. ¿Tienen la misma preparación para ello?. En mi país, por ejemplo se llama a un médico para declarar muerto a un sujeto en vía pública aunque sea evidente para el resto del personal interviniente.
    ¿Aclaran los algoritmos en forma suficiente el procedimiento de re-evaluación permanente?.
    Nuestro contacto con el paciente, su correcta evaluación y la búsqueda permanente de datos sobre su evolución es suficientemente importante y no debe ser desplazado de nuestra atención por algoritmo alguno. La integración de los elementos mencionados y el juicio del personal actuante son herramientas valiosas que no pueden caer en la trampa del simplismo extremo.

    La trampa de la omnipotencia o el Síndrome de Robinson Crusoe.
    Es muy habitual escuchar que para realizar ciertas tareas, incluso algunas no médicas, como pilotear un avión, es necesario contar con una dosis de omnipotencia. Dentro de la medicina, la cirugía y la atención de las emergencias.
    Coincido con ello aunque estimo que una de las circunstancias más complejas en la vida de un rescatador es justamente limitar esa omnipotencia necesaria.
    La atención de la emergencia es una tarea de alto riesgo, muchas veces nos vemos envueltos en escenarios de características violentas, con un impacto social trascendente. Todo ello inmerso en la necesidad ilimitada del paciente y su entorno que frente a la imposibilidad de lograr lo que sería su intención: volver el tiempo atrás para que no ocurra lo que están sufriendo, nos demanda en forma exagerada la respuesta definitiva de mantener la vida.
    Si aceptamos esa demanda excesiva, entramos en un juego sesgado por la frustración si nos va mal, y el orgullo desmedido si todo va bien. La comunicación con el paciente, la información de lo que está aconteciendo vertida de manera adecuada, la contención y la compañía forman parte de nuestro tratamiento, y lamentablemente no son conductas frecuentes en un sujeto omnipotente.
    Creer que podemos resolver todo solos es uno de los efectos más graves de la omnipotencia ilimitada y una dificultad permanente para trabajar en equipo.
    La trampa de creer que siempre saldrá todo bien, es no aceptar que sin duda, alguna vez erraremos y entonces qué hacer con ello.
    Enfatizar en nuestros encuentros de instrucción lo que ha salido mal, los errores, y las dificultades es un buen método para construir una respuesta más completa e integrada.
    Finalmente como veremos en la descripción de la próxima trampa, la omnipotencia ilimitada termina debilitando nuestras defensas y propicia nuestro daño más íntimo, la soledad.

    La trampa de la soledad.
    En ocasión de un encuentro de Factores Humanos en la Emergencia una enfermera me preguntó: ¿Es bueno llorar frente a un paciente?. Reflexionemos un poco sobre esta pregunta.
    Las circunstancias que rodean a las emergencias requieren de quienes trabajamos en ello, además de una pizca de omnipotencia, la posibilidad de disociar nuestros actos y sus características técnicas y lo que nos producen afectivamente.
    El miedo, el dolor, la lástima, la bronca, la tristeza y la duda son sentimientos primarios que debemos posponer para poder actuar adecuadamente. En grupos solidarios y más sanos, se organizan reuniones para que se vehiculicen los efectos después de una situación crítica vivida, con el objeto de evitar que su acumulación o la persistencia de su ocultamiento nos aísle cada vez más.
    ¿Se puede tornar uno insensible?. ¿El escudo que representa la disociación es capaz finalmente de hundir nuestras emociones al punto de ser desconocidos incluso para nuestros afectos más cercanos?.
    Las personalidades que parecen manejar con mayor eficacia su emocionalidad, a la cual he llamado en alguna publicación 1/adrenalina, parecen ser las mejores para la tarea de la emergencia. También las más proclives a sufrir uno de los mecanismos iniciales de la soledad denominado alexitimia. Con este término se describe a la dificultad concreta para expresar las emociones. “Beso a mi hijo cuando duerme, y le digo a mi mujer que la amo, muchas menos veces que lo que lo siento”. Son expresiones comunes en quienes sufren este compromiso inicial de la soledad.
    ¿Por qué la omnipotencia empeora esto?. Porque 1/adrenalina se considera capaz de manejar también esto solo, sin molestar a nadie u ocasionar a los demás ningún trastorno. No se da cuenta que su inexpresividad es en sí mismo el origen de otros conflictos futuros más difíciles de resolver aún.
    ¿Por qué hay tantos adictos, alcohólicos y divorciados entre nosotros?... Esta es una de las respuestas posibles: han caído en la trampa de la soledad.
    ¿Por qué somos testigos inexpresivos de tan dura realidad?.
    Tal vez porque entendemos los mecanismos, somos socios en el silencio, y porque muchas veces no sabemos, ni nos dijeron jamás que esto puede ocurrir ni cómo hacer para ayudarnos.
    Afortunadamente, en los últimos 10 años se ha comenzado a trabajar en la desactivación de esta trampa. Se propician actitudes más normales considerando, inclusive desde la formación inicial, a los actores más humanos. También es cierto que se publica mucha tinta vacía en este tema, donde psiquiatras que jamás vieron una emergencia nos aconsejan como si se tratara de una receta de cocina.
    De un trabajo de más de 500 intervenciones en Incidentes Críticos Agudos en un sistema urbano de emergencias en Buenos Aires, prevaleció el reclamo de “humanizar” más todo el proceso de la emergencia, incluso el entrenamiento. Esto tiende a formar grupos que en vez de alentar ese aislamiento y ser testigos silenciosos, se conformen como más solidarios, capaces de escuchar, de entender desde otro concepto.
    Un grupo capaz de acompañar a aquella enfermera que no encontró por mucho tiempo con quien compartir sus lágrimas.

