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Conducta humana ante emergencias

Tema en 'Psicología de emergencias y desastres' comenzado por sergillop, 13 Sep 2011.

  1. sergillop

    sergillop e-mergencista nuevo

    Hola, tengo 17 años y estoy haciendo un trabajo de recerca sobre la conducta humana ante emergencias, agradeceria, si fuera posible, encontrar información sobre este tema.
    He estado mirando por el foro, pero no he acabado de encontrar exactamente las reacciones de las personas ante este suceso.
    Gracias, y disculpen las molestias!
     
    Etiquetas:
  2. JuanMi

    JuanMi Co-administrador Miembro del Equipo

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias

    ¿Te refieres a la conducta de cualquier persona ante una emergencia o a la conducta de profesionales ante la misma?
     
  3. kickfree

    kickfree e-mergencista experimentado

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias

    ...no se si te servirá...

    PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS EN EMERGENCIAS

    2. DEFINICIÓN DE DESASTRES Y CATÁSTROFES

    El desastre se define como un “evento que ocurre de repente, inesperada e incontroladamente, de naturaleza catastrófica, que implica la pérdida o amenaza de la vida o de la propiedad, perturba el sentido de la comunidad y a menudo provoca consecuencias psicológicas adversas para los supervivientes” (Gómez Jacinto, 1995). Los desastres pueden tomar las siguientes formas: naturales (p.ej. inundaciones), accidentales (p.ej. accidente aéreo) o de diseño humano intencional (p.ej. terrorismo). Los desastres abarcan a sectores amplios de una comunidad y su resolución supone la puesta en marcha de una gran infraestructura. Se debe tener en cuenta que a menudo, un desastre rompe la estructura social, pero el impacto puede variar en función de:
    • Las características personales de las víctimas para reaccionar de manera adecuada psicológicamente.
    • La capacidad técnica y recursos que el país o la zona afectada tengas para hacerle frente.
    • Y las propias características del desastre.

    En las catástrofes o desastres masivos (Quarantelli, 1991) las consecuencias destructivas están más extendidas, afectan a un mayor número de personas y bienes y por tanto suponen un extraordinario esfuerzo de coordinación y organización global.
    Toda catástrofe está definida por cuatro criterios: el suceso traumático, el número de víctimas, las destrucciones materiales y la desorganización social que provoca. Las catástrofes ocurren brutalmente de forma inesperada, sin poder planificar sus consecuencias y lejos del control humano, lo que conlleva un nivel de urgencia tanto individual como colectivo.

    Una posible clasificación de catástrofes sería:
    • Naturales: geológicas, climáticas, animales, bacteriológicas.
    • Tecnológicas: accidentes.
    • De guerra.
    • Sociales: terrorismo, secuestro.
    Según se avanza en el tiempo, los sucesos catastróficos en cuyo origen se encuentra la intencionalidad humana van cobrando preponderancia.

    El dolor emocional ocasionado por un hecho de este tipo puede causar tanto o más daño que el físico y sus efectos traumáticos perdurar muchos años después.
    ¿Quiénes serán los necesitados de apoyo psicológico? Los supervivientes (ilesos y heridos), familiares de fallecidos y heridos y profesionales que intervienen en cualquier ámbito.

    En un desastre o catástrofe los afectados sufren tres fases, las cuales debemos considerar normales ante situaciones excepcionales:
    1. Fase de impacto: Abarca desde que sucede el fenómeno hasta que termina. El 75% de las personas muestran taquicardias, temblores, palpitaciones, náuseas y vómitos, confusión, incertidumbre y no-aceptación de lo sucedido.
    Entre el 12-25% se calman y funcionan normalmente.
    Entre el 10-25% restante presentan respuestas altamente inapropiadas, como confusión, reacciones de ansiedad y pánico, llanto histérico, gritos y en ocasiones ruptura con la realidad.
    También aparecen sentimientos de indefensión y de desamparo ante la muerte violenta o desaparición de familiares o conocidos y miedo a perder la propia vida o la de los seres queridos.

    2. Fase de alerta: Cuando el estrés inicial ha pasado y ya no hay amenaza. La persona se siente alerta y recuerda lo sucedido una y otra vez. Preocupación por los otros y cierta dependencia y seguimiento de quienes asumen roles de líderes. La generalización del hecho amenazante se extiende hacia otros estímulos como ruidos, imágenes, olores u otras sensaciones que lo recuerden. Hay un gran temor a que el fenómeno pueda volver a ocurrir.

