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¿Debe el PCR extrahospitalario ser una enfermedad de declaración obligatoria?

Tema en 'Charlemos sobre urgencias y emergencias' comenzado por Yosisnel Consuegra, 21 Jun 2008.

  1. Yosisnel Consuegra

    Yosisnel Consuegra e-mergencista experimentado

    Revista Electrónica de Medicina Intensiva
    Artículo especial nº 86. Vol 8 nº 5, mayo 2008.



    ¿Debe el paro cardiaco extrahospitalario ser una enfermedad de declaración obligatoria?

    La American Heart Association (AHA) en su campaña “Gente Sana en el 2010. Previniendo y tratando la enfermedad cardiaca y el accidente vascular cerebral”, se plantea reducir la mortalidad por enfermedad cardiaca y accidente vascular cerebral un 25%, así como reducir la prevalencia de los principales factores de riesgo en la misma proporción. Las medidas orientadas a obtener estos objetivos se centran en cuatro aspectos:
    1. Prevención de los factores de riesgo cardiovascular
    2. Detección y tratamiento de los factores de riesgo
    3. Identificación temprana y tratamiento del ataque cardíaco y del ictus
    4. Prevención de los eventos cardiovasculares recurrentes
    Gran parte de la enfermedad cardiaca se manifiesta inicialmente fuera del ámbito hospitalario y puede ser abordada mediante un adecuado y temprano abordaje de los sistemas de emergencias prehospitalarios o de los sistemas de atención primaria. En el caso del paro cardiaco súbito extrahospitalario, una pequeña proporción de los pacientes que sufren un paro cardiaco extrahospitalario y llegan a un hospital sobreviven al evento. Los actuales sistemas de vigilancia sanitaria no determinan el espectro total de la enfermedad cardiovascular en el ámbito prehospitalario, y por tanto no favorecen el progreso hacia unos mecanismos de vigilancia que mejoren la atención a dicha enfermedad.
    Las recomendaciones de la AHA a este respecto, recientemente publicadas [1], a fin de señalar el paro cardiaco extrahospitalario como un evento o enfermedad de Declaración Obligatoria, orientan a varios aspectos:
    • La aparición del paro cardiaco extrahospitalario y la supervivencia del mismo tras el ingreso hospitalario en caso de resucitación inicial, se debe clasificar como un evento declarable, dentro de un sistema de información de la enfermedad cardiaca y el ictus. Para ello es necesario superar numerosas barreras de los sistemas de vigilancia. Debe desarrollarse y aplicarse un sistema de vigilancia eficiente basado en un modelo de eventos declarables.
    • Los datos recogidos de la atención a pacientes por los sistemas de emergencias deben ser revisados a fin de incluir el grado de intervención y desempeño de los testigos no profesionales que realicen RCP y desfibrilación. Esta recomendación se considera de alta prioridad, aunque existen importantes barreras a fin de acoplar los datos referidos a los correspondientes sistemas de vigilancia.
    • Debe establecerse algún mecanismo que anualmente publique los datos disponibles relativos a los indicadores nacionales relativo a la atención de los eventos cardiovasculares en el ámbito extrahospitalario.
    En España, y dentro de la estrategia en cardiopatía isquémica del Sistema Nacional de Salud de 2006, se hace ya referencia a la necesidad de disponer de sistemas adecuados de información [2], y se acompaña de la elaboración de una serie de indicadores vinculados tanto a favorecer la puesta en marcha del referido plan, como para evaluar el grado de avance en los objetivos del mismo. Dentro de los indicadores elaborados ninguno hace referencia a la declaración de los episodios de paro cardiaco prehospitalario. Únicamente aparece un indicador referido al porcentaje de pacientes con síndrome coronario agudo que acceden al hospital a través del sistema de emergencias.
    En conclusión, el éxito de los esfuerzos para prevenir y tratar el paro cardiaco extra-hospitalario depende en gran medida de la disponibilidad de un sistema de vigilancia a nivel nacional, autonómico o local, que proporcione datos a las agencias estatales y a los departamentos autonómicos de sanidad, a fin de definir prioridades en la prevención y tratamiento y ser guía en la elaboración de programas de aplicación y evaluación de medidas. Estas medidas requieren la iniciativa de las administraciones públicas y la inversión de recursos. Estas recomendaciones podrían por tanto servir de guía de políticas sanitarias a fin de desarrollar un sistema de vigilancia de los cuidados cardiovasculares de emergencia que contribuya a prevenir la enfermedad cardiaca y el ictus.
    Juan B. López Messa
    Complejo Asistencial de Palencia
    Comité Directivo Plan Nacional de RCP (SEMICYUC)

    Este artículo ha sido publicado en:
    http://remi.uninet.edu/2008/05/REMIA086.html

    Muchas gracias y un cordial saludo.;)
     
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