    La trampa de los medios.
    Una de las características más modernas de la relación de los medios con las emergencias es la simultaneidad de los hechos y la presentación de los mismos a la población.
    Sucesos de magnitud como los ataques terroristas, las guerras, y los programas de emergencias médicas entre otros, acercan al público un montón de información médica, la mayoría de las veces desvirtuada o deformada en el intento de hacerla entendible.
    Los sociólogos suelen explicar el elevado raiting de esta programación en la afición del ser humano por la morbosidad. Probablemente haya otras razones para comprender esto.
    La realidad es que cada vez más frecuentemente nos encontramos trabajando frente a las cámaras, ó siendo preguntados inmediatamente de ocurrido un siniestro, cuando todavía están operando al traumatizado sobre detalles que apuntan a esa voraz búsqueda de ser primeros en dar la noticia o en mostrar la pantalla de televisión que más sangre chorrea.
    ¿Y cuál es la trampa?. Tal vez originado en algún gen recesivo que nos convertiría en actores de Hollywood si hubiera sido dominante, miramos la luz que siempre acompaña a la entrevista, y comenzamos a dar un montón de datos inoportunos, muchas veces inciertos o poco permanentes y en algunos casos nos vemos tan atraídos por la fama que hasta demoramos o descuidamos la asistencia del paciente en curso.
    Esta conducta para la que tampoco hemos sido muy preparados, supone a veces la violación de normas legales como el secreto médico, el derecho a la intimidad y hasta incluso la negligencia mencionada.
    No es fácil hoy tener una conducta distante con los medios, sobre todo porque en algunos roles es fundamental dar la información. Pero, ¿Cómo salir rápidamente de la trampa?. Siempre después de finalizar la actuación profesional y de haber informado a los familiares si los hubiere, decir poco, conciso, todo verdad y lo más profesional posible, es la recomendación más clara que podemos dar, sobre todo para aquellos que no puedan evitar la entrevista, la cámara ó el grabador.

    La trampa de la muerte.
    ¿Cuántas líneas hemos leído en nuestras distintas formaciones sobre la probabilidad real de que un paciente muera?.
    En los manuales de cuidados avanzados no se agota el tema de la muerte y menos aún las formas y estrategias de su comunicación. Por ejemplo, incluir en el protocolo: ABCD primario: Asistolia, comenzar con compresiones y comenzar a hablar con la familia presentando la gravedad de lo ocurrido.
    Igual criterio debería aplicarse frente a un traumatizado muy grave al cual vamos a operar.
    Por otra parte, no es igual decir “su padre ha muerto”, que “su hijo se ha muerto”. ¿Cómo manejamos la diferencia?.
    Hace unos años leyendo un protocolo de comunicación de la muerte de su padre a un niño, comprendía el inmenso daño que podemos hacer con frases como: tu papi se fue de viaje, o está en el cielo, o se quedó dormido.
    Por otro lado, si analizamos los pacientes que terminan muriendo en nuestras atenciones, no es tan extraño que haya ocurrido ello, considerando el daño que sufren. A pesar de ello los libros no lo precisan adecuadamente.
    Otro aspecto complicado de la muerte es la certeza de que un cadáver producto de un escenario violento suele contener información valiosa que puede ayudar a esclarecer el caso. No debemos tocarlo, ni moverlo. Pero igualmente cierto es que en algunos escenarios ese cadáver representa nuestro único salvoconducto para abandonar el lugar sin correr aún más riesgos. ¿Cuántas veces vieron esto escrito?:
    “Observábamos las bolsas que guardaban restos humanos, irreconocibles, desde donde sonaban los celulares, seguramente con llamadas de familiares preocupados por lo que veíamos inexorable. Teníamos miedo de que algún celular activara otra bomba, pero lo más frustrante fue no saber si era mejor contestar contando lo ocurrido. Creo que nunca lo sabremos. Y esto es lo peor”.
    Este relato de un rescatador español es un ejemplo completo de la trampa de la muerte.