    3. Fase postraumática: Se produce días y meses después del trauma. Estas vivencias provocan a largo plazo altos niveles de estrés, con reacciones tanto en el área cognitiva, fisiológica como comportamental: intrusiones (aparición repetida e involuntaria del fenómeno en imágenes y pesadillas), negación de las mismas, problemas de memoria y dificultades de concentración y atención, confusión, pensamientos ilógicos, ideas negativas, dudas sobre las creencias religiosas. Como síntomas físicos son frecuentes la opresión en el pecho y el abdomen, dolores de cabeza, vómitos, incremento del ritmo cardiaco, tensión muscular, sudor, fatiga y problemas para conciliar el sueño. Dentro del área comportamental pueden producirse paralización o conductas de escape, evitación de situaciones que traen al pensamiento hechos dolorosos, pasividad o hiperactividad, problemas de lenguaje, irritabilidad. Todas serían conductas no habituales en estas personal.
    Estas manifestaciones pueden variar en los afectados, según sea su personalidad, sus antecedentes, su situación particular en ese momento y su soporte familiar y social.

    No debemos confundir este periodo postraumático, que como se ha dicho arriba es una reacción normal ante este tipo de situaciones, con el trastorno por estrés postraumático , que tendría lugar cuando la activación no se normaliza, disminuyendo las defensas del organismo, lo que predispone a la enfermedad. Asimismo, se alteran las relaciones personales y disminuye la capacidad de trabajo. También es posible que aparezcan ansiedad y depresión.

    Dentro de esta diversidad de reacciones, cada persona tiene su forma particular de expresar su sufrimiento. Este puede manifestarse a través de las palabras, del silencio y de los actos. De esta forma, el que sufre está expresando su dolor, su miedo, su agresividad, su tristeza, su desesperación.

    4. PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS:

    Los Primeros Auxilios Psicológicos tienen los siguientes objetivos fundamentales:
    - Ofrecer protección, seguridad y esperanza.
    - Proporcionar o aliviar de forma inmediata los síntomas agudos de estrés.
    - Prevenir reacciones diferidas de estrés.

    4.1. PRINCIPIOS BÁSICOS:

    Los Primeros Auxilios Psicológicos se organizan en torno a los siguientes principios básicos:

    • Proteger: El primer objetivo debe ser el de conseguir que las personas afectadas se sientan seguras y protegidas. Desde este punto de vista, habrá que buscar y organizar:
    - Albergues físicos, refugios simbólicos (lugares para víctimas, centros de reunión, etc.)
    - Un punto especialmente importante será siempre el de la protección respecto a los medios de comunicación. Siempre será mejor evitar el contacto en estas primeras horas.

    • Dirigir: El psicólogo deberá separar a las personas de los lugares peligrosos y dirigirles a otros seguros. Debe considerarse que las personas pueden llegar a estar en un estado de confusión que les impida guiarse por sí mismos.

    • Conectar: El tercer principio será el de conseguir conectar a la persona con todos los recursos personales y sociales disponibles y útiles. Habrá de considerarse de forma especial los siguientes puntos:
    - Seres amados
    - Centros de información
    - Lugares o personas que puedan ofrecer apoyo

    • Tratar: La intervención se centrará en el tratamiento de las reacciones de estrés agudo y duelo, principalmente, sin descuidar otros posibles comportamientos como el abuso de drogas, alcohol u otras reacciones.

    • Cuidados agudos: Generalmente la asistencia solamente permitirá una atención aguda y difícilmente perdurable en el tiempo. El psicólogo debe conocer este hecho desde un principio para valorar el tipo de relación terapéutica que sea más conveniente en cada caso. En todo caso, debe orientarse hacia una intervención rápida y dejar a la persona acompañada.

    4.2. OBJETIVOS DE LA INTERVENCIÓN:

    • Toma de contacto del psicólogo con la situación de crisis. Para ello debe informarse sobre las características particulares de la situación de catástrofe o crisis planteada. Esta primera fase de contacto debe comprender:
    - Contextualización: conocer lo ocurrido, la magnitud de los hechos; familiarizarse con la situación antes de tomar contacto con las víctimas; y realizar una primera valoración al llegar.
    - Evaluación del Ambiente: determinar las necesidades más inmediatas y las redes de apoyo activadas hasta ese momento y establecer estrategias individuales y grupales.


    - Selección del paciente (o grupo): establecer un orden jerárquico de intervención en base al nivel de vulnerabilidad y/o gravedad más inmediato observado en las víctimas.
    - Evaluación previa del paciente: una vez seleccionado el paciente, el psicólogo debe determinar el grado de afectación o letalidad (física y emocional) del mismo, así como la potencial peligrosidad que presente en relación a sí mismo y a los otros (ataques de pánico, reacciones de agresividad, confusión, desorientación, etc.

    • Iniciar el contacto con la persona afectada, considerando los siguientes aspectos:

    - Tener en cuenta los aspectos no verbales. Para establecer un contacto no verbal adecuado, las expresiones gestuales deben ser congruentes con la situación. Es importante transmitir cercanía a través del contacto y proximidad física (sentarse al mismo nivel, al lado del paciente, mantener contacto visual, etc.).
    - Hacer el contacto y establecer una relación. Dicha relación debe establecerse teniendo en cuenta el respeto a la persona y su situación actual, aceptando a la persona con sus características, sin emitir juicios ni buscar responsabilidades, e intentando consolarla y tranquilizarla.
    - Distanciamiento psicológico. Es conveniente ayudar a la víctima a salir de la situación proponiendo ir a pasear, tomar un café, comer algo... y proporcionar un ambiente adecuado para empezar a abordar lo sucedido.
    - Primeras preguntas. Las primeras preguntas deben estar relacionadas con los hechos ocurridos. Deben ser concretas, sencillas y dirigidas a hechos objetivos: “¿qué ha sucedido?”, “¿dónde estabas y/o qué estabas haciendo en ese momento?”,etc. Se debe tratar de conseguir descripciones que lleven al procesamiento cognitivo(ordenar, asimilar y aceptar lo ocurrido) evitando centrarse únicamente en los aspectos emocionales.