    Reflexión final.
    Hemos analizado juntos, algunas situaciones que pueden denominarse: trampas de la emergencia. Seguramente tan importantes como los beta bloqueantes o el ejercicio para el diagnóstico y tratamiento del shock.
    Espero sigamos reflexionando sobre lo importante de lo que tenemos entre manos diariamente y estando todos los elementos ahí, que pueden confundirnos, complicarnos e inducir errores; en definitiva, hacer más lenta y difícil nuestra adaptación cotidiana.
    Mucha gente piensa que los genios son aquellos sujetos que tienen todas las respuestas. Los genios simplemente se preguntan algunas cosas más.
    Gran parte del sistema educativo en emergencias estimula y mide, nuestra capacidad de responder, y seguramente está bien que sea así.
    Pero creo que es incompleto, ya que nos debería aportar mayor capacidad para preguntarnos en todo momento.
    Galeano, un escritor uruguayo, dice: “La utopía estaba allí a 200 metros, caminé hacia ella, y se alejó 400 metros. Entonces caminé otros 400 metros y se alejó otros 500. Y así muchas otras veces. Nunca la alcancé pero aprendí a caminar”.
    Espero, tal vez en la utopía, haberles aportado algunas preguntas más.



    Pitfalls in Emergency Medicine.

    Marcelo Muro MD:
    Buenos Aires National University
    Emergency Surgeon Alvarez Hospital , Buenos Aires Argentina,
    Mmuro@intramed.net.


    Pitfall:

    Summary
    Many Emergency Medicine Training books mention specific pitfalls, principally about shock, state of concienciousness, and another topics of patient sufering an emergency assesing and management.
    After 28 years performing different roles in emergency medicine world, I guess that we, EMS workers frequently must face and solve scenarios, situations, and dangers, of which we have only light informations, becoming themselves in a group of general pitfalls concerning not only specific circunstances, influencing all our professional actions.
     
  4. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

    Gracias Abueleitor, "tomo nota".

    :wink:
     
  5. ABUELEITOR

    ABUELEITOR Super Moderator Miembro del Equipo

    Después de leer las entrelineas de algunos topics y de múltiples contactos profesionales en este mundo de la Emergencia, me aventuro a realizar la siguiente pregunta:
    Cuantos de nosotros, que vivimos y trabajáis en el Campo de la Emergencia, no sufristeis alteraciones del ritmo, de la conducta, del humor, etc. y fue necesario recurrir a medicación, más en concreto a los relajantes musculares, analépticos e incluso antidepresivos?
    Se que es un tema durillo, pero espero de vuestra sinceridad. En el encabezado del tópic figura una encuesta.

    Por cierto deciros que yo, en una época aumente las ventas de cierta multinacional, con el consumo de sus miorelajantes.

    Gracias a todos :)
     
  6. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

    Si quereis podeis hacer este test en privado para valorar vuestro nivel de desgaste emocional.



    Cuestionario de Maslach Burnout Inventory

    Señale la respuesta que crea oportuna sobre la frecuencia con que usted siente los enunciados:

    0= NUNCA
    1= POCAS VECES AL AÑO O MENOS
    2= UNA VEZ AL MES O MENOS
    3= UNAS POCAS VECES AL MES
    4= UNA VEZ A LA SEMANA
    5=POCAS VECES A LA SEMANA
    6= TODOS LOS DÍAS


    Cuestionario:

    1.- Me siento emocionalmente agotado por mi trabajo.
    2.- Cuando termino mi jornada de trabajo me siento vacío.
    3.- Cuando me levanto por la mañana y me enfrento a otra jornada de trabajo me siento fatigado.
    4.- Siento que puedo entender facílmente a los pacientes.
    5.- Siento que estoy tratando a algunos pacientes como si fueran objetos impersonales.
    6.- Siento que trabajar todo el día con la gente me cansa.
    7.- Siento que trato con mucha eficacia los problemas de mis pacientes.
    8.- Siento que mi trabajo me está desgastando.
    9.- Siento que estoy influyendo positivamente en la vida de otras personas a través de mi trabajo.
    10.- Siento que me he hecho más duro con la gente.
    11.- Me preocupa que este trabajo me esté endureciendo emocionalmente.
    12.- Me siento con mucha energía en mi trabajo.
    13.- Me siento frustrado en mi trabajo.
    14.- Siento que estoy demasiado tiempo en mi trabajo.
    15.- Siento que realmente no me importa lo que les ocurra a mis pacientes.
    16.- Siento que trabajar en contacto directo con la gente me cansa.
    17.- Siento que puedo crear con facilidad un clima agradable con mis pacientes.
    18.- Me siento estimado después de haber trabajado íntimamente con mis pacientes.
    19.- Creo que consigo muchas cosas valiosas en este trabajo.
    20.- Me siento como si estuviera al límite de mis posibilidades.
    21.- Siento que en mi trabajo los problemas emocionales son tratados de forma adecuada.
    22.- Me parece que los pacientes me culpan de alguno de sus problemas.


    Resultados:

    Con el cuestionario anteriormente citado se analiza el CANSANCIO EMOCIONAL, la DESPERSONALIZACIÓN y REALIZACIÓN PERSONAL EN EL TRABAJO.

    Para evaluar el cansancio emocional se analizan las preguntas 1, 2, 3, 6, 8, 13, 14, 16, 20 con lo que se puede alcanzar un a puntuación máxima de 54 puntos. Cuanto más alta sea la puntuación obtenida, mayor es el cansancio emocional.

    Para evaluar la despersonalización se han de estudiar las respuestas obtenidas a las preguntas 5, 10, 11, 15, 22. La máxima puntuación que se puede obtener por este concepto es de 30 puntos. Cuanto más alta sea la puntuación, mayor es la despersonalización.

    Respecto a la realización personal en el trabajo las preguntas adecuadas para resolver este enfoque son la 4, 7, 9, 12, 17, 18, 19, 21. La puntuación máxima que se puede obtener es de 48 puntos. Aquí, cuanto más alta sea la puntuación, mayor es la realización personal en el trabajo, luego MENOR incidencia en el síndrome del “burnout”.
     
  7. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

  8. Alpe62

    Alpe62 e-mergencista experimentado

  9. JCamps

    JCamps e-mergencista experimentado

    Tengo una duda existencial.
    Nos quema el trabajo que hacemos o lo que nos rodea para hacerlo posible.
    No se si me he expresado. Lo que nos quema de verdad es el trabajo tangible que debemos realizar o las questiones paralelas a este trabajo sin que sean directamente relacionadas con la asistencia. (Sueldos horarios, contratos ...)
     
  10. alimadrid

    alimadrid e-mergencista experimentado

    Me parece una muy buena reflexion, yo con el trabajo que realizo me siento realizada y satisfecha, pero si que es verdad que lo que te va quemando son los turnos extras, "los temas administrativos", la falta de coordinacion a veces...
     