    • Una vez establecido el contacto, el psicólogo debe evaluar los siguientes aspectos:

    - Exploración inicial: consiste en llevar a cabo un examen del estado mental (orientación espacio-temporal, etc.).
    - Identificación de problemas: suceso precipitante, estado emocional actual (crisis convulsivas, ira, embotamiento, ataques de pánico...) y procesamiento cognitivo de la situación (interpretaciones, atribuciones, negación, culpa...).
    - Estilo de afrontamiento: identificar habilidades de afrontamiento básicas (estilo evitativo vs. Activo) y promover y apoyar el estilo de afrontamiento activo.
    - Identificación de recursos personales y apoyo social.

    • Facilitar la comunicación emocional y restablecer un nivel de funcionamiento adaptativo. Para ello, el psicólogo podría:
    - Facilitar la expresión emocional, a través de preguntas del tipo “¿quieres hablar?”, “¿cómo te sietes?”.
    - En este momento, una estrategia muy útil puede ser la escucha activa, estando atento a la posible aparición de una crisis.
    - Junto a lo anterior, puede resultar igualmente útil el empleo de técnicas de desactivación o activación fisiológica (respiración, relajación, control de la tensión muscular...) de acuerdo al estado y necesidades de cada caso.
    - Promover y facilitar la recuperación de su red social natural.
    - Ofrecer disponibilidad y estar accesible en todo momento.

    • Para que la persona afectada comprenda la crisis se puede:
    - Dar información general acerca de los problemas y efectos del estrés (síntomas); de su control y afrontamiento; y de las reacciones normales en situaciones excepcionales.
    - Dar información específica sobe el suceso actual: entender lo que ha pasado; promover una narración adaptativa (corregir errores, sesgos, falsas atribuciones, ideas irracionales, etc.); informar acerca de la situación actual (heridos, salvamento, etc.); y responder a todo lo que pregunten.

    • Activar y orientar a la persona afectada hacia la acción, con objeto de que la persona afectada recupere su actividad normal. Para ello el psicólogo puede hacer hincapié en:

    - Recuperar el nivel de procesamiento cognitivo. Para conseguir esto, es muy útil volver a centrar a la persona en actividades y hechos.
    - Hacer un plan de acción, de acuerdo con la persona, en el que se discutan objetivos y posibles acciones explotando los propios recursos y estrategias de la persona afectada.
    - Planificar contratos verbales personales para cumplir el plan.
    - Planificar siempre tareas y actividades próximas y en compañía.
    - Promover el funcionamiento independiente.
    - Dejarle siempre acompañado, bien sea con otros profesionales o voluntarios, bien con familiares, amigos u otras víctimas.
    - Estudiar la posible derivación o traslado.
    - Informarle de si va a ser hospitalizado.
    - Planificar el alojamiento (hogar, familiares, hospitales, hoteles, etc.).
    - Planificar actividades para el hogar.
     

    Archivos adjuntos:

  4. sergillop

    sergillop e-mergencista nuevo

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias

    En mi trabajo no divido entre personal especializado o no, simplemente que lo divido entre ansiedad, adrenalina,etc. Pero cuando se trata de esta última (adrenalina) si que me gustaria hacer una referencia a los profesionales. En definitiva, me interesa de los dos tipos, ya que así los puedo comparar en algunos aspectos.
    gracias!
     
  5. Belladonna

    Belladonna Super Moderator Miembro del Equipo

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias

    Creo que tienes un concepto estereotipado al asociar profesionales de las emergencias con adrenalina.

    La conducta de cada profesioanal va a depender de muchas cosas, experiencia, autocontrol, dominio de la situación, formación, ............ y de la forma de afrontar cada uno las situaciones, no solo en el trabajo sino en las cosas cotidianas.

    Un saludo.
     
  6. kickfree

    kickfree e-mergencista experimentado

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias

    Los buscadores de sensaciones " seeking sensations" o de adrenalina están orientados +++ a los deportes y conductas de riesgo, pero en emergencias hay profesionales experimentados que se estresan lo justo, y que manejan muy bien el nerviosismo y su adrenalina...
    La ecuación suele ser:

    a > experiencia y formación < estrés y nerviosismo.

    ¿no?
     
  7. Belladonna

    Belladonna Super Moderator Miembro del Equipo

    Respuesta: Conducta humana ante emergencias


    Exactamente ;).

    Un saludo.
     

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