  11. Jorge de Paula

    Jorge de Paula e-mergencista nuevo

    Soy médico desde hace 22 años, practico medicina en áreas de Emergencia y Cardiología intensiva (Unidades de Cuidados coronarios) y aún me quedan 10 años quizás para ejercer. En la Cátedra de Medicina Intensiva del Hospital de Clínicas de Montevideo, a la cual ingresé en 1985, tuve un gran Maestro que es el Prof. Humberto Correa, un caballero en todos los sentidos, un gran docente, un investigador, un gran médico, pero ante todo un gran ser humano, él fue uno de los que me marcaron el camino de como debía ser un médico. Ese camino lo vamos delineando cada uno de nosotros según sean nuestros ideales en la vida, nuestros valores, nuestros objetivos.
    Mi vocación por la Historia y especialmente la Historia de la Medicina, me ha llevado a conocer a decenas de médicos que han influído también en mi formación médica y humanística, la mayoría de ellos nunca los conocí personalmente porque vivieron hace 50 - 100 o 150 años o más, pero a través de su pensamiento y de su obra, he aprendido a quererlos y guardarles gratitud.
    Y todos esos grandes médicos dignos de ser recordados y emulados en su proceder cumplían con los preceptos que nuestros Padres de la Medicina, los griegos nos han legado. Ellos afirmaban que para ejercer en forma adecuada cualquier oficio u profesión se requería además del conjunto de conocimientos, la pericia o habilidad para aplicar esos conocimientos. A esto lo denominaron “tekné”, y de ahí deriva la palabra “técnica”, es decir ser un técnico en algo, implica tener los conocimientos y la habilidad para aplicarlos. La tekné era una de las cualidades imprescindibles, que según Platón, debía tener también un médico.
    Pero para ser un "buen médico", afirmaba el mismo Platón, no alcanzaba con la tekné, se requería además, poseer una serie de condiciones fundamentales que se conocieron bajo el nombre de “Medeor” o “Medeos”, (de donde deriva justamente la palabra MEDICO).
    El medeos equivale a poseer condiciones y aptitudes humanas, que se verán reflejadas a su vez en gestos y actitudes humanitarias.
    El medeos implicaba el “saber escuchar”, tanto a los pacientes, como a sus familias, porque sabiendo escuchar aprenderemos a discernir entre decenas de consultas banales, las que no lo son, y a ello sumarle, la dinámica de la guardias la presión y a veces la incomprensión o irreverencia de algunos familiares, y además lidiar con el personal de enfermería que no siempre entiende la importante función que cumple, para todo ello es necesario el "medeos", que implica además de saber escuchar, el “hablar adecuadamente”, lo cual nos obliga a cultivar el buen uso de la palabra como trasmisora del conocimiento, de la información, pero también del aliento, de la esperanza o de la compasión necesaria cuando curar ya no fuera posible. (De ahí que si aplicamos el “medeos”, tendríamos que erradicar de nuestro léxico médico el “ya no queda nada más para hacer", porque cuando curar no fuera posible, siempre quedará algo por hacer, es posible acompañar, compadecer, sostener animicamente al enfermo o a la familia, es decir que "siempre habrá algo más para hacer".
    El medeos decía Platón, implica también llevar un porte aseado, un atuendo respetable, y el ser ordenado en nuestra vida privada.
    El medeos nos obligaría entonces a todos los profesionales de la salud a incorporar naturalmente todas esas condiciones humanas que en el colectivo social son esperables en toda "persona de bien". Por r más que tengamos la percepción que nuestra profesión esté algo devaluada, y especialmente mal remunerada (cosa por demás cierta), deberíamos tener muy en cuenta que pese a todo, aún continúa siendo considerada en un alto nivel de prestigio y aceptación.
    De ahí la imperiosa necesidad de retomar estos conceptos que nunca debieron ser abandonados en el colectivo médico, primero porque son legados milenarios de nuestros Padres de la Medicina , segundo porque debería ser la única forma en que se concibe la buena práctica de la Medicina , (independientemente que se nos retribuya económicamente como debiera o no), y en tercer lugar porque practicando el Medeos, nos estamos también protegiendo contra esa nueva y enorme epidemia del siglo XXI (heredada del siglo XX), que es el Síndrome de Desgaste Profesional o Síndrome de Burnout, y que es necesario trabajar en todos los ámbitos para su prevención y su tratamiento.
    La OMS estima que un tercio de la población mundial (2 mil millones de personas), padecen algún grado de burnout.
    Y con respecto a este síndrome de Burnout, hace un año analizaba la Conferencia Inaugural de la Academia Nacional de Medicina de España en la cual se reconocía a esta carencia en la formación médica actual, como principal causa del crecimiento de este síndrome de desgaste profesional que se ha convertido en una nueva epidemia que afecta a las profesiones de cuidado, es decir médicos, asistentes sociales, enfermeros, psicólogos, etc.
    “ LA FALTA DE FORMACIÓN EN VALORES HUMANOS ES LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE EN LOS PROGRAMAS FORMATIVOS, Y POR SUPUESTO TAMBIÉN EN LA EDUCACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD ”.
    En esa misma dirección apuntó Valentín Fuster en abril de este año 2006 en su conferencia Opciones y oportunidades para el desarrollo humano y profesional, cuando afirmaba que:
    ·La sociedad actual, y concretamente la sanitaria, necesita
    "humanizarse" porque la plenitud del profesional sólo se alcanza "ayudando a los demás".

    Tekné + Medeos encierran el desideratum del médico, y quienes comprendemos esto, conocemos la llave para desarrollar una profesión que nos dará enormes satisfacciones y gratificaciones, que no se miden por lo económico. Solo aspiramos a desarrollar nuestra actividad sea la que fuere con profesionalismo, dignificándonos en el ejercicio de ella, también aspiramos a tener un pasar sin sobresaltos, poder educar a nuestros hijos y que cuando termine nuestro ciclo podamos reflexionar con la satisfaccion de haber pasado por este mundo y haber contribuído a una cadena de bien desde una posición privilegiada como al de ser un profesional de la salud y desde esta posición poder ser un servidor de la humanidad, pero de una parte muy especial de la humanidad, la que está sufriendo un quebranto de salud, con todo lo que ello implica para el paciente y su entorno familiar.
    Como aporte al foro les agrego esta notable reflexión del Dr. Jorge Diestch de la ciudad de la Plata- Argentina, espero con que la lectura y reflexión detenida de las palabras y los mensajes que contiene, puedan servir para que el entusiasmo y las ganas de "salvar al mundo" de los primeros años de la carrera no se esfumen, y sirva para que muchos encuentren en sí mismo algunas de las razones por las cuales la actividad diaria en emergencias médicas les ha producido este síndrome de desgaste profesional.
    Como se ha afirmado en la Academia Nacional de medicina de España: “ LA FALTA DE FORMACIÓN EN VALORES HUMANOS ES LA GRAN ASIGNATURA PENDIENTE EN LOS PROGRAMAS FORMATIVOS, Y POR SUPUESTO TAMBIÉN EN LA EDUCACIÓN DE LOS PROFESIONALES DE LA SALUD ” y esta falta de formación en valores humanos está en la base de esta epidemia que es el Síndrome de desgaste vocacional.
    Por lo tanto este síndrome de desgaste profesional no tiene tanto que ver con cuestiones de hecho como pueden ser la rutina profesional, la falta de tiempo, el exceso pacientes o una insuficiente remuneración, sino con la incapacidad del profesional para manejar adecuadamente los conflictos de valores. Es entonces un problema de valores humanos, de ahí que no sirvan como terapéutica las recetas puramente farmacológicas que los médicos acostumbramos a indicar.
    Más adelantes se afirmaba en ese discurso del año 2005 de la Academia Nacional de Medicina de España: "Este problema no se arreglará hasta que no se enfoque su solución en las causas, y esto pasa por una mejor educación de los profesionales y de la sociedad en el manejo de los valores"
    Esta carta a los estudiantes de medicina, enfermería y demás profesiones de cuidado que ha enviado el Dr. Jorge Diescht es una contribución a descubrir que valores humanos es imprescindible retomar:

    CORRIENDO EL MURO DONDE COMIENZA LA OSCURIDAD
    Como una manera de abrir el paraguas antes de que llueva, a ustedes, que estudian para ejercer algún día la medicina, o la enfermería, que serán terapistas ocupacionales o psicólogos o asistentes sociales, que, en fin, dedicarán su vida a cuidar de los demás, quiero decirles estas cosas. Porque quiero hacerlo, porque creo que es bueno, pero también - ah, egoísmo- porque sé que algún día estaré en sus manos. Y porque deseo que, además de descubrir en los pacientes un conjunto de órganos y de células funcionando más o menos bien, encuentren en ellos al ser humano que sufre.
    Quisiera que cuando se acerquen a auscultar un corazón, recuerden que no es sólo una víscera, un músculo con válvulas y arterias: recuerden que el imaginario colectivo ubicó allí, durante muchos siglos, la residencia, la casa del alma, y que a ella debemos acercarnos con el respeto que merece semejante residencia. No es tarea fácil sacarse de encima varios siglos de formación positivista. Cuando René Laennec inventó el estetoscopio, aumentó la capacidad de percepción, extendió los límites de los sentidos. Pudo escuchar ruidos del cuerpo que antes no se escuchaban. Ese es el sentido de la técnica aplicada a la medicina y las ciencias de la salud. Es el sentido también de la ciencia (y del arte): correr, como dijo el escritor chileno José Donoso, un poco más allá, el muro donde comienza la oscuridad.
    Ese estetoscopio, (llámese también ecografía, radiología, tomografía, resonancia magnética o lo que en un futuro se invente), agudizó nuestra capacidad de percibir, pero interpuso entre el paciente y el médico, un objeto, un instrumento. Desde entonces el médico no pondría su oreja en la espalda o el pecho del paciente. Comenzaría una distancia que hoy se siente ya como muy larga.
    No sé si en el futuro esto seguirá así, alargándose esa distancia, o comenzaremos a aproximarnos nuevamente. Sólo deseo que lo tengan en cuenta; que nosotros, los que trabajamos con la enfermedad y la salud, como todos los seres humanos, nos constituimos como personas en nuestra relación con los demás. Que justamente estas profesiones nuestras, que nos enfrentan cotidianamente con el dolor, el sufrimiento y la muerte, tienen su contracara, esa inmensa felicidad, en darnos la posibilidad
    de comunicarnos con otros en su parte más sincera y más profunda, de tocarlos, de acariciarles la cara, de tomarles la mano. Esa es una gracia que nos fue dada y es la gran riqueza de nuestra tarea.
    Un médico trata con personas, con seres humanos. Un ser humano es mucho más que una enfermedad o que un órgano enfermo.
    Por todo esto creo que uno debe acercarse al conocimiento con humildad. La ciencia es una de las formas de acceder a él. Otra de las formas es el arte. Ese muro se corre un poco con la ciencia y un poco con el arte.
    ¿Qué es lo que queda del hombre a través de los siglos? Queda, por una parte, su descendencia, quedan sus hijos. Y queda su obra. La ciencia y el arte. La cultura, todo aquello que ha construido. A través de ella conocemos, nos conocemos. Ampliamos nuestra mirada, la hacemos más extensa y más profunda.
    Y eso que aprendemos a conocer está todos los días ahí, enfrente nuestro, con su cuerpo y su mente, con su historia y su cultura. Con sus pasiones, sus penas y esperanzas. Es esa la sustancia con la que trabajamos, esa maravilla que llamamos ser humano.
    Otro concepto que (en defensa propia y ajena) quiero transmitirles, es el fundacional del término medicina. Medicina viene de "medeor", que significa cuidar, y el "medeos", el médico, es el que cuida. El cuidar es mucho más que curar; lo abarca, lo incluye, pero no es sólo eso. Si cuidamos curamos, prevenimos, rehabilitamos, acompañamos, consolamos. Y aunque muchas veces no podamos curar, cumplimos nuestra función haciendo todo lo que cuidar implica. Nos convertimos en personas que ayudan a cuidar a otras personas.
    Y recuerden también que enfermar es, desde un punto de vista antropológico, perder la capacidad de elaborar proyectos. Una de nuestras funciones es ayudar a esa persona a conservar sus proyectos, a que una "enfermedad" no le enferme, no se convierta en el centro de su vida, no le impida en lo posible hacer lo que quiere hacer y ser lo que quiere ser.
    Todas estas ideas forman parte de una lucha muy desigual. Muchas veces me he sentido perdido. No obstante conservo la esperanza - por eso esta carta- de que algún día entenderemos los profesionales de la salud, que es muy pobre la mirada sola de la ciencia para conocer y entender el mundo y también, por qué no, para cambiarlo.







     
  12. kickfree

    kickfree e-mergencista experimentado

    ¿¿¿pregunta????
    y es que una enfermera de urgencias o de Uci en un hospital, con plaza o sin ella y sin posibilidades de cambiarse ni dentro de su hospital , ni a otro sitio, NO ESTA QUEMADA??? con turnos rotatorios y currando tres / cuatro findes cada mes??? si porq a veces se libra al 5º...
    En emergencias se curran 5 guardias de 24 h, y en verano 8 guardias por la autocobertura de servicio...
    de verdad no creeis que se vive mejor que el 90% del personal de hospital, digo enfermeras...
     
  13. kickfree

    kickfree e-mergencista experimentado

    Después de leer las entrelineas de algunos topics y de múltiples contactos profesionales en este mundo de la Emergencia, me aventuro a realizar la siguiente pregunta:
    Cuantos de nosotros, que vivimos y trabajáis en el Campo de la Emergencia, no sufristeis alteraciones del ritmo, de la conducta, del humor, etc. y fue necesario recurrir a medicación, más en concreto a los relajantes musculares, analépticos e incluso antidepresivos?
    Se que es un tema durillo, pero espero de vuestra sinceridad. En el encabezado del tópic figura una encuesta.

    Por cierto deciros que yo, en una época aumente las ventas de cierta multinacional, con el consumo de sus miorelajantes.

    => pues en los hospitales le gente se chuta de todo para seguir con los turnos....
     
  14. omar008

    omar008 e-mergencista novel

    Respuesta: Desgaste emocional del Personal de Emergencias

    si estoy deacuerdo que en el Campo de la Emergencia, si se sufre alteraciones de los signos vitales, de la conducta, del humor, etc.
    Y si necesite de algun medicamento para tranqulizarme.
    Gracias a todos :smile:
     
  15. Paloma

    Paloma e-mergencista experimentado

    Respuesta: Desgaste emocional del Personal de Emergencias

    Tal vez mi caso sea diferente a los que trabajan de forma retribuida en las emergencias pero aun asi quiero dejar un mensaje positivo.
    Llevo 4 años en las emergencias como técnico y conductor, tengo que decir que cada vez que entro de guardia me siento bien. No estoy nada cansada de reaalizar esta labor, del contacto con la gente, de ayudar en la medida de lo posible a las personas que lo están pasando mal, y de las demás cosas que conlleva esta actividad. Me encanta lo que hago y "disfruto" en cada uno de los avisos (en cada uno por una cosa diferente). No necesito ningún tipo de medicación para seguir adelante y las cosas que he visto se quedan normalmente en la base (aunque hay pacientes que te "tocan" más que otros).
    Espero poder seguir diciendo esto durante muchooo tiempo.
     
  16. Jorge de Paula

    Jorge de Paula e-mergencista nuevo

    Respuesta: Desgaste emocional del Personal de Emergencias

    Estimado Omar, sin duda que el trabajo en la emergencia "por momentos" puede ser muy estresante. En mi caso trabajo en una Unidad de Emergencia pre-hospitalaria desde hace 18 años, y aún lo hago con mucho placer, pero he sido muy cuidadoso con algunas cosas: 1) No encadenar guardias. Si hago una guardia de 12 horas,, me autoimpongo como mínimo 12 horas libres de guardias.
    2) No encadenar guardias de noche. Si tuve que hacer una noche de guardia, la siguiente noche, no la trabajo.
    3) Tratar de no entrar en esa dinámica perversar de la crítica sistemática, y al malestar cada vez que suena el teléfono y hasta que llegamos al llamado. Es un signo de "quemazón" pero que afecta a todo el "entorno".
    4) Con respecto a los trastornos del sueño, tiene relación con muchos factores, pero hay que tener en cuenta, que la calidad del sueño, dependerá en gran parte de la calidad de la vigilia que hemos tenido.
    O sea que dormimos como vivimos. Si vivimos acelerados, estresados, trabajando de un lado para otro, sin dedicar el tiempo necesario para ejercicio, para la familia, para el encuentro, para lo social, para nuestra periódica capacitación, etc´, es lógico que vengan problemas también con el sueño.

    Ver: 1) El daño emocional muchas veces no viene desde fuera, sino que se fragua y desarrolla dentros de nosotros mismos - Carlos Slim Helú - http://drgeorgeyr.blogspot.com
    2) Qué solución tengo para mis trastornos del Sueño - Dr. Jorge de Paula
    http://drgeorgeyr.blogspot.com

    Un saludo a todos
     
    1 person likes this.
  17. zyrus

    zyrus e-mergencista experimentado

    Respuesta: Desgaste emocional del personal de emergencias

    Estoy con JCamps en que el quemazón viene por un gran cúmulo de situaciones y circunstancias. Todo nos afecta.
     
  18. samuelita

    samuelita Super Moderator

    Respuesta: Desgaste emocional del personal de emergencias

    http://www.europapress.es/salud/not...os-afirman-estar-quemados-20091111171250.html
     
  19. draper

    draper e-mergencista nuevo

    Respuesta: Desgaste emocional del personal de emergencias

    Volvemos a lo mismo. El personal de Urgencias está muy desgastado emocionalmente, pero, ¿y los Técnicos de Transporte Sanitario que trabajamos en el programado?.(...)

    (...) Solo esperamos que la cosa mejore.
    un saludo.

    //Editado por jenar// Lo sentimos, entendemos el contenido de tu post pero las normas de esta página no permiten los mensajes que puedan ser interpretados como reivindicativos. para eso existen otros foros y otros medios que seguro serán más efectivos. Todos los post de esas caracterísiticas serán automaticamente borrados por moderación.
     
    Última modificación por un moderador: 22 Nov 2009

Comparte esta página

Cargando...